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Alberto Miñambres

Con el Viento de Cara

Alberto Miñambres

«Mis dos grandes pasiones son los galgos y las esperas al jabalí, soy cazador por condición y galguero por pasión»

Zagala, la reina sin corona

«Cuentan, que en tierras leonesas nació una galga blanca, que no perseguía las liebres, jugaba con ellas, no era la liebre quien mandaba en la carrera sino la galga, que decidía a su antojo sobre la vida y la muerte de las rabonas, que no había liebre que pudiera con ella, que su blanco veloz era una pincelada abocetada, fugaz, blanco de pureza y perfección».

14 abr. 2020 - 8.940 lecturas - No hay comentarios

Zagala nace en 2012, es hija de Pastora (por aquello de que las primeras aprenden de las segundas) y de Chepa del Calvete un semental sobradamente conocido por la gran calidad de sus productos.

La madre de Zagala, Pastora, era una perra muy buena, la base de la cuadra actual de Tricol, cuando digo muy buena me refiero a que aunaba fuerza, dureza y codicia, quería todas las liebres, esta perra a su vez era hija de Triki ( De aquí viene el nombre del afijo) primer perro deTricol, un perro de la raza antigua de Castilla, perro muy cazador, que lo mismo corría una liebre, que un zorro o un corzo e incluso se atrevía con los jabalíes, como yo mismo presencié siendo un crío, en la vegas de repletas de maizales del Órbigo , no temiéndolos nunca, por más revolcones que se llevara.

Nuestra protagonista fue la única hembra de una camada de cinco, según nos cuenta Leandro su criador, el parto duró varias horas, en las que Leandro no se separó de la madre ni un instante, como buen amante y conocedor de los galgos que es.

Desde siempre fue una perra especial, ya de pequeña, era muy seria, poco dada al juego, parecía que en los largos paseos ella andaba a lo suyo, ajena al resto de adultos y de sus hermanos.

Físicamente no fue una cachorra que destacara por su belleza, siempre delgada y muy delicada para la comida, pero a medida que fue creciendo la cosa mejoro bastante, convirtiéndose en una galga preciosa, larga, tirando a grande, «perros de los de antes».

La primera vez que corrió una liebre, lo hizo de manera accidental, un día de paseo junto a su madre y a Triana, otra gran perra de este afijo, saltó una liebre, al instante las tres perras salieron en su persecución, ya desde el primer momento se vio que la perra parecía saber a lo que iba, como si llevase corriendo varias temporadas, las dos perras veteranas le paraban la liebre en bastantes ocasiones, dándole a ella la oportunidad de llegarla y entrarla, no a matar porque evidentemente no sabía, pero cuando había que salir con la liebre y apretar, la cachorra lo hacía con muchísima clase y fuerza, finalmente cogieron la liebre y «Zagalina» tuvo su bautismo de sangre junto a su madre, una perra de confianza, que siempre es lo mejor para las primeras carreras de los cachorros.

Al fin llegó el primer día de caza, eran malos años, al igual que ahora con la mixomatosis, en aquel tiempo la turalemia había barrido la mayoría de los cotos de Tierra de Campos, nuestra protagonista contaba 16 meses, una buena edad para empezar a cazar a las perras.

Saltó la liebre a última hora, en esas jornadas que crees que te vas sin cazar, soltaron, y de salida se vio que la cachorra llevaba muchísima fuerza, la liebre cogió el camino intentando imponer su ley, pero Zagala la llegaba fácilmente pero cuando lo hacía se frenaba y levantaba la cabeza, como no sabiendo que hacer con el juguete que llevaba delante, en los cortes se volvía a colocar la compañera e inmediatamente era sobrepasada de nuevo por la cachorra, viendo el muchísimo paso que iba a tener en un futuro, finalmente la cogieron y se dio por concluida una jornada que ahora tocaba analizar y repasar en la mente del galguero para intentar procesar instante a instante todo lo vivido en unos segundos.

