Lugo

Ganaderos vencidos por el jabalí

La cosecha de maíz depende de una adecuada cantidad de lluvia, de la fertilidad del terreno, de los cuidados... y del jabalí. Los daños de la fauna salvaje condicionan el cultivo, hasta el punto de que en municipios como Vilalba se ha optado por reducir la superficie dedicada a este cereal o por adelantar la recolección para evitar más daños.

20/09/2017 | La Voz de Galicia | XOSÉ MARÍA PALACIOS

Crisanto Cuba, ganadero de Lanzós, ha reducido en esta campaña la superficie destinada a maíz: las seis hectáreas de otros años se quedaron en tres después de ver que cosechas recientes resultaban muy perjudicadas por los daños. «Bótalo porque pensas que vas ter unha forraxe para o gando; vén a época da recolleita, e non tes nada», dijo ayer.

Lanzós fue en años pasados una parroquia en la que los ataques de jabalíes proliferaron y en la que los ganaderos mostraron su malestar. Una de las consecuencias de esos daños, explica Cuba, es que otros dueños de terrenos han actuado como él, rebajando la superficie ocupada por el maíz; pero ni siquiera así han desaparecido los ataques, lo que ha llevado a otra consecuencia: se ha decidido adelantar la recogida para salvar el cereal que estaba desarrollado.

También se han dado ataques en la parroquia de Santaballa, limítrofe con la de Lanzós. Lupe Prado, ganadera de esa zona, aseguró que los daños, según los lugares, habían sido algo mayores o algo menores que otros años; pero también recalcó que la administración debía tomar medidas para ayudar a los ganaderos.

En su caso, además, los ataques de otros años llevaron a adoptar un a decisión cuyos resultados se prevén eficaces: se descartó plantar maíz y se introdujo el sorgo, un cereal que también vale para la alimentación del ganado vacuno y que en principio parece quedar fuera de los ataques de los jabalíes. Un total de 24 hectáreas esperan el momento de la recogida.

Hubo ganaderos que otros años colocaron pastores eléctricos pero que luego abandonaron el sistema al ver que se los habían robado. Dionisio Vilasuso, ganadero de Nete, explicó ayer su decisión: «Non comprei máis. Para que?», dijo. En su opinión, los pastores eléctricos, para ser eficaces, requieren una elevada inversión y deben de estar instalados en fincas cercanas a viviendas.

Esperas y batidas de cazadores como alternativa

Si un ganadero sufre daños por ataques de jabalíes en una finca suya, puede contactar con responsables de un tecor de caza o con la Xunta, que se dirigirá a directivos de esa sociedad, para lograr que se efectúen esperas o batidas como medidas disuasorias. A estas alturas del año, con la temporada de caza ya empezada, las esperas pueden realizarse cualquier día de la semana. Jacobo Feijoo, responsable de Desenvolvemento Rural de Unións Agrarias, aseguró ayer que en menos de 48 horas podía autorizarse una espera, en tanto que las batidas se conceden solo para los fines de semana.

En algunas partes de Vilalba se han llevado ya a cabo algunas: así ha ocurrido, por ejemplo, en la zona sur del municipio, en donde los daños de jabalíes a fincas de maíz suelen presentarse un año tras otro. En alguna parroquia, hace años, llegó a estudiarse incluso la presentación de denuncias ante la Guardia Civil, aunque la medida finalmente no se llevó a cabo al dudarse de las consecuencias prácticas que se conseguirían con esa decisión.

Alimento inservible

Los ataques de jabalí al maíz no afectan a gran parte de la espiga, pero sí la hacen inservible para su empleo en la alimentación del ganado.

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