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La caza tradicional, como siempre se ha entendido

Ni perdices ni cazadores

Que apenas quedan perdices salvajes es cierto. Las sigue habiendo, cierto también, pero son la excepción. Esa perdiz que en cualquier sierra de España se te arrancaba, después de algunos vuelos, con una fuerza inusitaba, un ruidoso batir de alas y lanzando un sonoro ‘pichu, pichu’, cada vez es menos fecuente.

21 oct. 2020 - 5.263 lecturas - 6 comentarios

Y es normal, mientras que en la campiña la moderna agricultura —mecanización del campo, semillas blindadas, siembras de ciclo muy corto que malogra muchas puestas— y en la sierra la ausencia de siembras, la invasión del monte y un excesivo aumento de predadores, entre ellos el jabalí, tanto en campiñas como en sierras, ha conseguido que las perdices salvajes sean muy escasas. Y para rematar el desastre, la suelta masiva de perdices de granja, con sus hibridaciones y enfermedades, que también ha contribuído, y mucho, en su escasez.

Pero también es cierto, por el paso del tiempo, que ya apenas quedan cazadores de perdices salvajes. Me explico. Cuando yo empecé a cazar, hace más de 30 años, mi generación aprendió a cazar con la perdiz salvaje, pues no había otra. Las cazábamos al salto, en mano, a ojeo y con reclamo.

Salíamos solos o en cuadrilla tras una perdiz esquiva, no siempre muy abundante, y que nos exigía interminables y fatigosas jornadas, pero la disfrutábamos con mucha pasión, incluso las buscábamos en lo libre —terreno inexistente ya en España donde podía cazar cualquiera y por tanto con muy poca caza—. Pero los cazadores de ahora apenas han cazado o cazan perdices salvajes porque aparte de que casi no las hay, tienen un divertido sucedáneo, la de granja, que bien aclimatada da juego, se pegan muchos tiros y los perros también se divierten.

Perseguir hoy perdices salvajes no merece la pena por su escasez y dureza. Sin embargo, los que ya pintamos canas, seguimos prefiriendo esa perdiz salvaje que tanto nos hace vibrar, a pesar de que ya las fuerzas nos fallan. Pero esto también ha pasado en los ojeos —menos— y mucho en la perdiz con reclamo.

Conozco varios perdigoneros que no han vuelto a colgar porque le asquea la perdiz de granja. Dentro de veinte años —ojalá me equivoque— muy pocos cazadores se acordarán de la brava y silvestre perdiz roja porque la nueva generación de cazadores apenas la conoció y por tanto no va a echarla de menos.

Pero un día, cazando otra especie en algún punto remoto de nuestra geografía, una perdiz salvaje levantará el vuelo con una fuerza inusitada y con ese sonoro batir de alas, y lanzando su pichu, pichu a los cuatro vientos, la mirará hasta perderla de vista, y dirá: «Parecía una perdiz, pero una perdiz no hace eso».

 

6 comentarios

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22 oct. 13:32
coli
Que pena me da leer estos artículos que certifican el declive de la perdiz salvaje, creo que soy de los pocos afortunados que todavía podemos colgarnos alguna de estas. Es un animal que admiro por su capacidad de supervivencia, tengo claro que no cazaré perdiz de granja, al menos de forma consciente, porque entiendo que solo se puede llamar caza a aquella que se practica sobre animales que han nacido libres, han vivido libres y han muerto libres, lo demás se podrá parecer a la caza pero no será autentica, un animal que ha sido criado por el hombre y que ya ha estado en manos del hombre no se le puede cazar, porque ya estaba cazado, solo se le puede sacrificar imitando a la caza.
Viva la perdiz salvaje y brava, solo verlas ya me emociona.
22 oct. 15:24
ramorebieta
Buenas,
No hay que ser tan radical en las ideas, ni blanco ni negro, hay una amplia tonalidad de grises..Es cierto que las perdices 100% salvajes cada vez van a escasear más, existirán algunos cotos afortunados que por su orografia y características puedan albergar a las salvajes y críen bien, pero en la mayoría de sitios va en declive, básicamente por la sobreabundancia de predadores y una agricultura incompatible con las perdices salvajes. El futuro esta en la repoblación correcta y profesional, con perdices de calidad, con gestión profesional de cotos y te puedo asegurar que no sabrás si la perdiz es salvaje o repoblada, pero eso si hay que hacer las cosas de forma correcta y profesional y no soltar gallinas en el monte
23 oct. 14:12
Lobón  
Estimadísimo Tío Calañas, estoy convencido que tu doble afirmación sobre la inexistencia de perdices auténticas y cazadores idem dispuestos a cazarlas está basada en el disgusto que te ocasiona el que sea cierto en muchas partes que sin duda tú conoces. Preocupación y pena que todos compartimos hablando en términos generales.
Pero creo que exageras al generalizar, y que aún existen muchos lugares de España en los que tenemos y cazamos perdices igual de bravas y auténticas que las de hace más de sesenta años que son los que yo, gracias a Dios, llevo cazando. Las perdices son ahora mucho más bravas y ariscas que antes, arrancan en París y no se amonan aunque les des muchos vuelos... cosa que antes no pasaba. Otra cosa es que nosotros estemos ya próximos a los penúltimos vuelos, pero las perdices están como nunca y hay gente joven - claro que la hay - con piernas y pulmones igualito que antes que cazan perdices, incluso en alta montaña, con eficacia y deportividad.
No seamos tan pesimistas que ya está el panorama bastante sombrío.
salud, mucha salud
J. Lobón
23 oct. 17:14
Mosky83
Mosky83
Nunca proda compararse una perdiz salvaje a una supuesta de "calidad"
Gracias a dios sigo cazando perdices bravas de las q te agotan fisicamente, se las come la tierra, pegan infinidad de vuelos... En fin cazar de verdad.
Muchos defienden la perdiz de granja, q para mi es indefendible.
No puede a ver comparacion.... Con el esfuerzo de una perdiz de verdad matas cinco de goma...
En fin, y yo soy joven o me considero joven y el dia q no haya salvajes cuelgo la escopeta
24 oct. 14:08
Josecb
Totalmente de acuerdo con lobon aun queda mucha perdiz salvaje ' hay años mas buenos q otros pero siempre hay alguna almenos aqui en menorca.
28 oct. 07:33
Jose Ant
Jose Ant
Muy buenos días

Efectivamente. Nuestra perdiz roja empieza a escasear y la que queda en nada se parece a la que tú conociste cuando empezaste a cazar.

En la afición cuquillera pasa lo mismo: la poca que hay ya no entra al reclamo con valentía y decisión como antaño.

Ahora bien, los ejemplares criados n cautividad, aunque distintos, hacen felices a mucha gente que ya ni se acuerda como era nuestra perdiz roja salvaje. Si no fuera por ellos, hubiera colgado la escopeta hace tiempo.