Reportajes

Zeiss Media Hunt

El equipo perfecto para lograr el trofeo soñado

50 cazadores procedentes de 12 países europeos y pertenecientes al mundo de la comunicación especializada en caza son citados en Alemania. Van a probar la gama más alta de los visores Zeiss en exigentes jornadas de caza ante muflones, venados, jabalíes, corzos y zorros y con el apoyo de Sauer, Hornady y Härkila.

CdC

23/12/2018 - 10958 lecturas

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«La lluvia se convirtió en el mejor aliado a la hora de testar la calidad óptica de los Victory V8»

«Dianas a cien metros nos permitieron ajustar el equipo a nuestra manera de disparar»

«Prohibido bajar de la torre hasta que concluya la caza»

«No tardan en retumbar los primeros disparos»

«La cruz del visor no se alejó ni un instante del muflón con el que había estado soñando toda mi vida»

«Poder formar parte de esta ceremonia resulta algo inolvidable e inspirador»

Si hubiéramos podido elegir, estoy seguro de que ninguno de los 50 comunicadores invitados al Zeiss Media Hunt hubiese optado por cambiar algo del programa que la prestigiosa firma germana había preparado. Ni siquiera la desapacible climatología, puesto que la lluvia se convirtió en el mejor aliado a la hora de testar la calidad óptica de los Victory V8 en condiciones reales y exigentes.

El Hotel Haus Sonnenberg se convirtió en el perfecto lugar donde descansar tras cada día de este excepcional evento. Está ubicado en Schotten, un encantador pueblo perteneciente al distrito de Vogelsberg, dentro del estado federado de Hesse.

Pero comencemos por el principio: la toma de contacto con el equipo que puso la organización en nuestras manos en las galerías de tiro.

Día 1: galería de tiro

En el campo de tiro, lo primero que hicimos fue recoger nuestras licencias de caza y el equipo. En cuanto a visores, no podía ser de otra manera. Ante nuestro ojo, el Zeiss Victory V8 1.8-14x50. Estaba colocado en el rifle Sauer 404 Classic XT en calibre .30-06. La munición la aportaba Hornady, con las balas SST® Superformance de 165 grains.

Dianas a cien metros nos permitieron ajustar el equipo a nuestra manera de disparar. Unos primeros intentos para comprobar la posición de las agrupaciones, leves clikcs para un ajuste personal y todo listo para el siguiente paso en nuestra preparación para la caza.

Tras conseguir la agrupación que sumara confianza a nuestras aptitudes como tiradores sobre blancos inmóviles, llegó el turno de ir más allá y disparar sobre la silueta móvil del jabalí. Conseguí unos satisfactorios disparos, por lo que todo quedaba listo para el comienzo de la caza.

Tocan las cornetas, comienza la caza

A pocos kilómetros del hotel se encuentran los montes en los que cazaríamos. Unas 1.400 hectáreas de los bosques de Laubach. En el lugar de reunión nos esperaba el director forestal, con la tradicional bienvenida de las cornetas y la lectura de las normas de la cacería. Entre ellas, terminantemente prohibido bajar de la torre hasta que concluya la caza, no disparar a venados cuyo trofeo ostente corona, sin importar el número de puntas, que también está limitado a un máximo de diez, un cupo de un muflón macho (prohibido disparar a hembras) por cazador o no disparar a corzas hembras.

La lluvia el frío y el viento se convirtieron en forzosos compañeros de caza durante las dos jornadas, lo que dificultaba en gran medida la capacidad de escuchar lo que el monte y los animales que lo habitan decían con sus movimientos.

En la torreta

Fuimos organizados en grupos de cinco y seis personas para desplazarnos hasta los puestos. Cuando paramos en el camino y vi el entorno en el que me encontraba, me pareció que reunía muchas posibilidades. Grabé la llegada a la pequeña torreta y comencé a analizar lo que me rodeaba con gran excitación. De frente, una suave loma repleta de finos troncos de árboles que están tirando las últimas hojas. Por detrás, una leve bajada en forma de valle. En la parte más baja, un riachuelo que lleva agua. No lo veo, pero puedo escuchar el rumor de la corriente. Más allá, comienza la subida en forma de ladera, también repleta de árboles. Es el punto más lejano que puedo otear.

