La prohibición de los collares de impulsos

El nuevo cambio en la Ley de Bienestar Animal en la Comunidad de Castilla-La Mancha, prohíbe el uso de collares de adiestramiento eléctricos salvo prescripción veterinaria o si es empleado por adiestradores de perros. Una modificación repentina en la ley, pues en los borradores anteriores era algo que no se contemplaba.

Alba Ruiz Flores

27/10/2020 | 22221 lecturas

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El pasado mes de septiembre, tuvieron lugar una serie de cambios en la Ley de Bienestar Animal en la comunidad de Castilla-La Mancha. Entre otros novedosos aspectos, la ley la nueva Ley 7/2020 de Bienestar, Protección y Defensa de los Animales de Castilla-La Mancha prohíbe el uso del collar de adiestramiento de impulsos eléctricos para perros. Este cambio solo permitirá hacer uso y disfrute de este elemento tan polivalente a los adiestradores profesionales.

Evidentemente, esta situación ha dado lugar a una serie de consecuencias en el sector cinegético. Cabe destacar, que Castilla-La Mancha es una comunidad que cuenta con un gran número de cazadores y que, por tanto, muchos de ellos pueden verse afectados negativamente con esta prohibición.

Federación de Caza de Castilla-La Mancha

Ante lo sucedido, hemos podido hablar con el presidente de la propia federación, Agustín Rabadán. Su testimonio es claro y es que es algo que perturba al sector en gran medida.

Para empezar, es algo que, a todo el mundo, menos a unos pocos, coge de sorpresa, pues la llegada de esta noticia aparece de repente y sin sentido. Esto es así porque en ninguno de los anteriores borradores publicados que competía al asunto apareció ninguna información de este tipo.

Esto es algo que da que pensar, y no bien precisamente. Así nos lo hacía saber Rabadán, mostrando su desconcierto: «Seguramente, la propia Administración ha sufrido presiones de otros colectivos: unos directamente contrarios a la caza, y otros, aunque distintos de la actividad cinegética en sí, pero sí que están muy vinculados y relacionados con la misma, que han hecho que se incorpore dicha prohibición».

La línea de toda la ley es sufrimiento cero, de ahí esta prohibición, para quienes la promulgan, está enfocada desde la ignorancia, a un supuesto maltrato sobre el animal y el sufrimiento provocado en el mismo. De este modo, el uso del collar educativo dejaría de estar permitido salvo prescripción y control veterinario y para los adiestradores profesionales, quienes no encontraran inconveniente en seguir utilizando esta útil herramienta de enseñanza para los perros.

A pesar de la claridad de lo mencionado hasta ahora, hay un punto que se encuentra un poco difuso para la propia federación y por el cuál, además, han presentado sus dudas. Se trata de la dificultad para entender si dichos collares pueden utilizarse durante el ejercicio de la caza, pues la propia Ley exceptúa la acción de cazar del concepto de maltrato, por lo que, si durante la acción de caza no cabe hablar de maltrato ni peligro para el animal auxiliar del cazador, en buena lógica el collar de adiestramiento no estaría prohibido. Por tanto, la federación se encuentra a expensas de recibir una respuesta por parte de los responsables.

Ante todo, la Federación de Caza de Castilla-La Mancha, quiere mostrar su repulsa ante tal prohibición alegando, además que, en los primeros borradores de la ley, no hubo constancia alguna de esta prohibición. Así, consideran necesario el uso de estos collares para el adiestramiento y control del animal o en determinadas circunstancias.

Así mismo, se insta a la Administración a que retome el tema, bien intentando que se produzca una modificación puntual de la ley, con un posible desarrollo reglamentario para que dicha prohibición se elimine o sea mucho más laxa, concretándose supuestos, circunstancias… De manera que el cazador tenga claro cómo actuar.

Hasta ahora, incumbe bastante esclarecer si esta prohibición incluye la imposibilidad de usar el collar en la práctica de la caza. Así lo expresa la propia federación: «Asimismo, esta Federación ya ha elevado la oportuna consulta a la Administración respecto de esta cuestión, y estamos a la espera de recibir contestación sobre si durante la acción de cazar está exceptuada la limitación/prohibición del collar de adiestramiento eléctrico, ya que la propia Ley establece que no cabe hablar de maltrato durante la acción de caza y expresamente incluye en esa excepción los animales auxiliares del cazador. Esperemos que dichas concreciones y/o aclaraciones puedan materializarse antes de los 6 meses venideros, durante los que la Ley todavía no es de aplicación.»

