Entrevistas del Club

Pablo González. Responsable y coordinador de la FSA para el proyecto del plomo

«Hemos demostrado científicamente que el perdigón de plomo no contamina entornos ni especies terrestres»

Un riguroso estudio científico demuestra que la incidencia de la munición de plomo en especies cinegéticas terrestres es ‘irrelevante’. Esto acaba con la base que ha fundamentado las presiones e intentos de prohibir este tipo de munición. Intentos sin base científica contrastada. La investigación, realizada de manera objetiva por dos universidades, concluye, como nos confirma Pablo González, responsable y coordinador de FSA para este proyecto, que el perdigón de plomo no es contaminante para especies cinegéticas terrestres..

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El resultado del estudio, que puedes consultar en este enlace, demuestra, tras un trabajo de investigación sin precedente en nuestro país tras analizar 530 animales, que la incidencia de la munición de plomo en especies cinegéticas es muy baja, irrelevante.

El estudio tumba las bases de las normativas prohibicionistas

Esto marcará un antes y un después en el acoso que está sufriendo el sector, con la amenaza de normativas prohibicionistas tan próxima como la que había adelantado la directora de Medio Natural de Murcia para la orden de vedas de 2020-21.

Además, aporta los datos necesarios para rebatir de manera contundente y definitiva los postulados que amenazaban el futuro de la caza menor en nuestro país.

Han participado en la financiación de la investigación la Federación Sectorial Española de Armas y Municiones (FSA), la Asociación de Empresarios Españoles Fabricantes de Cartuchería de Caza y Competición (AFEC), Asecati, y la Asociación Española de Armerías (AEA).

A continuación, el responsable y coordinador de la FSA para este proyecto, Pablo González, responde a las preguntas que explican detalladamente en qué consiste la investigación y el punto de inflexión que supone para el sector cinegético.

—Era el momento de realizar un estudio como este. El sector estaba siendo sometido a una gran presión. ¿Estaba en PELIGRO el uso munición de plomo?

—Hay cosas que uno no comprende cómo pueden llegar a pasar: sin un estudio serio y riguroso sobre las consecuencias de la práctica cinegética con cartuchería con plomo, se empezó a discutir, en el peor sentido, sobre la posibilidad de prohibir el perdigón de plomo, a pesar de que no existe ninguna alternativa razonable, por lo que significaría, de facto, prácticamente la eliminación de la caza menor.

—¿Quiénes han sido los encargados de llevar a cabo la investigación?

—Como sector, quisimos mantener la máxima asepsia sobre el contenido, dejando que universidades de prestigio fueran las encargadas de la investigación, nuestro único era facilitar fondos y buscar un equipo de investigadores que fueron buenos profesionales.

Para ello, firmamos dos convenios, uno con la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y otro con la Universidad de Murcia, que a su vez establecieron un convenio de colaboración con Ingenieros de Montes, que pudiera hacer la labor de campo.

Estamos orgullosos de hablar de ellos porque han hecho un excelente trabajo:

  • Antonio de José Prada, Ingeniero de Montes por la Universidad Politécnica de Madrid.
  • Diego Romero García, Doctor en veterinaria. Profesor titular del área de Toxicología del Departamento de Ciencias Socio sanitarias de la universidad de Murcia
  • Juan Manuel Theureau de la Peña, Ingeniero de Montes por la Universidad Politécnica de Madrid.
  • Juan Bautista Torregrosa Soler, Doctor Ingeniero Agrónomo. Profesor Titular del Departamento de Ingeniería Rural y Agroalimentaria. Universidad Politécnica de Valencia (UPV)
  • Andrés Ferrer Gisbert, Doctor Ingeniero Agrónomo Profesor Titular del Departamento de Ingeniería Rural y Agroalimentaria. Universidad Politécnica de Valencia (UPV)

—Para llevar a cabo este costoso estudio científico no se ha dispuesto de apoyo institucional. ¿De dónde han salido los fondos para realizarlo?