El riachuelo desciende hacia una gran mancha de matas apretadas, que es otro de los topes que limitan el terreno que controlo desde la pequeña torreta.

No tardan en retumbar los primeros disparos. Los perros aún no han empezado a trabajar, pero las reses han comenzado a moverse, alertadas por el movimiento de los coches y la cercanía de los cazadores. En el trayecto, me cuentan que esta zona sólo se cazará hoy en todo el año. Hasta la próxima temporada no volverá la caza a estos montes, lo que hace que me sienta aún más privilegiado por vivir esta gran experiencia.

Pronto se escuchan las primeras cornetas. Y comienzan a elaborarse las primeras melodías, formadas por estos sonidos, a los que se suman los latidos de los perros de rastro, las voces de los batidores y los ladridos del resto de perros.

Un pequeño terrier para acosar a las reses

Poco conocía del Westfalenterrier antes de este viaje. Pero nada mejor que cazar con ellos y hablar con los guías y perreros para aprender que estos pequeños terriers pertenecen a una raza joven, creada en 1970 a apenas 250 kilómetros del lugar donde estábamos cazando, concretamente en Dorsten, Westfalia. Observándolos con atención, se pueden adivinar las razas a las que se acudió para obtener a estos pequeños grandes cazadores: el jagd terrier, el Lakeland y el fox terrier. Resulta curioso pensar que en tan solo 48 años de existencia estos perros se han extendido por toda Alemania y otros países centroeuropeos para acompañar a cazadores tras alimañas en madriguera, en caza menor, incluso para el cobro en agua o, como hemos podido atestiguar, como perros de acoso de todo tipo de animales de la venatoria alemana.

Dada mi excepcional ubicación, soy testigo del gran trabajo que desempeñan. Primero escucho a los rastreadores. Bassets y grifones van acercando sus latidos desde más allá de la ladera. Centro la vista en esa zona y no tardo en descubrir a dos jabalíes de tamaño mediano a toda velocidad atravesando por la parte alta, esquivando árboles y sumergiéndose en las matas que escoltan el río. Pocos segundos después aparecen los perros, siguiendo de manera milimétrica las pisadas de los jabalíes y voceándolo a gran volumen. También se pierden en la espesura.

Jabalíes para la primera prueba

Media hora después veo algo moverse entre los troncos. Se trata de un grupo de jabalíes que corre en dirección al riachuelo. Antes de que lo alcancen, puedo contarlos: una hembra grande va dirigiéndolos. Tras ella, dos ejemplares de menor tamaño y, cerrando el grupo, algunos más de unos 30 kilos.

Me centro en el jabalí que sigue a la gran hembra. El disparo es claro, y ya había previsto el mejor lugar para realizarlo en caso de que sucediera lo que estaba ocurriendo. Un único disparo lo deja inmóvil entre la alta hierva. El resto del grupo continúa en su huida subiendo por la ladera que tengo frente a mí, y decidí disfrutar de la clarísima imagen que el V8 me permitía presenciar.

Corzos y muflones

Aquel magnífico puesto siguió brindándome más oportunidades de ver y grabar animales. Una hembra de jabalí recorrió, seguida de varias crías nacidas este año, el mismo camino que el grupo anterior, pero en sentido contrario.

Un corzo cruzó por delante de la torreta, ajeno al cazador que lo observaba y lo grababa desde ella. Poco después, un grupo de muflonas atravesó por detrás de mí. Las vi de milagro, puesto que el viento no dejaba de batir las ramas de los altos árboles entre sí, y la lluvia producía un ruido continuo al caer sobre las hojas secas del suelo. Eran diez hembras y algún mufloncete de primer año. Su marcha tranquila se convirtió en carrera desenfrenada en cuanto el viento les llevó mi olor.

El muflón, un sueño hecho realidad

Ya imaginaba que todo animal que entrase desde esa dirección no cumpliría debido a la dirección del viento. La suerte se presentó en aquellos montes cuando otro grupo de muflones asomó por la ladera que tenía frente a mí. Era un grupo más numeroso, muy compacto. Parecía que avanzaban coordinados, casi atados, sin separarse apenas unos centímetros unos de otros. Y, en el centro de tanto animal, dos buenos machos.

