La política ambiental y el lobo

¿Cuánto vale la conservación del lobo? ¿Cuánto los valores ambientales asociados al buen manejo del medio rural y en especial al de la caza? ¿Cuánto vale la biodiversidad? Yo no lo sé, a veces incluso pienso que ni siquiera quiero saberlo; pero entiendo bien que por el camino que vamos, no vamos a ninguna parte: mucho ruido y pocas nueces. Mucha dialéctica y muy poco número: bla, bla, bla…

José Miguel Montoya Oliver

31/12/2018 | 3555 lecturas

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Si algo tiene un valor económico, es porque alguien lo demanda, aunque tener un valor, no significa tener un precio; como muy acertadamente dijo Quevedo: Sólo el necio confunde valor y precio. Todos somos demandantes de esos valores genéricos a los que solemos llamar ambientales, los urbanos como los rurales; pero cada cual entiende por valor ambiental lo que le conviene, o cree que le conviene: una cosa los urbanos y otra bien distinta los rurales… Seguimos siendo Humanos, cada uno a su avío y el Sol por Antequera.

Llamamos valores a aquellos beneficios ambientales que el Hombre no pretende ni usar (disfrutar) ni captar (cazar, pescar, cortar, pastar, recolectar…); sino tan solo conservar y en su caso fomentar. Por ejemplo: biodiversidad, especies protegidas, funciones y flujos ecológicos, potencialidades y oportunidades del medio natural... Los valores son beneficios pasivos que ni se usan ni se captan, ligados principalmente a la Conservación de la Naturaleza. Quienes mucho antes y mucho mejor que yo han reflexionado sobre todas estas arduas y complejas cuestiones, identifican como argumentos básicos para la valoración económica de estos valores: 

  • Valor intrínseco. Asociado a su mera existencia. Responde al hecho de que nadie aceptaría perder gratuitamente ninguno de esos valores. Refleja la existencia de una demanda genérica de Conservación.
  • Valor de legado. El valor de garantizar una Naturaleza lo más completa y bien conservada posible para las generaciones futuras; trasmitir los valores que hemos recibido, dejar a nuestros nietos el campo de nuestros abuelos (por lo menos), mimar el Paisaje y el Paisanaje, la Tierra y su Gente.
  • Valor de oportunidad o potencialidad. En previsión de posibles usos y recursos de estos valores que hoy nos son desconocidos, pero que podrían llegar a aparecer en el futuro. 
  • Valor de opción. El valor del poder optar a disfrutarlos, al margen de que tengamos o no intención de hacerlo; valor de la libertad de disfrutarlos o no, hoy o mañana. En realidad, serán usos o recursos para los que decidan disfrutarlos y valores para el resto. 

Todos estos valores ambientales, porque tienen una demanda tienen un valor económico y cuando de forma intencional o no se generan a través del manejo, quienes los demandan, que somos todos, deberían contribuir a su conservación y fomento. Todos consideramos al lobo como un valor ambiental relevante, pero a la hora de contribuir… ¿Estamos dispuestos a pagar, o preferimos que los costes recaigan, principalmente e incluso solo, sobre ganaderos y cazadores?

¿Cuánto valen los valores ambientales? Pues por más que me he empeñado en estudiarlo y entenderlo, solo he podido llegar a la más bien áspera conclusión, de que a efectos de manejo da exactamente lo mismo, que importa un pito lo que valgan, por más que elucubren los economistas ambientales. Total… ¿Para qué atribuirles un valor? Una cosa será lo que valgan y otra a lo que se paguen. Valor y precio Sr. Quevedo, valor y precio…

Pienso que a efectos de manejo los valores ambientales valen, o es como si valieran, exactamente y solo, Lo mismo que aportan a efectos de desarrollo sostenible del medio rural; algo que tienen en común con los demás beneficios del medio natural: usos y recursos. Por ejemplo, el valor-lobo tiene un valor cero-pelotero si no aporta nada a los costes y rentas del manejo, e incluso tiene un valor económico negativo, cuando acaba significando un nuevo expolio y un nuevo gorroneo ambiental urbanita sobre los beneficios derivados del manejo racional de los espacios rurales. Antes de que me rocíen con gasolina y me metan fuego por decir lo que pienso (¡Ojo al monte!), diré en mi defensa que también se puede leer lo dicho justo al revés: si por razón del valor-lobo se aportan a cazadores y ganaderos fondos bastantes para abordar su conservación, fomento y plena puesta en valor, estarán deseando hacerlo. Cazadores y ganaderos no son enemigos de su vecino el lobo, tan sólo son enemigos de pagarlo solos. Los que viven lejos del lobo quieren creer (cada uno a su avío y el Sol por Antequera) que es solo un mero asunto de mala vecindad entre ellos.

