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Opinión

No es matar

¿No quería café? Otra taza. Triquiñuela administrativa, y he ahí a una señora juez que atiende al grupo ecolatrista y se acabó la caza hasta nueva orden. Encima, en Castilla la Vieja, o Castilla-León, como gusten. Peor aún, en Valladolid, la ciudad del más grande novelista del siglo XX (para mí) y la mejor escopeta, amén de la mejor pluma.

18/03/2019 | Hoy.es | SALVADOR CALVO MUÑOZ

No es matar Si levantara la cabeza el padre de Miguel, de Germán, de Juan y de Adolfo, mi querido amigo D. Miguel Delibes, ¿qué diría de estos tiempos, en que cuatro gatos garduños entretienen su ocio destructivo prohibiéndolo todo?

Veamos. Quien fuese no había presentado el informe preciso a tiempo. Solución: Queda terminantemente prohibida toda actividad cinegética. ¡Pero qué informe ni qué ocho cuartos!

¿Qué se ha cazado este año en ese coto? ¡A usted se lo voy a decir yo! Diré luego lo que me dé la gana. Planes técnicos, de acuerdo ¡y luego qué! El caso es que como cortes una rama de la encina, se te va a caer el pelo. No te digo si cazas lo poco que se puede cazar. ¿Qué hay que hacer ahora con las armas y la munición? Primero ir al cazadero con la espindarga y luego volver a casa a por los cartuchos. ¿Pero qué país es este? ¿Se ha vuelto idiota el Gran Hermano que nos vigila?

Fabricantes, armeros, tiendas, ropas, pertrechos, hoteles, orgánicas, agencias, bares, restaurantes. ¿Quieren cifras? Acudan a las estadísticas. ¿Cuánta gente vive de la temporada de caza y de preparar la temporada de caza? Da igual; por prohibir que no quede. ¿Maltrato animal? Hombre, si se fija usted en el troglodita ese que salió dándole patadas a un zorro más muerto que vivo, no me extraña. Ese no era un cazador y ojalá le hayan quitado todos los permisos y no vuelva a salir al campo.

Hemos dicho hasta la saciedad que cazar es otra cosa. La perdiz, después de su vida plácida y alerta, pasa de la vida a la muerte en un suspiro, sin sufrimiento. Si muriera de edad, acabaría entre los dientes de la zorra o pasto de gusanos. El jabalí, de viejo, moriría en estertores o devorado por sus congéneres. La bala acaba su vida en un tris. ¡No queremos maltratar a nadie, no me vengan con esa vaina, hombre!

Recordemos otra vez: «A mis amigos cazadores que, por descontado, no son gentecilla de poco más o menos; de esa de leguis charolados y Sarasqueta repetidora, sino cazadores que con arma, perro y bota componen una pieza y se asoman cada domingo a las cárcavas inhóspitas de Renedo o a los mondos tesos de Aguilarejo…». Ya lo decía él, allá por los setenta. «A este paso acabaremos cazando gallinas». Ni siquiera eso, D. Miguel, ni las bobitas perdices de granja siquiera; hasta eso van a prohibir como no hagamos algo. ¿Y qué hacer, pues? Si acaso votar. Mirar a ver quién nos puede defender de esos jueces a los que cazador, arma y perro les parecen sus enemigos, seres atávicos a los que hay que atar en casa y que no se asomen a cárcavas ni a tesos.

¿Qué no es cultura la caza? Si empiezo con 'Paramentos de la Caza' del rey Sancho el Sabio de Navarra y llego a 'El mundo de Juan Lobón', no le quiero contar lo que hay escrito; por no hablar de pinturas, esculturas y músicas, que empezaríamos y no acabaríamos nunca. ¿Qué quieren, que borremos todo ese patrimonio de nuestras señas de identidad? «Serán ceniza, mas tendrán sentido/ polvo serán, mas polvo enamorado». Pónganse como quieran, que seguiremos cazando.

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