Reportajes

¿Qué hacer si encuentras un pollo de vencejo o uno herido?

Más complicado de lo que parece

Narramos la odisea de la compañera cetrera Macarena Rodríguez tras encontrar una cría de vencejo en una de las calles de La Línea de la Concepción. La burocracia muchas veces juega en contra de la vida de un animal que necesita ayuda inmediata.

CdC

29/07/2020

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«Seis horas de gestión, más de diez llamadas telefónicas»

«Le confirmaron que no presentaba ninguna lesión»

«Nos invitan a desplazarnos 120 kilómetros para llevarlo»

«El simple hecho de su transporte, por ejemplo, al CREA, podría ser causa de sanción»

Macarena, bióloga y cetrera, se percató de la presencia de una cría de vencejo que se encontraba junto a la acera mientras estaba realizando un paseo por la mañana el pasado martes.

El vencejo común

Hablamos de un ave especialmente adaptada para el vuelo, con alas falciformes, cola corta, de horquilla poco profunda, boca muy ancha y grande, rematada con un pico pequeño, patas muy cortas, sin pulgar oponible y garras pequeñas, pero de presa extraordinariamente fuerte que le permite agarrarse a superficies verticales.

Su plumaje es negruzco, con una pequeña mancha blanquecina o gris clara en la garganta, solo visible a corta distancia. El vencejo común tiene una longitud corporal de 16-17 cm., mientras que su envergadura alar es de entre 42 y 48, lo que en vuelo proporciona a sus alas su característica silueta de amplia media luna.

Acudir a un veterinario

Tras examinarlo y observar que se encontraba en buenas condiciones, buscó en las zonas cercanas para ver si había algún nido próximo, pero en no vio indicios de alguno. Se dirigió con el ave en la mano a una clínica veterinaria cercana para que lo examinaran y le confirmaron que no presentaba ninguna lesión.

Una odisea con final feliz que comenzó a las 9 de la mañana y concluyó a las 14

Macarena, muy sensibilizada con el mundo animal y conocedora de la legislación vigente, al ser el vencejo un ave protegida, empezó a realizar las llamadas oportunas para que el CREA más cercano se hiciera cargo del ave.

La primera llamada que realizó fue a la comandancia de la Guardia Civil de San Roque, donde se encuentra el punto más próximo de una dotación del Seprona. En todo momento y a lo largo de toda la mañana, estuvieron asesorando a Macarena acerca de los pasos a seguir. Es de agradecer a los agentes del cuerpo su dedicación y diligencia ante este supuestamente sencillo hecho, como era notificar la recogida del ave y su posterior recogida.

Comprobó que distintas administraciones publican instrucciones sencillas y directas para llamar a un teléfono determinado en el que se harán cargo del animal, pero esto nunca tuvo resultados en este caso.

Un centro de recuperación que no ofrece opciones

Los agentes del Seprona se dirigieron al CREA del Pelayo, pero allí no hay personal fijo, solo un operario que va cada 24 o 48 horas, y la opción que les dieron era depositar el ave en un cajón que tienen en la entrada, algo inviable y que condenaría al ave a una muerte segura por inanición o por la ola de calor que sufrimos en la zona en estos momentos.

Ante la inviabilidad de ser recepcionado por el CREA más cercano, se dirigieron al del Puerto de Santa María, y la solución que les ofrece fue que, dada la falta de personal que padecen y a pesar de ser una especie protegida y estar inundadas las redes con diferentes campañas, nos invitan a desplazarnos 120 kilómetros para llevarlo allí. En otras palabras, no ofrecen una solución viable.

¿Hacerse cargo del ave es legal?

Macarena se vuelve a poner en contacto con el Seprona de San Roque para que la asesoren legalmente, ya que el CREA le sugiere la posibilidad de que ella intente sacarlo adelante, algo que, sin una autorización previa, es ilegal al tratarse de una especie protegida.

Estos le explican que el simple hecho de su transporte, por ejemplo, al CREA (si lo hubiese llevado), o su tenencia en casa o si fuera parada en un control rutinario de la Guardia Civil en el momento de su devolución a la naturaleza, lo cual es su intención, podría ser causa de sanción.

¿Qué hacer entonces?

Los agentes del Seprona le explicaron a Macarena los pasos a seguir para obtener una autorización de Medio Ambiente para su tenencia hasta su suelta, hecho que logró a casi las tres de la tarde. A esa hora recibió el correo electrónico. Y el pollo lo había encontrado a las 9 de la mañana.

Seis horas de gestión, más de diez llamadas telefónicas para empezar a, legalmente, intentar salvar la vida a una especie protegida.

El incondicional amor de esta compañera cetrera por los animales y la inestimable ayuda por parte del Seprona de San Roque, a los que muestra su público agradecimiento, hicieron posible este final y que pudiera actuar dentro de la legalidad.

 

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