Reportajes

Rehaleras en el corazón de la montería: Alba Sánchez

Mujeres como Alba Sánchez representan la punta de lanza en un sector en el que llevan tiempo demostrando a propios y a extraños, a cazadores y a la sociedad en general, que la caza es igualdad.

Javier Fernández

12/03/2020

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«Alba se ha convertido en abanderada de la caza ante el mundo»

«Siempre le había llamado la atención el mundo de la caza »

«Se confiesa apasionada de los perros»

«Está muy orgullosa de los perros que componen su rehala»

«La caza con perros es mi pasión, es mi vida, es mi razón de vivir, mi ilusión»

Un mundo muy rico en el que todos los sexos, credos y religiones tienen cabida. Un mundo abierto en el que impera la amistad y la convivencia.

Alba es una de tantas que se han convertido en abanderadas de la caza ante el mundo y su ventana más importante en la actualidad: las redes sociales. Sin miedos ni tapujos, muestran con orgullo su afición, su vida, ante una sociedad cada vez más contaminada por el animalismo y que, por su valentía, en demasiadas ocasiones reciben ataques y acoso simplemente por ser MUJERES CAZADORAS, con mayúsculas.

Sus primeros pasos en el mundo de la caza

Alba Sánchez, rehalera tarraconense, es hija del afamado rehalero Antonio Sánchez, de la colla Puig Mari Ruidecols. Alba comenzó su andadura en el mundo de la caza hace ya más de tres lustros, cuando empezó a acompañar a su progenitor.

Siempre le había llamado la atención el mundo de la caza y un día decidió ir con él. En ese mismo momento se dio cuenta de que ese era su lugar: el campo, junto a la rehala.

Se confiesa apasionada de los perros. Le encanta su forma de trabajar en los tupidos montes catalanes y estar junto a ellos en el monte. Presenciar ese trabajo ante los jabalíes le introdujo el veneno de la rehala que hoy corre por sus venas, es su pasión.

Otis y Eddy, dos perros que marcaron su vida

Eddy, un jagd terrier que crió en casa, es un perro muy especial que vive junto a ella. Lo define como un gran perro de fino olfato. Se han hecho inseparables en el monte y en casa, convirtiéndose en una parte muy importante en su vida.

Pero la perra que marcó su vida y la que jamás podrá olvidar fue una hembra de presa canario. Junto a ella vivió grandes momentos y siempre permanecerá en su mente y en su corazón. Hay perros que son imposibles de olvidar. De ella tiene en su rehala varios descendientes, hijos y nietos de esta perra irrepetible llamada Otis

Su rehala

Caza con un grupo de perros compuesto por podencos, jagd terriers, perros de medio rastro, anglos y varias razas de perros de presa. Está muy orgullosa de los perros que componen su rehala. En ellos prima la efectividad ante la belleza, ya que en Cataluña se necesitan canes que cacen largo y con buen olfato.

Es muy complicado meter los jabalíes en las posturas y el equipo de Alba y de su padre nunca defrauda al resto de los componentes de la colla.

Orgullosa de ser rehalera

Alba se siente orgullosa de lo que es: mujer rehalera, y no se esconde dentro del armero. Lo demuestra abiertamente en redes sociales, donde se muestra sin ningún tipo de tapujo, pese al acoso que sufren a veces, sobre todo algunas compañeras, por parte de ese grupo de cobardes que se esconden tras la pantalla de un ordenador.

Desde Club de Caza mostramos nuestro incondicional apoyo a todas nuestras compañeras que se puedan ver en esta situación, como en estos días está sufriendo por desgracia una joven rehalera.

Rehalera los 365 dias del año

Rehalera se es los 365 días del año, no solo el día que se montea. Alba, día tras día, al terminar su jornada laboral, se dirige al lugar donde tiene su rehala, donde pasa horas alimentando a sus perros y cuidándolos.

Hoy, por ejemplo, tuvo que llevar a unos de sus alanos al veterinario a unas sesiones de rehabilitación tras sufrir una fractura de ligamentos. Es un día a día de duro trabajo para tener a todos sus componentes en óptimas condiciones.

La rehala, su pasión

Así describe Alba su vida como rehalera: «La caza con perros es mi pasión, es mi vida, es mi razón de vivir, mi ilusión. Cada vez que estoy junto a ellos el tiempo se detiene, me siento plena y llena de vida. Mi corazón late con fuerza cada vez que oigo una ladra y termina produciéndose un agarre, al que intento llegar lo más rápido posible para salvaguardar la integridad de mis perros.

»No puedo evitar esa sensación contrapuesta entre felicidad y miedo al llegar al agarre por si alguno de mis perros ha resultado herido. Gracias a Dios, hace tiempo que no sufrimos ningún percance.

»Desde aquí quiero reivindicar el lugar de la mujer en el mundo de la caza y de la rehala y animar a otras muchas compañeras que den el paso y cumplan su sueño».