Cuando el Zeiss V8 me mostró con todo detalle cada uno de los muflones, no lo dudé ni un instante. El objetivo ya estaba marcado. La cruz del visor no se alejó ni un instante del muflón con el que había estado soñando toda mi vida. Aquí llegó el momento en el que pude disfrutar con mayor plenitud de la calidad que aporta este visor. La imagen es increíblemente clara y con un detalle inapelable a pesar de que la lluvia empapaba todo.

Una mezcla entre tensión y disfrute en los dos minutos más largos que recuerdo.

El señor de este grupo iba inexpugnablemente escoltado por cada uno de los restantes muflones. Machos más jóvenes, crías del año y hembras, todos rodeaban al que tenía que ser mío. Allí continuaban, al borde del riachuelo que tenía a escasos metros de mí. Y allí permanecieron, al abrigo de los troncos de los árboles, considerando la mejor manera de seguir alejándose de las ladras que, cada segundo, atronaban de manera más decidida y cercana.

El disparo se hacía imposible sin pretender herir o incluso abatir alguno de los animales que arropaban al gran macho. Las balas Hornady del .30-06 a tan corta distancia podían atravesar a alguno de los muflones o muflonas que lo escoltaban.

Aunque fueron instantes muy tensos, en los que no moví ni un músculo, también fueron muy enriquecedores. Pude observar el comportamiento de estos majestuosos animales, considerados exóticos en Alemania y, por ello, anhelados por todos los cazadores que allí nos encontramos. Me dio tiempo a valorar el trofeo, de que mi piel se erizase al creer que el mismo muflón al que apuntaba me estaba mirando directamente. Quizás fuera así, o tal vez tan solo concentraba sus oídos para descifrar la dirección exacta por la que se acercaban los sabuesos. Vi cómo orientaba esas grandes orejas hacia los sonidos que yo también escuchaba.

En el grupo había otro gran macho, con una cornamenta excepcional, que una vez concluida la jornada supe que mi colega David Cp, propietario de Always Hunting y embajador danés de Zeiss, consiguió abatir poco después. Sin duda un gran cazador y comunicador.

El disparo tuve que realizarlo en el único instante en el que lo dejaron solo. La presión de los sabuesos y sus ladras hizo que los muflones arrancasen. Fijé la retícula de mi V8 en su corazón y accioné el gatillo, suave y eficiente, regulado a la perfección para este tipo de disparo. La lluvia no empañó en ningún momento la perfecta imagen que observaba, casi sin pestañear, a través del visor. El disparo rompió el movimiento armónico del grupo sus integrantes comenzaron a huir río abajo, pero mi muflón no les siguió. Apenas pudo efectuar tres pequeños saltos antes de caer.

Continué observando el lugar donde yacía unos segundos, quizá minutos, pero no se movió más. En aquel momento pude respirar hondo. Fue cuando pude darme cuenta del animal que había conseguido abatir. El disparo no fue complicado: la distancia fue muy asequible, el muflón permaneció estático el tiempo suficiente para permitirme elegir el lugar del impacto, y con el equipo que la organización me había facilitado y la seguridad que infundía en mí, la dificultad estribó en esperar hasta que las circunstancias permitieran acometer el disparo con efectividad y sin dañar a otro animal.

Día 3: poniendo al jabalí en la cruz del V8

El último día de caza amaneció igual de frío que el anterior, pero la lluvia no amenazaba con ser tan constante. Cuando llegamos a la zona donde está mi torre, mi postor me dijo que no tenía vecinos, que iba a cerrar la zona de caza por la parte más alta y que, por esto, tenía total disponibilidad de disparar a 360 grados.

Antes de que se soltara a los perros, ya se habían contabilizado más de 30 disparos. Teníamos tres horas de caza por delante y yo ya estaba subido a la enorme torreta que me había correspondido. El tiradero era más complicado, con tan solo un par de opciones: el cortadero y lo poco que los apretados troncos de árboles dejaban ver entre ellos.

Un zorro se convirtió en el mejor exponente de las escasas zonas en las que los árboles dejan ver lo que corre frente a la torreta. Lo vi durante unos pocos instantes y volvió a desaparecer sin dar opción a intentar fijarlo en el Zeiss.