—El tema es bastante sorprendente, porque el Ministerio de Medio Ambiente estuvo durante años presionándonos sobre la importancia de este tema y siempre con la espada de Damocles de una posible prohibición.

Obviamente acudimos a la Fundación Biodiversidad durante tres años seguidos, incluso llegaron a señalarnos que el proyecto tenía una alta evaluación técnica, pero, según ellos,» no cumplía la condición de ser estratégico», por lo que no recibimos subvención alguna de la administración, a pesar de contar con más de 30 cartas de apoyo de carácter institucional, internacional y de la propia Subdirección General de Silvicultura y Montes del MAPAMA y ser un tema «candente», según ellos mismos. Cada uno que haga su lectura y valore cuál es la objetividad y seriedad -y posible utilidad- de un ente como la Fundación Biodiversidad.

En consecuencia, el estudio se ha financiado de forma exclusivamente privada con colaboraciones económicas de todas las entidades del sector que buenamente han querido colaborar en el proyecto, a través de la FSA.

—Estamos ante la investigación de mayor magnitud en cuanto a este ámbito a nivel nacional.

—Indudablemente. Se han recogido 530 muestras de siete especies cinegéticas distintas en seis comunidades autónomas diferentes. No sólo es una de las mayores por el número de muestreos sino por los exhaustivos análisis realizados en buche, intestinos, hígado y riñón

—Háblenos de los niveles de plomo encontrados en las muestras analizadas. La investigación cita niveles «muy bajos», «irrelevantes», «riesgo nulo».

—Se ha escogido un valor límite medio de referencia, como umbral de exposición, ya de por sí muy bajo y aun así la concentración de plomo en el hígado es 10 veces inferior a ha dicho valor.

—Estos niveles son más bajos que los registrados en otros estudios. En algunos casos, extremadamente bajos. ¿A qué se puede deber esta gran diferencia?

—Seguramente por lo riguroso de nuestro análisis, ya que el número de muestras tomadas y el número de tejidos analizados es importantísimo.

De todas formas, cualquier científico que quiera contrastar los datos, podrá hacerlo sin problemas.

—Los valores podrían haber aún sido menores si las muestras se toman a partir de munición libre de plomo. Esto refrenda aún más este resultado, ¿verdad?

—Bueno, esta es una hipótesis de trabajo. Existe la duda fundada de que, a pesar de lo bajos resultados de los análisis, estos podrían ser incluso inferiores si eliminamos el elemento de la caza con perdigón de plomo.

—¿Se tiene previsto realizar un estudio a partir de munición libre de plomo?

—Efectivamente, hemos estado barajando qué hacer con esta duda y después de hablar con varias entidades, asociaciones e incluso la Federación de Caza, es probable que hagamos otro nuevo estudio como continuación del anterior, teniendo en cuenta su metodología y análisis riguroso, para contrastar este dato.

—¿Se destruye el principio de precaución que ha regido la normativa aplicada hasta ahora?

—El principio de precaución del Consejo Europeo celebrado en Niza establece que, en caso de que haya una amenaza para el medio ambiente, aunque no haya certidumbre científica al respecto, deben tomarse medidas de prevención.

Especialmente en virtud de este principio, por el que se querían establecer limitaciones al perdigón de plomo. Desde nuestro punto de vista, esa «incertidumbre científica» queda destruida por el presente estudio y para establecer restricciones al cartucho con perdigón de plomo debieran presentarse pruebas científicas serias.

—Y, ¿a partir de ahora? ¿Qué suponen los resultados obtenidos para la situación de la caza menor?

—Desde nuestro punto de vista, se ha dado un paso enorme, demostrando, objetivamente, la falta de sentido en que se establezcan medidas restrictivas al perdigón de plomo fuera de los humedales. Porque, naturalmente, todo lo dicho se refiere al ámbito terrestre, no a los humedales, cuya situación es clara y sobre los cuales ya se han establecido medidas.

La conclusión es clara: los cazadores no contaminamos el medio ambiente cazando con cartuchos de perdigones de plomo, tal y como lo hemos estado haciendo durante siglos.