Reportajes

Tras jabalíes con terriers

Una caza en equipo

Samuel López es un apasionado de la caza del jabalí. No lo verás en muchas monterías. Nos cuenta que tras haber probado la caza activa junto a sus pequeños terriers, no puede quedarse quieto en un puesto.

CdC

16/03/2019 - 17331 lecturas

Star Star Star Star Star (1)

«Samuel ya tenía jagd terriers, pero empezó a investigar el parson»

«Al ir junto a ellos, eres testigo de los rastros, de las ladras, de los desencames»

«De repente, el jabalí salió en dirección hacia mí»

«Estos perros son muy obedientes y aprenden muy pronto lo que les enseñes»

«Cuando abatí el jabalí, reuní a mis perros, pero faltaba uno»

«El perro estaba pidiéndome ayuda con aquel cochino»

Hace nueve años se interesó por una raza que en nuestro país se había visto muy poco o nada cazando jabalíes: el parson russell terrier. Samuel ya tenía jagd terriers, una raza que también cría, pero empezó a investigar el parson porque pensaba que en esta raza encontraría a los compañeros ideales para su manera de cazar.

Caza a la mano, conocida como al salto en otros lugares, donde hay que pisar monte para buscar los rastros, seguir a los perros mientras los descifran y acompañarles en los desencames. Esos desencames con los que Samuel sueña: «Cuando el perro ladra a parado y el jabalí aguanta en el encame es algo que no se puede describir con palabras, hay que vivirlo», nos cuenta con emoción en la voz Samuel.

Y, para esta forma de cazar el jabalí, estos pequeños terriers resultan ideales, como nos confirma este joven cazador jienense: «Cazan cerca de ti de toda la cacería. Al ir junto a ellos, eres testigo de los rastros, de las ladras, de los desencames. Esto es así porque se trata de perros pequeños, a los que el jabalí no tiene el mismo miedo que a un perro grande. Esto es lo que propicia que a te dé tiempo a llegar a la escena en la que los perros están frente al cochino».

Al hablar con Samuel y ver alguna de las fotografías que nos muestra, nos llama la atención una en la que aparece un precioso parson junto a un enorme jabalí con unas defensas impresionantes. Le pedimos que nos cuente aquel lance.

«Aquel día recuerdo que iba con un compañero. Suelo llevar conmigo seis perros. Cazábamos a la mano, como solemos hacer, y los perros nos marcaron un jabalí en una zona en la que el cochino enseguida quedó rodeado de los perros. Cuando llegamos allí, pudimos disfrutar del trabajo de los perros marcando aquel zarzal. De repente, el jabalí salió en dirección hacia mí. Casi puedo asegurar que los perros lo empujaron hacia donde yo estaba. Tuve que actuar rápido y disparar teniendo en cuenta la posición de los perros. De esta manera, pude abatirlo en el momento justo».

Ejemplares para cazar

Samuel nos confirma que cuando comenzó a investigar la raza, tuvo que ir a Granada a ver algún ejemplar, y que le resultó imposible encontrar ejemplares dedicados a la caza. Aun así, no se dio por vencido. Nos lo cuenta: «Comencé a investigarlo pues como hace todo el mundo, en Internet. Conocí a un criador de Granada y fui a conocerle. Pero no se trataba de perros que se utilizaran para la caza. Se trataba de perros de compañía, pero decidí comprar uno.

»Y comencé a llevar aquel perro a cazar con el resto de mis perros sobre todo los jagd terrier. Para mi sorpresa, desde el primer día comencé a comprobar la gran valentía de este perro. Aquella primera jornada abatimos un jabalí y este perro ya lo mordió con gran afición. Fue el comienzo de mi aventura con la raza.

»A partir de ahí, investigué mucho para conseguir buenos perros de caza, y comencé a criar. He sacado adelante varias camadas de perros que están cazando en toda España y puedo asegurarte que los cazadores están tan contentos como yo con estos perros.

»Uno de ellos acompaña a un gran cazador para rastrear al rebeco en la caza de alta montaña. Estos perros son muy obedientes y aprenden muy pronto lo que les enseñes. Además, no son muy ladradores si no van tras la pieza. Por eso también son utilizados para acompañar en las esperas o aguardos nocturnos al jabalí. Siempre y cuando el dueño los eduque, estos perros pueden adaptarse a cualquier modalidad cinegética». Samuel es criador de la raza, con el afijo Terrier Sierra de Segura.

El parson en la caza del jabalí

«Un parson, tras el jabalí, te hace vivir una caza muy cercana». De esta manera describe Samuel su experiencia con esta raza. Le pedimos que amplíe este aspecto: «El parson es un perro que caza muy cerquita, que caza para ti. Lo podemos diferenciar, por ejemplo, del jagd terrier porque este último se aleja más cuando coge rastro.

»Estos perros cazan para ti, que suele estar muy cerca del cazador, lo que te posibilita disfrutar cuando entra en contacto con la caza, pues suele hacerlo cerca.

»Creo que es el perro ideal para el que caza el jabalí a la mano. En mi caso, quería un perro que me marcara el jabalí encamado para llegar y poder abatírselo, una caza en equipo.