Con esto bien asumido, ya tenía decidida la zona de disparo cuando unos jabalíes cruzaron el bosque, pero en sentido contrario al que siguió el zorro. Se trataba de un grupo de unos diez o doce ejemplares, con varios de ellos de buen tamaño.

Dejé pasar al que encabezaba la huida, ya que eran instrucciones explícitas de la organización. Esto se debe a que el primer jabalí es el líder del grupo, el que guía al resto, generalmente más pequeños, cuando un peligro les acecha.

El segundo jabalí pasó a toda velocidad por el cortadero. Tras el disparo no evidenció haber recibido el impacto de la bala, pero enseguida se quedó atrás con respecto al resto. Los más pequeños siguieron a la «leading sow», como denominan a la jabalí líder, mientras que el que había disparado se quedó medio asomado al límite de los árboles con el cortadero, unos 60 metros a mi izquierda. Esperé que se decidiera a intentar cruzarlo. La retícula del V8 se posaba sobre el hombro de aquella gran hembra, en una imagen perfecta. Tras efectuar el primer paso, disparé, justo cuando arrancaba a correr.

Esto me hizo pensar que el impacto se había desviado. No la vi caer, y eso me desconcertó. En cuanto acabó la caza, bajé de la torreta y me dirigí a pistear el rastro de sangre, muy abundante, lo que me hizo suponer que el disparo había afectado al pulmón. Unos 50 metros después, encontré a la cochina, de unos 60 kilos que parecían más cuando comencé a arrastrarlos para llevarla hasta el lugar de encuentro con el postor.

Un resultado tan espectacular como lo fue la caza

Tras los dos días de caza fueron 118 los animales abatidos. Entre ellos, muflones, jabalíes, corzos, venados, ciervas y zorros. Un resultado que fue la guinda a dos días de convivencia, camaradería, intercambio de experiencias, de repasar la actualidad política europea con respecto a la caza, de aprender de cazadores que son referencia en el mundo venatorio mundial y de compañeros de profesión.

Tras reponer fuerzas, acudimos al homenaje que se brinda a los cazadores que habían tenido éxito durante la jornada y a los animales abatidos. Una pieza musical suena en las cornetas en honor a cada especie. Un saludo musical que acalla todo lo demás y que, una vez más, demuestra el gran respeto que los cazadores locales demuestran a los animales que abaten, que son colocados escrupulosamente sobre un lecho de ramas, de nuevo por respeto, y siempre tendidos sobre su lado derecho, ya que pervive la creencia de que de esta manera su espíritu podrá elevarse.

Suenan las canciones por el ciervo, el jabalí, el corzo, el muflón y el zorro, justo después de que a cada cazador se le reconozca el éxito de la jornada entregándole un Schüetzenbruch, una rama de abeto, que simboliza la caza y la última comida del animal caído.

Poder formar parte de esta ceremonia resulta algo inolvidable e inspirador.

Johannes Fürst: El Zeiss Media Hunt quiere derribar las fronteras europeas de la caza

Cuando todo había acabado, quise hablar con Johannes, el jefe de Comunicación y Marketing de Zeiss, que nos había estado atendiendo y ayudando durante el evento. Le pedí que me resumiera en pocas palabras el espíritu y el objetivo del Zeiss Media Hunting, y si esta edición había cumplido las expectativas puestas en ella. Esto es lo que respondió:

-Hemos preparado el evento con algunos de nuestros mejores compañeros en la industria de la caza, que son Sauer, Hornady y Harkila, con el objetivo de mostrar los nuevos productos y lanzamientos de la firma Zeiss a los profesionales de los medios de comunicación del mundo de la caza en Europa, pero no solo eso, lo más importante es que podáis probarlos en situaciones reales de caza, que es lo que hemos hecho durante los últimos días, y podáis contar todo lo que habéis experimentado.

-Pero si tuviera que definir cuál es el espíritu del Zeiss Media Hunt, quizás diría que es conectar a los cazadores que representan a las distintas partes de Europa, derribar fronteras para demostrar que la caza es algo global, que la caza es ética. La industria de la caza debe conseguir esa conexión y debe trabajar para hacerla llegar a la audiencia a través de todos estos profesionales.

-Esta edición ha sido increíble. Hemos contado con muy buenos cazadores y comunicadores, unas jornadas de caza inolvidables, con un resultado muy bueno tras dos días en los que ha quedado patente que la caza aquí es muy disciplinada y respetuosa.