Esto podría ser un rayo de luz para el colectivo cinegético de la comunidad, pues todavía no están claros todos los términos de la ley.

Un factor clave en el tema es la opinión y necesidad de los cazadores y es que estos, en su mayoría, no conciben este nuevo cambio. No obstante, también es cierto que, dentro del propio colectivo cazador, hay voces que se postulan a favor de no usar el collar de adiestramiento, no obstante, el sentir general es contrario a dicha medida, y así se lo hemos trasladado a la Administración.

Empresa especializada Arcea

Arcea es una empresa dedicada a importar y distribuir productos para perros de caza desde el año 1998. Su constancia y dedicación, además de un amplio recorrido, indican que saben bastante sobre el uso de collares de adiestramiento y así nos lo han hecho saber.

En primer lugar, la prohibición de esta herramienta en Castilla-La Mancha es algo que les coge de sorpresa, del mismo modo que sucedía con la propia federación. Y a su vez, ellos tampoco están de acuerdo con la nueva medida.

Consideran que el principal motivo por el que se hace esta prohibición y se demoniza el uso del collar de adiestramiento es la ignorancia de quienes legislan. Así, su repulsa se muestra de la siguiente manera: «Por una ignorancia, por no entender el funcionamiento, ni como se utilizan, ni cómo desde nuestra empresa siempre hacemos hincapié por formar y enseñar, para marcar unos limites, no para castigar. El que está legislando y hace caso a los ‘buenistas’, legisla de esta manera, y el que conoce el mundo del perro se echa las manos a la cabeza…».

La situación podría ser vista de otra manera si la sociedad hiciese por entender el producto, ya que uno de los principales problemas es ese, el desconocimiento. Parte de la población considera que el uso de estos collares, proporciona calambres al animal como los de un enchufe normal, nos cuentan desde la empresa líder en collares eléctricos para perros.

Otra forma de presentarlo a la sociedad para que esta acepte su eso es la propia prueba del producto. Si tuvieran el mínimo interés en buscar información, preguntando realmente a alguien que sabe, como veterinarios que lo recomiendan o personas que lo usan…

Hay que mentalidad primero a quienes usen estos collares de que no son juguetes y de que, haciendo un uso correcto de los mismos, sería más fácil convencer a más gente.

Además, existen alternativas de collares para perros y es que, otro de los usos que se puede hacer de ellos es el adiestramiento a los perros mediante el simple pitido que emerge del collar, ya que la finalidad de esta herramienta es el aprendizaje del perro, afianzar sus conocimientos en el momento en que se realiza la llamada del dueño al animal.

Problemática por la que surge la necesidad de usar estos collares

Lo que mayoritariamente resuelven estos collares para los cazadores, en lo que a collares educativos se refiere, es tener una llamada firme. Con un uso correcto del mismo, puede conseguir que el perro cace a la mano, porque si se va a 70-80 metros y lo llamas el perro sabe que va a venir. Luego, él se acostumbra a la distancia a la que sabe que no le vas a llamar mediante el collar.

También puede utilizarse para que el animal no acuda tras algunos rastros que no interesen… En definitiva, su uso principal es que el perro entienda la llamada.

Ventajas de la utilización de collares eléctricos para perros

El uso de estos productos tiene una finalidad clara como anteriormente hemos mencionado y con ello, unos aspectos positivos derivados de su uso.

Gracias a collares educativos, el dueño del perro sea cazador o no, puede emplearlo para diversas situaciones. No solo se emplean porque el perro cace lejos del dueño o porque siga rastros que no interesan al mismo. Otras de las ocasiones para las que sirven es para prevenir algún que otro problema como puede ser que el perro salga del campo y se marche a la carretera o bien, otra tesitura tiene lugar cuando acudes a un coto que también está destinado a la actividad ganadera, de este modo, si los canes pudiesen ocasionar problemas con el ganado que allí reside, se le puede enseñar con este tipo de collares, sean perros destinados a la actividad cinegética o simplemente de compañía. Además, pueden venir bien para aquellos perros que tengan problemas de audición.