  • ¿Cuánto costaría el manejo del lobo? El mínimo coste preciso para conseguir generar el interés por su conservación, fomento y plena puesta en valor. Se trata de poner al lobo al servicio del desarrollo sostenible del universo rural, del campo, y ese coste no es nunca un fijo, un tanto alzado negociado por chalaneo de feria. Es un coste estructural que depende de las circunstancias ambientales (sociales, ecológicas y económicas) propias de cada espacio lobero, lo que conduce al hecho de que no todos los territorios con presencia de lobo son vocacionalmente óptimos para acoger un manejo racional del mismo, sino solo los de menores costes de manejo.
  • ¿Cómo pagarlo? El lobo, como la caza o el ganado, es por supuesto un valor ambiental cuyo coste debe ser asumido solidariamente por todos, vía impuestos; pero, además de ser un valor ambiental, es o puede ser un uso (turismo rural, observación de animales, fotografía…) que deberían pagar los que lo disfruten y un recurso cinegético que deberían pagar los que lo cacen. Por tanto: tres fuentes complementarias de financiación (como valor, uso, y recurso), un único objeto (el lobo) y un único objetivo: el desarrollo sostenible del medio rural. La cuestión de fondo es minimizar los costes sociales, reducir al mínimo los costes a complementar a escote vía impuestos; porque pesan sobre el erario público necesidades sociales alternativas, ineludibles, mucho más relevantes y urgentes: el erario no es un pozo sin fondo y los costes de oportunidad existen en todo lo que al dinero público se refiere. Las contribuciones privadas por pago de los usos y recursos deberían maximizarse siempre en beneficio de todos. El problema radica en que, en el marco de la vigente Folklorización de la Naturaleza, la demagogia imperante defiende los usos gratuitos (mejor dicho, a cargo de cazadores y ganaderos) y hasta que la caza tan majaderamente llamada de gestión, como si toda la caza debidamente ordenada no lo fuera, se ejecute a cargo de nuestra desprofesionalizada y caótica Administración ambiental (con nuevos y más desmesurados arbitrios, corruptelas y costes añadidos al erario). Pagar al máximo por los usos y la caza para minimizar los costes sociales, permitiría ampliar los territorios loberos y las densidades lobunas en ellos, con iguales o menores costes para el erario.

Con una política ambiental tan urbanita y cateta como la actual, el lobo es y será siempre un castigo, una lacra más para el medio rural y una causa más de desertización del campo; sin embargo, con una política adecuada, y porque el resultado de la suma de su valor ambiental, usos y caza resulta elevado, podría llegar a ser una gran oportunidad para el desarrollo sostenible de los territorios loberos: esta es la cuestión. No hablo de pagar cicateramente los daños (de imposible valoración real en términos de mercado), mucho menos aún de mandangas paternalistas de subvenciones, ayudas y otros mamoneos, tampoco de que lo pague solo quien lo cace. Hablo de pagar el manejo por lo que cuesta «A vaquiña polo que vale»; es decir: por lo preciso para que los gestores del medio rural tengan un interés económico real en la conservación, fomento y plena puesta en valor del lobo o de cualquier otro valor ambiental. Acabar de una vez con el expolio y el gorroneo urbanita sobre el mundo rural. Que cada uno se pague sus copas. Digo lobo, digo caza, digo ganado, digo cualquier componente de la biodiversidad u otros valores ambientales; el problema real es conseguir generarlos: producirlos, conservarlos y mejorarlos. Si quien contamina paga, el que genera valores ambientales debe cobrar.

José Miguel Montoya Oliver

 

 