Su segunda liebre cazando no tardó en llegar, ni más ni menos que al día siguiente ¡Las dudas para el que las aguante! Ahí, según nos cuenta Leandro, «ya cambió la historia», fue con una liebre buena, de las que corren. Desde el primer instante se pudo ver que iba a ser una perra de leyenda, de las que quedan en el imaginario colectivo, Zagala salió con una fuerza desmesurada para su corta edad, se puso encima de la liebre desde el primer momento, no dejando entrar a la perra más veterana, los quiebros de la liebre y los suyos iban casi al unísono hasta que dio alcance a la rabona, a partir de ese día, en sucesivas carreras fue en progresión ascendente, parecía que nunca iba a tener un tope.

Competición

Corría el año 2013, llegó la hora de presentar perro para competir por el Club Tricol, y como no, la elegida fue Zagala a pesar de contar solo diecisiete meses, pero la fortuna le jugó una mala pasada, en la primera carrera la liebre salió al camino de una vía de tren y la perra se destrozo los «huellos» teniendo que ser retirada al día siguiente, mal comienzo, tocaba esperar.

Ese mismo año llegó la Copa de León, donde normalmente no se corre una gran cantidad de liebres, así que sin mayores remilgos, Zagala fue presentada a competición.

El día más esperado fue la gran final, en Cuenca de Campos, donde Zagala se enfrentó a Bruja, una buena perra del Club el Rebeco (Del que más adelante saldría el gran Faruk de la Tata), tras dos buenas carreras de válidas de 1:47 y 1:14 no daba opciones a la rival, apuntándose el Campeonato provincial en su cuarta edición.

En aquella copa Ganó todos los puntos que corrió, y se proclamó campeona, incluso superando una lesión que se produjo en semifinales.

Después de aquello la suerte no volvió a sonreírle del todo, fue severamente juzgada en el regional de Castilla y León al año siguiente, siendo amonestada, a mi juicio en detrimento del espectáculo que esta perra podía haber dado si hubiese corrido el Nacional.

En el momento de ser descalificada en Nava del Rey, cuentan algunas personas que estaban allí, que corría tanto que se ponía delante de las liebres subiendo la famosa Cuesta de los Picos, y ese fue el motivo por el que se la amonestó, juzguen ustedes…

De aquel año nos quedamos con el punto que corrió ella sola en corredero abulense de Astudillo, dándose además la circunstancia de que ese año estaban saliendo unas liebres buenísimas y duras en ese corredero. Nada más saltar la liebre, Zagala se puso de manos en la traílla, una vez soltada se metió encima de ella, sin parar de atosigarla, fiel a la sangre de los galgos de este afijo, una buenísima carrera de tres minutos, hasta que se entubo la liebre, carrera sin duda para el recuerdo.

En competición también fue subcampeona de Portugal, disputando una final que perdió en extrañas circunstancias, allí el reglamento es distinto, y los perros llevan un elevado cruce de inglés, Zagala se había mostrado intratable durante todo el campeonato, dominando las carreras de principio a fin, pero al llegar a la final, aconteció un suceso extraño.

Zagala salió dominando a su contrincante que no era capaz de entrar en liebre, en un momento dado, las dos perras trasponen un cerro y no se pudo apreciar el final de la carrera, unos instantes después, los jueces volvieron grupas a sus caballos con los pañuelos de la perra que corrió contra nuestra protagonista.

Ahí quedó todo, pues como nos comenta Leandro, no quiso entrar en polémicas, destaca de aquella experiencia, sobre todo, el sensacional trato que recibió de los aficionados portugueses y los grandes amigos que hizo allí y lo son hasta hoy.

Anécdotas de caza

Cuando se tiene una perra de esta talla, prácticamente en todos los días de caza acontece un espectáculo, pero si hay un día especial para el recuerdo de su dueño, fue una mañana de domingo cazando entre familia y amigos.

Tras varias horas de patear el campo saltó una buena liebre, soltaron a Zagala con otra buena perra de la «casa» tras una sensacional carrera, no dejando pensar a la liebre ni meterse en liebre a la compañera, con algo más de dos minutos largos de carrera, la perra se hizo con la liebre.

De camino a buscarla su dueño vio como venía con la liebre en la boca, se cruzó con cuatro chavales cazando con su perros, en un instante se oye el vocerío típico de aperrear, había saltado otra liebre, al instante Zagala levanta la cabeza y sale como alma que lleva el diablo en dirección a las voces, los otros dos perros llevaban iban raudos tras la liebre cuando los alcanzó, inmediatamente los pasó y se puso a darle «trastazos» a la liebre, hacia un lado y hacia otro, fiel a su estilo, no dejaba entrar a los otros dos en liebre, finalmente y justo antes de llegar a un teso, la rabona acabo sus días en la boca de una de las mejores galgas, sino la mejor galga que he conocido.