Esto lleva a plantearse el por qué de la prohibición de este utensilio a pesar de sus ventajas para los animales, ya que, hasta ahora, los ejemplos que se han mostrado, tendrían efectos positivos, siempre y cuando se realice un uso correcto de los mismos.

Consecuencias negativas de la prohibición

La prohibición del collar de adiestramiento eléctrico traerá consigo problemas a la hora de educar, socializar y definitivamente adiestrar al perro. Muchas veces, y más a edades tempranas, los perros necesitan rutinas de aprendizaje y control, que normalmente se consiguen con el collar de adiestramiento y, por tanto, ahora para muchas personas puede complicarse la situación.

La perspectiva del adiestrador

Teniendo en cuenta que el uso de estos collares sigue estando permitido a adiestradores, resalta la importancia de su labor.

Es muy importante, antes de hablar del collar educativo o collar de impulsos, saber de lo que se habla. Hay que hablar con propiedad y saber, que son herramientas que se usan para capacitar a perros, sean de caza o no, que tienen ciertos trastornos de comportamiento y, después de hacer un diagnostico del caso, el profesional puede recomendarte el uso de un equipo u otro.

Por tanto, no sería correcto decretar que su uso sea posible únicamente para adiestradores o bajo prescripción veterinaria, puesto que un dueño capacitado podría usar estos instrumentos no de tortura, sino de capacitación.

Así nos lo explica José Antonio Pineda Martínez, adiestrador profesional de perros.

El adiestrador Pineda pone por delante que: «Por encima del resultado esta el bienestar del perro y eso no quita que no utilice estos instrumentos temporalmente. Prohibir no es la solución si queremos evitar el maltrato».

Para él, en primer lugar, todo depende de la intención con la que el usuario, profesional o no, y de quien esta detrás del uso, sea la adecuada. Es primordial usar correctamente este instrumento y jamás para causar daño físico o psicológico.

Gracias a su uso, el perro podría confiar plenamente en su dueño, sea un perro de caza o no. Por ello, si su uso es correcto, no debería ser un elemento a prohibir.

Sin embargo, es evidente, que quienes están detrás de esta prohibición no conocen las causas del uso y funcionamiento del collar y sobre todo, las nefastas consecuencias que traerá este nueva medida. En palabras de José Antonio, se traduciría así: «Todo esto junto hace que en un momento determinado se tomen decisiones políticamente. Mucho votante buenista, a ver quién es el más bueno de los buenos, quién tiene más espíritu compasivo. Hay que cuidar al animal porque eso me da puntos».

Con tal decreto, se va a llegar a su uso en la clandestinidad, porque se regularía el uso, pero, no la venta. Además, están abocando a un montón de perros al sacrificio y al abandono, pero no de cazadores, sino de muchísimos otros perros, afirma el adiestrador.

Funcionamiento del collar

Según pudo mostrar el experto, la sensación que tiene el perro no es en función de su comportamiento, sino que, a través del manejo adecuado como mucho será molesta y acudiría a los pies del propietario. Hay que medir el umbral sensitivo. Midiendo las sensaciones desagradables, nunca dolor. Se debe hacer uso sin causar daño ni físico ni psicológico.

De la utilización de este tipo de equipos, la conclusión es que bien usados son perfectamente y muy recomendable.

En el caso de José Antonio, solo no lo recomienda cuando percibe el más mínimo atisbo de indicio de que la persona puede causar daño en el perro. Es decir, no lo aconseja cuando el uso no es correcto y hace daño al perro.

Son necesarios este tipo de instrumentos, para no volver a métodos ancestrales para enseñar a los animales como se hacía a la vieja usanza.

Resultado final

El uso del collar de adiestramiento para perros mediante impulsos eléctricos queda prohibido, salvo en ocasiones en las que así lo indique y supervise un veterinario o bien para quien sea adiestrador profesional. Sin embargo, a pesar de que en la ley sea redundante la palabra prohibición, algunos límites están difusos, ya que en lo que a la caza se refiere, no se conoce con claridad si la prohibición se llevaría a cabo.

Por otro lado, recalcar que otros tipos de collares eléctricos como el collar para becadas o el collar anti-ladridos, no se encuentran bajo esta nueva medida.

Toca esperar para conocer la realidad en la que se verán envueltos los cazadores y perros castellano-manchegos.

Alba Ruiz Flores

 

 

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