»Es la gran diferencia y para mí la gran ventaja de este tipo de perros. Si llevas más perros y más grandes y fuertes, el jabalí no se va a quedar en el encame, no te va a dar la opción de llegar hasta él».

Tu mejor perro

Pedimos a Samuel que nos hable del mejor perro con el que ha compartido jornadas de caza y las razones que le han llevado a tan honorable catalogación. Nos habla de Peter, un excepcional parson con una historia que define la valentía de estos perros.

«He tenido varios ejemplares muy buenos en la caza, pero para describirte uno de esos perros te tengo que contar un percance que sufrimos durante una jornada de caza. Además, trata del primer perro que he tenido de esta raza. Este parson, junto a otros ejemplares, localizaron un gran jabalí que les plantó cara.

»La pelea fue terrible. No tardé en llegar hasta donde estaban los perros y el jabalí, pero en pocos segundos allí paso de todo.

»Cuando abatí el jabalí, reuní a mis perros, pero faltaba uno. Tras comprobar que alguno de los perros tenía heridas por la dura batalla con el jabalí, llegué a pensar que este perro podría haber muerto.

»Lo busqué por todos lados durante horas. Al día siguiente volví allí y estuve todo el día buscándolo. Fui a la sierra durante muchos días, sin faltar uno solo y estuve de sol a sol intentando encontrarlo. Como te digo, llegué a darlo por muerto, pero al no encontrar el cuerpo, no me rendí.

»Yo seguía buscándolo pero pasados 12 días, me llamaron por teléfono. Todos mis perros llevan una chapa en el collar con mi número. Había aparecido en un pueblo colindante a la finca en la que habíamos cazado casi dos semanas atrás. Lo encontraron en una gasolinera con heridas de los navajazos del jabalí y, lo que es peor, una pata rota.

»Esto me demostró que ese perro está hecho de otra pasta. Un gran ejemplar vivió mal herido durante 12 días y no se rindió. En cuanto lo tuve en mis brazos, lo llevé al veterinario y le curaron todas las heridas. A día de hoy el perro ya está recuperado y listo para seguir cazando».

El mejor lance tras los jabalíes

Como podemos comprobar, Samuel cuenta en su experiencia con numeras jornadas tras los cochinos de Jaén, por lo que le pedimos que seleccione uno y lo comparta con nosotros.

«El mejor lance te lo puedo contar también puedes verlo, porque lo conseguí grabar en vídeo y en imágenes. Sucedió en el cortijo donde nació mi madre. Estamos hablando de la Sierra de Segura. Fue algo atípico porque aquel día yo iba a cazar perdices.

»Se trataba de un área de muy poca vegetación, porque en esa zona las perdices suelen estar en zonas muy altas, a más de 1200 metros de altura. Hay algo de retama, hay espinos… pero muy escasa vegetación.

»Aquel día me acompañaba solo un parson, de nombre Boni. Es un perro careto que tiene la cara marrón y negra. Esto sucedió a principios de esta temporada, en el mes de octubre.

»Íbamos recorriendo el monte cuando, de repente, vi al perro que se lanzaba hacia delante. Levanto la nariz durante un segundo y comenzó a correr. Fue como si el aire le hubiera llevado el olor de algún animal. Poco después, a 40 o 50 metros por delante, le escuché ladrando a parado. Me pareció muy extraño, porque en esa zona también hay alguna oveja y pensé que se trataría de esto.

»Lo que estaba claro es que estaba viendo la pieza, porque estos perros solo ladran cuando mantienen contacto visual con la presa que persiguen, si no, es muy difícil que ladren.

»Corrí hacia los ladridos y, a mitad de camino vi como el perro vino a buscarme. Se paró a pocos metros de mí, mirándome, y comenzó a correr otra vez hacia el jabalí. Pensándolo después caí en la cuenta de que el perro estaba pidiéndome ayuda con aquel cochino.

El jabalí estaba enmatado

»El perro me llevó hasta una zona de retamas, donde se metió. Entonces supe que allí estaba el jabalí. Le escuché ladrando y cómo se quejaba un par de veces. Esto era porque el jabalí cargaba contra él, y el perro lo esquivaba. Desde fuera yo también escuchaba al jabalí cómo castañeaba los dientes.

»Analicé la situación, porque no me podía meter en aquella mata a las bravas y exponerme a algún percance. Además, yo llevaba perdigón, ya que íbamos a cazar perdices. Eso me obligaba a disparar muy cerca y a la cabeza.

»Entonces, me coloqué en la zona en la que estaba el perro ladrando y lancé una piedra grande hacia la dirección donde ladraba. Eso hizo que el jabalí arrancará de nuevo hacia el perro. Ahí vi opciones para poder entrar en la mata. Esto me posibilitó encontrarme con él de frente y disparar de manera segura. Le herí, pero el jabalí arrancó con el perro pegado a él. Corrió durante 150 metros, y Boni iba tras él, hasta que consiguió engancharlo. Tuve que darme mucha prisa para llegar cuanto antes, y fue cuando pude rematar al animal. Como ese lance no he vivido otro.

»Como puedes ver, se trata de una caza muy cercana con el perro. Es lo que más me gusta de cazar con esta raza y la razón por la que no la cambiaré por ninguna».