Comentarios
12 comentarios
01 ene. 12:19
Fuente Andrino  
Señor Montoya, mi querido y respetado amigo José Miguel ; en primer lugar, quisiera desearte a ti y a todos los tuyos lo mejor “in aeternum” y en segundo lugar, decirte -sin ambigüedades de ningún tipo- que es el mejor artículo sobre lobos que he leído. Este artículo da en el clavo y explicita -sin falsos saberes- el problema que tenemos quienes pertenecemos a familias donde se nos obligó y se nos sigue obligando a abandonar nuestra tierra a través de unos daños producidos por unos animales que los que queremos, sí, pero hay ignorantes que se empeñan en que vivan en lugares donde por otras razones tales no poder procurarse su sustento, tienen que recurrir a las malas artes que siempre se detestaron y se atajaron sin ñoñerías de cuento parvulario.
Antes, se pagaba la lobada de los pósitos municipales. Ahora no se pagan a sabiendas de que arruinan a los ganaderos y la justicia dice: “más carbón” pocos días antes de cerrar las minas donde los mineros de lugares tales como Guardo (Palencia) se tendrán que marchar, pues la comunidad perdió 16.637 habitantes en el último año, lo que supone un descenso del 0,69% con respecto a 2017. Y si cogen la pirámide poblacional del INE y la extrapolan a 10 años vista, se les partiría el corazón. Castilla, nuestra Castilla y León, no tienen solución. Mientras no se erradique la rastra de los caciques de antaño.
Nosotros queremos a los lobos, a los buitres y a los osos más que nadie. Pero no estamos de acuerdo con un manejo totalmente: insostenible, ridículo y malicioso. Siempre hubo lobos en el campo, pero sólo se actuaba cuando comían lo que no debían. Y estaban controlados con las loberas que estaban ubicadas donde solían instalarse. Cuando se moría un semoviente y no venían los buitres, los niños nos poníamos nerviosos y los mayores se quejaban y decían que de seguir así, habría que enterrarlos y te citaban una pandemia de hace 100 años como si hubiese ocurrido ayer. Pero ahora se dan casos como ese del buitre que a punto estuvo de zamparse a un jubilado que dormitaba a la puerta de su casa en Palencia.
Señor Montoya, muchas gracias por defender lo nuestro a través de su sobrada ciencia y magna obra.
Qué Dios le bendiga y le guarde muchos años.
PAZ Y BIEN
01 ene. 15:22
Lobón  
Estimado JM Montoya, he leído con enorme interés y detenimiento lo que dices y lo encuentro absolutamente cierto y asumible para el tan actual debate sobre el lobo.
Bueno, quizá lo de debate no es del todo cierto, ya que en este tema creo que nunca ha existido nada parecido a un debate serio ni realista, y menos científico, sino más bien un enfrentamiento de sordos entre los dos grupos irreconciliables que todos conocemos en cuya descripción y calificación no voy ni a entrar.

Si me lo permites, yo les identificaría sencillamente como: “los que lo ven desde lejos” y “los que lo sufren” ; así, sin más, aunque no se me oculta que entre los segundos existe un subgrupo que podríamos llamar el de los “aprovechados” del lobo, que ha resultado uno de los más radicales y despreciables como fácilmente se puede deducir de sus objetivos.

