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Juan Antonio Sarasketa

El Luchadero

Juan Antonio Sarasketa

Presidente de honor de la Oficina Nacional de la Caza.

Fuera de tiro

Siempre he comentado que a cazar se aprende cazando, ahora bien, los que se iniciaron en el arte venatorio desde jovencitos siguiendo los consejos de un veterano cazador recuerdan siempre aquellas insistentes y primeras indicaciones: «no apuntes nunca hacia donde hubiera gente, ni con la escopeta descargada, pon el seguro al pasar los ribazos, no te precipites y apunta bien, no tires nunca fuera de distancia…».

31 ago. 2020 - 2.226 lecturas - No hay comentarios

Vamos a tratar hoy, precisamente, no de los tiros largos sino de esos que están fuera de lógica y que algunas veces se disparan por si acaso. Hemos tratado muchas veces de las posibles causas de la regresión de las distintas especies: predación, furtivismo, deshumanización del campo… pero cualesquiera que sean los motivos, o bien la suma de todos ellos, el hecho es que existe otro mal pocas veces comentado. Es la cantidad de caza que, sin provecho para nadie, perece a consecuencia de heridas que no fueron suficientes para que la captura fuera un hecho.

Esta pérdida inútil, dañosa para todos, es debida en la mayoría de los casos a la inexperiencia de algunos cazadores. No es fácil decirle a un cazador que lleva cinco horas sin ver una pieza y se le presenta una oportunidad de poder disparar a una cierta distancia que no lo haga y sopese que pueda dejarla herida y no cobrarla.

Todos hemos podido anotar entre nuestros éxitos el recuerdo agradable de un tiro afortunado, contrario a toda expectativa, y que nos ha hecho olvidar los fracasos mucho más numerosos sufridos en parecidos casos. Pero lo verdaderamente acertado, y nunca mejor dicho, es intentar contenerse y posponer el lance para mejor ocasión.

En cuanto a la codorniz, a pesar de ser una temporada en general mala, hay cazadores, los más constantes y sacrificados, que siguen cazando con resultados a veces sorprendentes. Podría citarles algunos acotados que se han salvado de la quema, pero no debo porque generaría más que recelos y hasta una sana envidia que no gusta a los titulares de los cotos.

Toca pues insistir y tener la suerte de dar con alguna entrada importante de los muchos que han subido como siempre hasta Estonia, Letonia, Rumania… países donde no las cazan. A nada que apriete el frío por esos lares, bajarán.