En otra ocasión me contó un chaval, vecino de Valderas, con el que coincidí en una montería en Zamora, que él había presenciado un hecho insólito de esta perra.

En un día cualquiera, dando un paseo por el campo, vio en la lejanía una liebre, acto seguido y a bastante distancia iba Zagala a carrera limpia con la nariz pegada al suelo, a rastro de la liebre, casi a la misma velocidad de persecución, finalmente levantó la cabeza y reconoció a la presa, entonces apretó, corrió la liebre y por supuesto, la capturó.

También nos cuenta Leandro, como en varias ocasiones, cazando, durante las carreras sucedía algo pocas veces visto, veíamos a las liebres pararse al minuto y medio, mirar a su alrededor, desubicadas, como sin saber adónde ir de lo atosigadas que estaban.

Creo que podrían ser muchísimas más anécdotas, las que contar, pero ya el galguero y el aficionado, en estas líneas, anteriormente descritas, se habrán hecho una idea de la clase de perra de la que estamos hablando, en palabras de Leandro «una perra así solo se tiene una vez en la vida, y a veces ni eso».

Madre

Como madre ha sido una perra tranquila, que ha sacado perfectamente las camadas adelante sin mayores complicaciones, buena criando, que se diría.

Como no podía ser de otra manera, cuando se tiene una perra de «bandera» es inevitable querer cubrirla con buenos ejemplares, para mantener la cuadra e intentar potenciar las cualidades positivas de ambos ejemplares.

Leandro es de la opinión, en cuanto a los cruces, que la hembra es la que lo pone casi todo, el noventa por ciento, no obstante, si algo valora en un macho es la codicia.

A día de hoy Zagala ha sido cubierta con varios ejemplares de renombre, pero sin duda su camada más famosa ha sido la de «Chaparra» cuyo padre es Faruk de la Tata (Campeón de España 2017), de esta perra excepcional hablaremos en un próximo artículo, fue subcampeona del Nacional 2019, para muchos la perra que más espectáculo dio ese año, tanto durante las fases previas como durante el campeonato de España, donde protagonizó momentos inolvidables como la liebre que atrapo entre el público, cuyo video se hizo viral, y un servidor pudo presenciar a escasos metros o también cuando corrió sola en semifinales porque la otra perra no engalgó, en una carrera que puso en pie a los aficionados más veteranos congregados en Nava del Rey.

De esa camada Zagala/Faruk, también tenemos a su hermano, Manolete de Triki, un imponente semental, bien armado de hueso, que no habiendo sido presentado a competición nunca, por coincidir en edad con su hermana, mantiene intactas las buenas cualidades heredadas de su madre y de su padre, el malogrado Faruk, cuyos hijos siguen estando en lo más alto del ranking en competición como Liosa de Clemente, Campeona de España 2020.

Este perro, muy apreciado por muchos aficionados galgueros para cubrir sus hembras, porque trae una de las genealogías más completas del momento, y tiene como cualidad corriendo, aparte de su velocidad y aguante, esa codicia «asesina» que caracteriza a los galgos de la reata leonesa.

Aquí con estas líneas concluye este breve resumen sobre la vida de una de las perras más famosas de los últimos tiempos en toda la geografía galguera, a la que en tierras del antiguo Reino de León llaman la «Reina sin Corona», porque fue la mejor pero la suerte no estuvo de su lado en la difícil prueba de la competición, dónde no basta con ser la mejor, tiene también que sonreírte la fortuna.

Echando la vista atrás, con el paso de los años, desde aquel lejano 2013 en el que debutó, han sido muchas las vivencias y recuerdos, hoy, Zagala ya ha dejado de correr y disfruta de su retiro dorado, pero todavía algunas tardes, a la caída del sol, en compañía de su fiel Leandro, mira al horizonte lejano del páramo leonés, como queriendo viajar atrás en el tiempo, recordando aquellas liebres a las que disfrutaba corriendo y atrapando cara al perdedero, por derecho.

¡Ahora sí!, vive como la reina que fue, es y será.

 

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