Tu exposición es racional y podría decir, en mi modesta opinión, que ortodoxa, incluso académica y didáctica, que falta hace, en este tema, poner un poco de pedagogía y fría racionalidad (frente a tanta ignorancia y apasionamiento) pero, dicho esto y que asumo y valoro todos sus aspectos, me permito algunos comentarios que, es obligado decir, no son fruto de ninguna ligereza ni improvisación
Como puedes comprender, pertenezco al segundo grupo –los sufridores- y de forma tan intensa que como decía nuestro amigo JC en los foros de esta web, en la que tanto hemos escrito los dos sobre lobos, “llevamos la huella del lobo en nuestros genes desde la más tierna infancia”
Pero aquellos lejanos días de invierno y nieve sin poder ir a la escuela por el miedo al lobo, y los otros muchos que lo hacíamos necesariamente acompañados por los grandes mastines o por alguna persona mayor de la casa, no nos crearon trauma alguno ni resentimiento hacia la especie sino, todo lo contrario, nos aportaron un estímulo para su observación, estudio y conocimiento durante una (g. a D.) larga vida de campo y caza. Un legado, creo que impagable, que nos ha llevado de “sufrir” a “disfrutar” con lo referente a esta especie incluidos todos sus aspectos literarios, míticos, simbólicos o licantrópicos.
Las meras circunstancias de la vida me han permitido conocer y charlar con loberos insignes como Pepe el de Fresneda, JA. Valverde, Salvador Teruelo (Los Lobos de Morla) o Rodríguez de la Fuente y otros muchos que han aportado “algo” al acervo cultural que rodea al lobo.
Dicho esto y sin miedo alguno a que nos quemen con fuego alguno que no sea el de la ignorancia, te diré que en este país nuestro –que se llama España- en esto del lobo –como en tantas cosas - estamos ya hasta el moño de tanto aguantar.
Yo no creo que el campo y el mundo rural estén ante una irreversible “indefensión aprendida” sino ante una indefensión “consentida”; consentida con nuestra pasividad. Ciertamente, lo urbano y su influencia supera lo rural, pero hay que aprovechar, si llega el caso, la fuerza de esas minorías “oprimidas” para alzar la voz. La explosión actual de lobos en el noroeste era algo que veníamos anunciando desde hace años, al igual que la conveniencia de crear un grupo defensivo para llevar las quejas a Bruselas y al Tribunal de los DH de Estrasburgo. Bien sabes que de esa Europa QUE CREA LOS PROBLEMAS, tienen que llegar las soluciones, si bien no es menos cierto que puede que todos acabemos pronto asfixiados por “esa su” legislación…
En fin, te diré, de forma necesariamente resumida, algunas opiniones personales: Creo no existe “política ambiental”. Creo que ni el lobo, ni ninguna otra especie, significan nada como valores ambientales. Lo “ambiental” se ha convertido en un saco sin fondo donde cabe todo, Cabe tanto que cabe hasta la estúpida y manida redundancia del “medio” y del “ambiente”, en la que, desgraciadamente, cayó hasta nuestra propia Constitución en la redacción de su Art. 45.
Deslindado, en su aspecto conceptual, lo que para mí es el tema ambiental (aire, agua y tierra) nos preguntamos qué aporta el lobo a la sociedad, al desarrollo sostenible (otro saco sin fondo) o a la biodiversidad (si no saco al menos fardel).
A la primera aporta, miseria, sufrimiento, empobrecimiento, (he visto muchas veces llorar de impotencia a pastores de pelo en pecho), desánimo, frustración vital, despoblación…
Al desarrollo sostenible, véase el párrafo anterior; ¿por qué a quién hay que desarrollar? ¿A los habitantes de las zonas que lo sufren, o al burócrata de Bruselas o al urbanita que jamás ha visto ni verá un lobo?
A la biodiversidad: aquí si se quiere más confusiones. En nuestro mundo no hacen falta depredadores ni depredación. Son un lujo insostenible. Los carnívoros del cuarto nivel trófico por su bajísimo rendimiento termodinámico son un auténtico despilfarro. El hombre puede y debe controlar las poblaciones de herbívoros o menos que, como pretenden ciertos “dogmas” actuales se ponga a la especie humana por debajo de la de estos nuevos ídolos de cuatro patas. Hacen falta muchos miles de horas de campo en zona de lobos para poder hablar de su impacto en la biodiversidad.
Sin caer en ningún extremismo, ni pretender convencer a nadie, creo que su presencia es nefasta, que limita y empobrece la biodiversidad hasta prácticamente acabar con las especies presa y detrayendo, en consecuencia, el recurso potencial de estas para los propietarios del terreno. Se imposibilita totalmente cualquier plan (cinegético o no) de fomento o conservación de otras especies, lo mismo que eso que se ha venido en llamar: hacer gestión…. Esto es lo que estamos viviendo actualmente en amplísimas zonas del noroeste que, día a día, vemos se están convirtiendo en desiertos para la fauna.
Por cierto, hablando de gestión, y con esto acabo, entiendo que en la situación actual, cualquier dinero público empleado en el tema lobo, es, además de un despilfarro, una vergonzosa inmoralidad de nuestros políticos, y así se lo dicho, no hace muchos días, al máximo irresponsable de mi CCAA, añadiéndole, para su bochorno, que, en esta misma Comunidad, las zonas rurales se están quedando sin médicos y que para hacer una gastroscopia dan un plazo de seis meses.
Esto, como ves, da para mucho, mucho más…

Un cordial y agradecido saludo para ti J.M. Montoya y para todos Feliz Año Nuevo.

J. Lobón.



02 ene. 09:53
josemiguelmontoyaoli
Mi querido y admirado amigo D. Miguel Ángel Romero Ruíz:

Muchas gracias por tu felicitación y por tu más que probado afecto. Espero saber trasmitirte lo mismo, con todo el respeto y la gratitud que te mereces. Para mí eres una reconfortante prueba de los valores reales de un cristianismo profundo, ese que estamos olvidando: el de persistir día a día en la búsqueda del bien, y si es preciso sacando a palos a los mercaderes del Templo. No somos una religión ovina, aunque los bien-pensantes querrán confundir siempre la claridad y la independencia del bien con cualquier otra huera consideración de la "bien-pensancia".

Eco y Ego, conciliar la Naturaleza y el Hombre, es posible, si renunciando al criminal crecimiento cero, abordamos la vía del desarrollo sostenible, con la fe puesta en el soplo creativo del Hombre, reflejo de Dios en nosotros mismos. La Creación no ha culminado todavía.