Johannes Fürst

El equipo, al detalle

Zeiss Victory V8 1,8-14x50

Sin duda, un visor todo terreno. Lo pudimos constatar al obtener una excelente precisión a las distintas distancias a las que disparamos. En la cancha de tiro, con la diana a cien metros, pude testar las opciones que ofrecen sus aumentos, desde 1,8 a 14, consiguiendo en todos los casos unas agrupaciones excepcionales.

Después, en el blanco móvil, adapté los ajustes a lo que presumiblemente utilizaría durante los días de caza, con tiraderos no demasiado largos, y bajé los aumentos al mínimo. El disparo a un blanco móvil a 50 metros resultó perfecto. Un 10 gracias a la colocación en el centro de una diana que se centra en las partes más vitales del jabalí en carrera y de perfil. Una diana que no vemos en la silueta del jabalí, sino que se refleja en la pantalla que recoge los disparos, lo que suma más realismo a esta práctica de puntería.

La corrección de paralaje, el excepcional enfoque y el amplio abanico de aumentos que aporta el V8 resultaron ideales para las distintas situaciones que hemos acometido durante el evento.

Una vez en situación de caza, me enfrenté a disparos a 50, 60, 70 y 30 metros. En todos ellos encontré una enorme seguridad y rapidez a la hora de fijar los jabalíes y el muflón que conseguí abatir, tanto en la tensa espera a la que me obligó este último como en los rapidísimos lances que viví ante los jabalíes alemanes.

Sauer 404 Classic XT

Este rifle de cerrojo de cañones intercambiables y diseño modular nos permite desmontar completamente el arma utilizando tan solo la llave universal SUS. Las cuatro posiciones con las que cuenta su mecanismo de ajuste de la presión del disparador permite adaptar este factor, clave en el disparo, a la situación de caza a la que nos enfrentemos. De esta manera, nos informó Björn Kilian, marketing manager de J. P. Sauer & Sohn, que los rifles estaban ajustados a una presión media entre los 550 y los 1.250 gramos en los que oscilan esas cuatro opciones, concretamente el que utilicé estaba a 1.000 gramos. No tuve que reajustarlo, ya que desde los primeros disparos lo encontré muy confortable.

La carrillera ajustable en altura permitió una comodidad extra y sumar rapidez a la hora de encarar y fijar el objetivo.

El rifle Sauer 404 de polímero resultó ideal para el clima que «sufrimos» durante los dos días de caza. Se maneja de manera sencillísima y muy efectiva, con un equilibrio que se percibe de manera sobresaliente en cuanto comienzas a moverlo y a subirlo a la cara. El acerrojamiento es sutil, suave, y su sistema de seguridad permite amartillar silenciosamente el rifle con tan solo presionar ligeramente con el dedo pulgar el botón de la pieza de amartillamiento, colocado al alcance cómodo de este dedo en la parte trasera del cerrojo. En esta posición, vemos el punto rojo que indica que el arma está lista para disparar. Y, para volver a la posición desamartillada, solo hay que volver a presionar el botón con el pulgar.

Pero el Sauer 404 nos ofrece, además, la opción de abrir el cerrojo con el arma en posición de seguro por si queremos cargar y descargar. Para ello, solo tenemos que empujar la pieza de amartillamiento hacia adelante muy levemente. La marca detalla que son dos milímetros. Al hacerlo, levantamos la palanca del cerrojo. Sencillo, pero muy funcional.

Hornady SST® Superformance®

La gama Superformance de Hornady en calibre .30-06 Springfield y 165 grains completaron el equipo de caza. Durante las pruebas en la galería de tiro «abusamos» de la posibilidad de disparar y tomar contacto con nuestro conjunto, y agotamos prácticamente la caja de 20 unidades que nos facilitaron. Forma un gran equipo con el Sauer, y la precisión alcanzada por ambos la observamos desde los primeros disparos a las dianas a 100 metros.

Pude comprobar el poder de parada de esta munición desde el primer disparo durante la caza. La hembra de jabalí murió en cuanto recibió el impacto, bien colocado, de la Hornady.

