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El Luchadero

Juan Antonio Sarasketa

La codorniz: escuela de aprendices

A un mes de la apertura de la media veda, en los corrillos de los cazadores la codorniz adquiere un protagonismo especial. Sin embargo todos los comentarios son puras especulaciones: ¿habrán entrado muchas?, ¿criaron bien?, ¿aguantarán en la zona?

16 jul. 2019 - 1.443 lecturas - No hay comentarios

No es fácil saberlo, porque este pájaro pequeño y con una capacidad de vuelo limitada, hoy puede estar en Burgos y en un día, aprovechando las corrientes favorables, ubicarse en Letonia o Rumanía, por citar unos países. Es el encanto de la caza, misterio y sobre todo esperanza a raudales de unos cazadores que a pesar de todas las dificultades que este sensible animal genera van a intentar una vez más buscarla donde sea preciso dentro de su área de influencia.

Cierto es que entraron muchas antes de lo esperado, aunque la sequía en muchas zonas a buen seguro que habrá generado movimientos migratorios hacia zonas con un hábitat propicio para su asentamiento durante unos meses.

Toca pues cruzar los dedos y preparar los perros. Qué duda cabe que abatir una codorniz a perro puesto en principio, si no hay mucho viento, no requiere mucha dificultad si el cazador sabe ubicarse bien, contar hasta tres antes de doblar el dedo índice, no encarar la escopeta antes de que arranque, saber llevar el arma a la cara y no a la inversa. Evitaremos movimientos bruscos de localización en el vuelo y con taparla con los cañones es más fácil abatirla. A no ser que el tiro sea cruzado y la mano izquierda haya que correrla sin miedo si el viento aprieta.

Así pues, con la guardia baja veremos arrancar al pájaro más fácil. Ubicarse lo más próximo al perro para no dar ventajas, el sol de espaldas y la mano izquierda no muy adelantada en la escopeta. Si la pieza ha caído y al perro le cuesta localizarla, darle tiempo para que la encuentre. Si no lo hace, dejar donde hemos visto que ha caído una referencia, bien sea el pañuelo o una piedra, para proceder a buscarla sobre el lugar.

Una vez que el perro la haya cobrado y se la entregue sumiso al cazador cual siervo al señor, unas caricias al animal son la mayor recompensa a quien lo da todo a cambio de nada.

No conviene abusar de cartuchos con mucha carga, 30 gr. son más que suficientes en calibre 12 para una escopeta con cañones cilíndricos de 62 cm. de longitud. Son muchos los que utilizan cartuchos del calibre 20 e incluso del 28.