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La caza, más que una afición, una forma de entender el campo

La caza no es sólo una afición, un deporte o una actividad que está siempre rodeada de polémica. Es una forma de entender el campo, de relacionarse con la naturaleza y de respeto a las presas.

05/03/2019 | El Digital de Castilla-La Mancha | D. Guijarro

La caza, más que una afición, una forma de entender el campo Al igual que el aficionado al fútbol vive un clásico, como los que hemos tenido a pares esta semana, más allá ver los noventa minutos que dura el partido, un cazador vive una jornada de caza muchos días antes y después de coger la escopeta.

Aunque los periodos en los que están abiertas las vedas se vive con más intensidad, durante el resto del año se vive también a diario, con el cuidado y adiestramiento de los perros de caza, los paseos por el campo para ver cómo crían los animales y en multitud de ocasiones realizando acciones para cuidarlos.

Así no es raro ver a los gestores de cotos y los propios cazadores llevando agua al campo durante los calurosos días de verano, cuando los manantiales naturales se secan, llevar agua a los bebederos para ayudar a las especies cinegéticas a sacar adelante las crías tan sensibles en esta época del año.

Pero las acciones de los cazadores no se limitan sólo a las especies que meses más tarde se convertirán en sus presas ya que también se ocupan de proteger las especies más amenazadas.

Así, de los 32.000 cotos que existen en España, 11.000 participan activamente en programas de protección de especies protegidas dtan emblemáticas en nuestro territorio como el urogallo, el oso o el lince ibérico. Es decir, uno de cada tres cotos está implicado directamente y colabora en la recuperación de estas especies sin cuya ayuda sería casi imposible garantizar su subsistencia.

En este sentido, el sector de la caza se convierte en el principal inversor privado en materia de conservación de medio ambiente con una inversión de 230 millones de euros anuales, según los datos de la Fundación Artemisan.

CONTROL DE ESPECIES

A esta contribución hay que sumar que los cazadores constituyen una herramienta fundamental de las administraciones públicas para elaborar los planos de situación de las distintas especies tanto por la información que aportan de las capturas anuales que realizan como por los conteos y muestreos que realizan en sus territorios y que ofrecen una radiografía real de las poblaciones en las distintas zonas.

La responsabilidad, el cuidado y la buena gestión de los cotos ha incidido en una creciente importancia de la caza selectiva por la que se eliminan aquellos ejemplares enfermos o con defectos genéticos contribuyendo a la mejora genética de las especies. Una forma de gestión utilizada en Parques Nacionales y Reservas Naturales que además de los beneficios biológicos reportan una importante fuente de ingresos.

En este sentido, es clave para la conservación y el buen equilibrio de los ecosistemas el control de predadores que realizan los cazadores impidiendo que su número se eleve y permitiendo a las especies que están por debajo en la cadena alimentaria un desarrollo óptimo de sus camadas y nidadas.

Un control que se realiza no sólo sobre depredadores sino también con especies tan dañinas para el resto de animales de un ecosistema con el jabalí cuya voracidad lo convierten en una amenaza para todo el entorno.

Según los últimos cálculos, en España existen entre 600.000 y 700.000 jabalíes siendo los cazadores su principal depredador y la única forma de mantenerlos a raya. Y es que según las estimaciones de los expertos si no se ejerciera la caza sobre ellos serian capaces de duplicar su población cada año lo que sería una auténtica catástrofe medioambiental.

Esta especie junto con los ciervos, son los responsables de la mayor parte de los accidente de tráfico que se producen en España y en los que la fauna está involucrada. Sólo en 2017 se produjeron casi 20.500 accidentes en los que resultó un fallecido, 18 heridos graves y 308 leves. Así, los jabalíes fueron responsables en 10.141, los corzos en 7.641 y los ciervos en 1.416, según los datos oficiales de la DGT.

LOS CAZADORES ALIADOS DE LOS AGRICULTORES

Quizás quienes mejor puedan apreciar la labor que realizan los cazadores en este control de las especies son quienes viven de campo. Los agricultores sufren con frecuencia las consecuencia de los desequilibrios de algunas especies cuando lo que son daños naturales se convierten de la noche a la mañana en una auténtica plaga que arruina los cultivos y amenaza su modo de vida.

Cada año se cuentan por miles los siniestros que los agricultores dan a las compañías de seguro por los daños causado por la caza. Castilla-La Mancha está entre las regiones más afectadas y según Agroseguro el pasado año se superaron los 2.800 partes que provocaron pérdidas en casi 29.000 hectáreas.

Las plagas de conejos que comenzaron a afectar a los cultivos de La Mancha se han extendido con rapidez por todas las provincias hasta el punto de que la Consejería de Agricultura se ha visto obligada a conceder permisos especiales para su control en más de 300 municipios.

Sin embargo, son las especies de caza mayor las que más daños provocan en los cultivos con la proliferación y extensión por zonas del jabalí y el corzo como principales responsables.

No se puede negar que los cazadores realizan su actividad por afición como tampoco se puede negar que la actividad cinegética entraña numerosos beneficios que no podrían ser sustituidos por ninguna otra actividad.

La caza es una afición, pero va más allá de la propia actividad. Es una forma de relacionarse, una actividad con un eminente contenido social y sociológico. Capaz de unir a personas de diversa condición social, con profesiones diferentes e intereses a veces encontrados que sin embargo trabajan por cuidar el entorno donde cazan y proteger las especies sobre las que depreda. Si es cierto que la naturaleza se autorregula para mantener un equilibrio, también lo hacen los cazadores con cupos, repoblaciones o cesando la actividad cuando ven las primeras señales de alerta. La buena gestión de la caza es el mejor aliado que puede tener el medio ambiente.

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