Härkila: chaleco y gorra de alta visibilidad

Esta prestigiosa firma fabricante de ropa, calzado y equipamiento especializado en caza, desarrolla sus productos en colaboración constante con cazadores profesionales. Para esta cita, nos equipó con su chaleco de seguridad Lynx, de alta visibilidad, con bolsillos para radio o GPS, con correa para sujetar la antena y que así no moleste durante la caza, bolsillos con cremallera de gran capacidad tanto en la parte frontal como en la trasera, y unos útiles bolsillos delanteros con cartucheras para las balas que pueden quedar en la parte exterior, para acceder a ellas de manera rápida y directa. Ideal para ponerlo sobre la ropa de abrigo, puesto que cuenta con dos cremalleras de cierre que permiten un ajuste más holgado en caso de que optemos por esto.

Y, para la cabeza, una preciosa gorra con el mismo estampado en alta visibilidad que el chaleco y con una luz led en la visera.

Zeiss Media Hunt: Los profesionales europeos

Sigue a los protagonistas de la Zeiss Media Hunt en sus redes sociales:

Paul Childerley, de Gran bretaña; Charlie Jacoby, de Fieldsport Channel; Kristoffer Clausen (Noruega); Radosław Dominowski (Polonia), Pierre Norberg, de Jatar Jakt (Suecia); el danés Ulrik Orskov, Falconer Sandra; Aleksandra Baraniecka (Polonia), Christian Ernst Rysgaard, de Dinamarca, editor de JAGT, Vildt & Våben; Igor Timmermans, de Jacht & Buitenleven, Holanda; Huntress Freya, de Dinamarca; el alemán Marius Elpers; Arne Krato, de Alemania también; Anette Dahl, de Noruega; Matteo Brogi, de Italia; Max Götzfried, de Alemania; Tore Wolf: Head of Marketing en Sauer; Abraham N. Grimstvedt, de Noruega; el danés Jens Ditlev; el austriaco Martin Grasberger; Roberto Vezzoli, italiano.

Novedades Zeiss

Durante el Zeiss Media Hunt, el equipo Zeiss de Alemania compartió con nosotros una serie de novedades de la firma.

Comenzamos con el binocular con telémetro láser Victory RF-II. La nueva generación de un prismático Premium que incorpora una calculadora balística denominada BIS II, conectividad por Bluetooth, telémetro láser que alcanza una distancia de 2.300 metros y refleja toda la información requerida en solo un segundo.

Como nos indicaron los responsables de Zeiss, un binocular inteligente: conectado, personalizado y actualizado, destinado a aquellos cazadores que quieren asegurar el disparo en cualquier distancia y situación.

Zeiss Hunting App

Disponible para dispositivos Apple y Android, la aplicación ha sido desarrollada para encontrar en ella todo lo que necesitamos para optimizar nuestras jornadas de caza. Cálculos balísticos para disparos a largas distancias, diario de caza con posibilidad de incluir fotos, localización GPS y fijación de puntos de caza, pronósticos meteorológicos detallados.

La calculadora balística que integra permite a los cazadores personalizar fácilmente las configuraciones para adaptarlas a sus productos Zeiss, considerando las características de diferentes calibres y cargas, así como la influencia de las condiciones climáticas actuales y el ángulo de inclinación en el punto de impacto. Y todo con una base de datos que contiene más de 7.000 fabricantes, calibres y proyectiles.

Posibilidades de la app

  • Podemos registrar cada disparo, la zona en la que ha sido efectuado, cada observación de un animal, registrando fotos o datos GPS.
  • Conecta tu ZEISS Victory RF con la aplicación vía Bluetooth: así te ofrecerá cálculos ajustados a tu balística. Gracias a la localización GPS, ofrece apoyo de tiro con datos atmosféricos y una previsión meteorológica de 5 días para ayudarte a elegir tu destino.
  • En el mapa del coto de caza y con ayuda del GPS, podrás registrar la posición de tiro, el disparo, el avistamiento y otros factores del terreno. Todo con mapas topográficos, imágenes de satélite y una brújula.
  • Selecciona la pieza en una amplia lista de especies y anota el peso, el sexo y la edad. Sirve para el ajuste con el plan de tiro en tu coto.
  • Tus tiros quedan guardados con recarga y distancia de tiro y los datos están siempre disponibles.

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