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La sobrepoblación del conejo silvestre enfrenta a agricultores y ecologistas en Madrid

«El problema del conejo es que además de comerse el fruto daña la planta y la seca. Hemos sufrido más de 100.000 euros en daños». Estos son algunos de los inconvenientes a los que se enfrentan los agricultores madrileños frente a la sobrepoblación del conejo silvestre.

30/12/2019 | Madrid Diario | Nerea San Miguel

La sobrepoblación del conejo silvestre enfrenta a agricultores y ecologistas en Madrid Una dificultad que no ha parado de crecer en los últimos años y que ahora se ha encarecido tras la inclusión de este animal en la Lista Roja de Especies Amenazadas por alto riesgo de extinción. Un hecho que la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) ha denunciado al considerar que, dependiendo del territorio, su crecimiento comienza a ser descontrolado hasta el punto de "destrozar" las cosechas anuales.

El cereal y la vid son las dos producciones que más se han resentido por la presencia de este pequeño mamífero. El conejo come el fruto de la parra y se alimenta de las hojas y los tallos hasta dañar y secar la planta. El caso de la uva es más sangrante al tratarse de un cultivo leñoso, lo que significa que cuando un agricultor siembra una vid espera que su producción se prolongue, como mínimo, a lo largo de los siguientes 50 años. Del mismo modo, el cultivo no comenzará a ser productivo hasta los cinco años de su siembra. En base a este tipo de producción, si el conejo daña la vid los agricultores se ven en la obligación de arrancar la planta, perdiendo toda la rentabilidad. "Esto no lo cubren los seguros, que solo ofrecen ayudas para las pérdidas de productividad de la planta", explican indignados los agricultores. En cambio, en el caso del cereal los daños son menores, ya que se siembra una vez al año partiendo desde cero.

Las pérdidas comienzan a ahogar a los agricultores del sureste de la región como ocurre en Villarejo de Salvanés, Brea de Tajo, Estremera, Orusco o Carabaña. Un problema que han calificado de "plaga”, por lo que han solicitado a la Comunidad de Madrid que regule esta preocupante situación y determine estas zonas afectadas como catastróficas para poder ampliar la temporada de caza. Mariano García, uno de los agricultores de Villarejo, señala que el conejo ha dañado hasta el 20 por ciento de la producción del municipio, lo que se traduce en pérdidas de más de 100.000 euros. “En el sureste tenemos unas plagas de conejos increíbles”, denuncia el joven agricultor del municipio más afectado por este mamífero.

“Vamos muy al límite con la propia denominación de origen de la uva”, denuncia García, quien apunta a que es posible que este problema "perjudique" a la calidad de la Marca M de Madrid, "dañando la imagen de la Comunidad". A este nivel, el agricultor teme también que al no llegar a los kilos mínimos, la bodega donde se procesa la uva no pueda amortizar sus gastos fijos. Un asunto que les preocupa porque puede suponer el fin de la cooperativa y dar comienzo a una guerra de precios.

La falta de ayudas y subvenciones ha agravado la situación en los últimos años, según Montse Herreros, técnico de Asaja Madrid: “Ya ni los propios seguros quieren hacerse cargo de esto”. Hasta ahora los cotos se hacían cargo de subsanar las pérdidas con las que se encontraban los trabajadores del campo y si no podían cubrirles, entraban en acción los seguros. Pero en los últimos años, las reservas de caza han bajado las ayudas y los seguros sacan de las pólizas a los agricultores por sufrir este tipo de daños durante tres años consecutivos: "No quieren hacerse cargo".

Ante esta situación y sin ningún tipo de ayuda regional, el sector se siente desprotegido ante unas condiciones que se endurecen cada vez más. “Mucha gente abandona porque es insostenible”, relata preocupada Herreros.

La caza: ¿Una solución o un problema?

Desde Asaja Madrid, como una de las posibles soluciones para frenar esta sobrepoblación, se viene pidiendo que, al igual que sucede en la vecina Castilla-La Mancha, colindante con varios términos municipales, que la normativa permita la caza del conejo durante todo el año como "la forma más ecológica de equilibrar la balanza”. Con hurón o con escopeta, así lo ven algunos agricultores: "La caza está cada vez peor vista, pero podría ser una solución frente a la sobrepoblación de conejos".

Esta propuesta ha entrado en conflicto con Ecologistas en Acción: “No se puede matar ni un conejo más”. La asociación considera que la población de conejos es necesaria para la supervivencia de otras especies como el lince. Miguel Ángel Hernández, portavoz del colectivo, confirma que la zona del sureste madrileño se siente más resentida por la presencia de estos animales, pero "la caza no es la solución". Hernández acusa a Asaja de utilizar este asunto como arma de presión para recibir más ayudas. Y desde la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) señalan que el problema reside en una mala gestión del hábitat.

“Toda la vida se ha instalado una malla conejera, que se coloca sin necesidad de herramientas y evita estos incidentes”, explican desde Ecologistas. "Los agricultores son los responsables del cuidado de sus propias siembras", añaden. Además, el colectivo no expone la sobreexplotación de la tierra que existe en la actualidad, lo que ha provocado la destrucción del hábitat de los conejos, que deben recurrir a las plantaciones de los agricultores para alimentarse. “No salimos del bucle: se dice que hay mucho conejo, se caza, pero no se soluciona”.

Sin llegar a un acuerdo entre asociaciones y agricultores, los trabajadores del campo consideran la caza como una forma de autorregular la especie. No descartan la cinegética con capillo, como también ha propuesto Asaja Madrid: trasladar al conejo vivo a un terreno en el que se precise su repoblación.

Una solución que no comparten desde la consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid por las complicaciones -económicas y de supervivencia de la especie- que supone el traslado a zonas que sufran déficit de conejos silvestres. Se trata de un mamífero que contrae infinidad de enfermedades víricas y se le traslada a poblaciones resistentes a zonas nuevas, por lo que no terminan de adaptarse correctamente, lo que impide que puedan reproducirse.

Los agricultores ven la caza como una forma de regular la especie

Felipe Ruza, subdirector de Recursos Naturales Sostenibles de la Comunidad de Madrid, descarta hablar de plaga. Desde el Gobierno regional entienden la dificultad a la que se enfrentan los agricultores y aseguran que intentarán poner una solución lo antes posible para atender a los intereses de agricultores, cazadores y de la propia naturaleza: “Hay que buscar un punto de equilibrio pero que haya conejos es algo buenísimo”.

Ruza ha indicado que desde la Administración intentan poner en marcha medidas, pero “estas cosas a veces se demoran. Nos encontramos a la espera de datos y estadísticas por parte de los agricultores sobre los daños ocasionados".

De momento, el Gobierno regional plantea que la temporada de caza continúe tres días a la semana hasta el próximo 31 de enero. Del mismo modo, ha adelantado que en la Orden de Vedas de este año ya se han realizado modificaciones en cuatro comarcas forestales - 6, 7, 8 y 9 - para que puedan combinar la caza del conejo con hurón y escopeta sin necesidad de pedir permisos extraordinarios.

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