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Cazando al Ruido

Juan Lobón

Esperas y aguardos: el puesto

Sin duda, una de las decisiones más importantes en los aguardos es la elección  del puesto y más, si como dije en mi anterior artículo, tenemos la intención de disparar a no más de 40 metros.

01 mar. 2019 - 4.278 lecturas - 3 comentarios

Si el puesto es natural debéis observar de dónde viene el aire generalmente en esa zona, así como la dirección de entrada de los jabalíes. Si el aire sopla oeste y la entrada de los animales es de oeste también, es fácil, el puesto al este, el problema viene cuando los animales entran con el aire al morro, entonces habrá que colocar el puesto a medio aire o esperar que la dirección cambie. Si el puesto es artificial debemos tener en cuenta todo esto a la hora de ubicarlo.

Los días de mucho viento es mejor no intentar el aguardo, los cambios repentinos en la dirección y el ruido de las ramas al moverse nos dejarán ciegos y sordos en el momento que oscurezca.

Otro detalle no menos importante es evitar que nos dé la luz de la luna en los ojos, hay que tenerla siempre a la espalda o en una sombra para evitar reflejos y que no nos delate. Atendiendo siempre al movimiento lunar ya que puedes estar oculto la primera hora pero tres horas después pareces un cura en un montón de nieve. Los jabalíes no ven muy bien pero distinguen bultos o cosas q antes no estaban a la perfección. Si algo les pone en aviso no entrarán. Las hembras y jóvenes son muy curiosos y se acercarán a ver qué es eso, pero los machos viejos darán un bufido, se taparán e intentarán descubrirte para echarte una bronca de campeonato.

¿Puestos en alto o a nivel del suelo?

Indudablemente, siempre que se pueda, en alto, en un árbol o aprovechando una elevación del terreno. La preparación del puesto debe ser al menos de 24 horas si no vamos a variar el entorno, si vamos a retirar ramas jaras o hacer un cebadero nuevo es mejor no hacer la espera hasta comprobar que el puesto está tomado. Precaución al decidir la ubicación del puesto, somos intrusos en el monte y no hay nada peor que un enjambre de avispas o abejas enfadadas, es conveniente echar un vistazo antes. Las avispas suelen colocar sus enjambres al naciente para que el sol las active desde primera hora.

Los puestos deben ser lo más cómodos posibles para evitar posiciones incómodas y así no tener que acomodarnos, con esto evitaremos ruidos. La entrada y la salida del puesto deben ser silenciosas, es recomendable marcar una ruta y retirar los obstáculos que nos puedan hacer caer o entorpecer.

Si tengo que hacer un puesto en un árbol hay que tener dos cosas en mente. El acceso/seguridad y el respeto por el árbol. Si son pinos de buen porte  o eucaliptos podemos poner un treestand. Estos puestos se pueden colocar a la altura que queramos ya que suelen ser árboles con troncos bastante rectos y altos pero recordar que hay que subir y para ello se utilizan unos «escalones», que se atornillan al tronco, así que si no eres un poco ágil es mejor que desistas. También existen puestos desmontables que están formados por tramos de escalera y un asiento que van desde los tres a los seis metros.

Si tengo que hacer un puesto a nivel del suelo procuro colocarme contra un árbol y en una posición ligeramente girado a la derecha respecto a la posición del cebadero, para así facilitar el encare. No suelo hacer parapetos, ni eliminar vegetación en exceso para evitar que los animales sospechen. Retiro las hojas o ramas secas del suelo y confío en el mimetismo y las sombras. 

Lo que yo suelo hacer

Personalmente prefiero hacer los puestos en grandes robles, encinas o alcornoques. ¡Ojo con los alcornoques! si están afectados por el insecto Cerambyx, se puede partir una rama y caeros encima o caerse la rama sobre la que habéis colocado el puesto. Esto también sucede en encinas y robles pero es más difícil.  Decidido el árbol coloco una escalera de acceso y hago una plataforma de un metro cuadrado aproximadamente  que atornillo a las ramas o troncos. Digo que atornillo por que siempre se puede desmontar sin dejar clavos en el árbol. Se puede limpiar un poco el árbol pero no demasiado, no hagáis un desmoche porque os descubrirán. Limpiar solo la zona del comedero para realizar el disparo, es una espera no una montería y cuanto más follaje dejéis más ocultos estaréis. Los animales no suelen mirar hacia arriba a no ser que os detecten o sospechen de algo.

Estos puestos son validos para rifle escopeta y arco, que es con lo que yo suelo hacer las esperas, teniendo en cuenta que con el arco es preferible disparar erguido.

Un trabajo de constancia y dedicación

Una espera o aguardo es un trabajo de constancia y dedicación, podemos tener suerte la primera noche o nunca, pero es que todo esto es cazar y cuanto más difícil sea, más engancha.

En el próximo articulo hablaré del equipo a emplear o el que, al menos a mí, me resulta más eficaz.

 

3 comentarios

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01 mar. 11:42
Maxi
Como venimos diciendo desde hace tiempo, hay que advertir, como todo mundo se habrá dado cuenta, que el autor de este artículo bajo el nick o seudónimo de "Juan Lobón" no es la misma persona que desde hace muchos años tiene registrado en esta web el nick o seudónnimo de "J. Lobón".
Sería conveniente que el administrador de esta página resolviera y evitara esta duplicidad.

Maxi
01 mar. 20:26
winters
Desde luego tienes toda la razón y estoy seguro que a J. Lobón ese ruido con mayúscula le parecería demasiado evidente y escandaloso incluso para los jabalís.
05 mar. 07:23
david86
Que sí, que ya lo sabemos, que J. Lobón no es la misma persona que Juan Lobón. Lo habéis dejado muy claro y no se nos va a olvidar.

¿Cuál de estos seudónimos habría que prohibir?: El Quijote, Quijote, Quijote-caza, Quijote33... Es más, ¿habría que prohibir el seudónimo Alonso Quijano porque el personaje ficticio ya está cogido?

Seguramente el sistema no permitirá dos nicks iguales, como en todas las webs, pero en el momento que cambie una letra lo considerará un nick distinto, y no se le puede pedir más porque existen miles y miles de ellos. Es lo que hay, y las reglas deben de ser iguales para todos.
Juan Lobón
Juan Lobón es amante de las esperas nocturnas al jabalí y perdicero empedernido. Le gusta disfrutar de cada segundo que la naturaleza le ofrece y se siente cada vez más alejado de postureos cinegéticos.

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