Lo que vemos a nuestro alrededor los que amamos al campo, es como para echarse a llorar y dejarse morir de desaliento; pero creo que es solo una sensación. Esperar cien años y veremos que el Hombre habrá triunfado frente al reto. No te extrañe que proponga esperar cien años, a los forestales de raza nos enseñaban antes a ser a un tiempo nuestros nietos y nuestros propios abuelos. Los campos y mares de España, sus gentes y paisajes renacerán, siempre distintos y siempre iguales.

Un afectuoso abrazo para ti, todos los tuyos y todos los nuestros. Miguel


02 ene. 10:13
josemiguelmontoyaoli
Amigo Lobón:

Muchas gracias por tu interés y tus buenos deseos para el próximo año.

De lo que dices comparto no pocas cosas. Quizás el asunto justificaría largas y calmadas conversaciones. Dicen mis amigos que conmigo es fácil entenderse, pero solo a partir del tercer cubata (qué cabroncetes ¿No?). Digamos que hay cuestiones que requieren tiempo y relajación.

Planteas los sesgos que nos están imponiendo ¿que nos han impuesto ya? en el lenguaje común. Yo he terminado en rendirme ante el uso, pero no en aceptar sus contenidos. La mayor parte de la terminología del "enemigo" puede sernos útil, para, aprovechando su empuje, cambiar su dirección en beneficio de la verdad. Sería muy divertido plantear un anti-diccionario ecológico. Creo que hay gente, con cultura y buena sombra bastantes para lograr una obra desternillante. Cierto hay demasiadas ridiculeces en el lenguaje.

Un afectuoso saludo. Miguel



04 ene. 01:41
Maxi
Estando de acuerdo en general con sus comentarios, me gustaría matizar lo siguiente, el uso del lobo como generador de turismo, visualizaciones, etc. como se está intentando hacer en algunos sitios, es algo insostenible en tanto que los que se benefician no sufren las consecuencias (daños) de su presencia. Demasiado cómodo y demasiada jeta, es como ordeñar la vaca que otro mantiene, y dos apuntes más que Lobón ha escrito en los foros, “cuando se ven lobos es que ya hay demasiados” y “ en el exceso está su mayor peligro”.
En cuanto al aprovechamiento del recurso mediante la caza se puede decir que tampoco resulta viable a menos que se hiciese en una finca o lugar totalmente cerrado. El caso de la reserva de la Culebra, de administración pública y que pagamos todos, ha sido un desastre y una verguenza, ha servido para dar carnaza a escándalos más que justificados y ha llenado de lobos varias provincias.
atentamente

Maxi
04 ene. 09:14
josemiguelmontoyaoli
Amigo Maxi:

Completamente de acuerdo. Creo que lo he dicho claro: ¡Que cada uno se pague sus copas! Los usos del lobo pueden generar riqueza, pero... ¿De que y a quién servirá ésta, si nada aporta al manejo racional del lobo, ni nada deja en el territorio?

No sabía que mi amigo (por ahora solo epistolar) J. Lobón, hubiera dicho eso sobre la densidad del lobo. Me parece inteligente y preclaro.

Hace muchos años, tal vez 30 o más, cuando me tocó hacer la primera ordenación cinegética de la Reserva Nacional de Caza de la Sierra de La Culebra, ya justifiqué la utilidad y conveniencia de cazar el lobo y de mantener densidades de compatibilidad entre él y los demás recursos (ganado y caza en particular). Por supuesto la propuesta cayó en saco roto, y ahí se está, donde se está (en claro y breve: ¡nadando en mierda!). Tres cosas destacables: 1ª. No había entonces tantos (no había forma de verlos fuera de los cebaderos) en línea con lo señalado por Lobón. 2ª. La presión del lobo no reducía la caza de trofeos, y parecía (no digo que fuera) hacer adecuadamente la caza selectiva y de hembras y crías que hubiera tenido que hacer el Hombre bajo un buen manejo cinegético. 3ª. Da igual lo mis elucubraciones dijeran, allí estaba ese gran lobero Manolín, el de Villrdeciervos, que sabía muy bien lo que pensaba, y que sabía no callarse cuando debía hablar. Hubiera bastado con oírle. Luego llegaron los demagogos, y el empacho de falsos científicos lo jodió todo. ¿Quién está pagando la importancia de estos pavos? No lo voy a decir, porque sería de Perogrullo. Tiene gracia, esto de ser "científico" como lo de ser ecologista, es un título que da a sí mismo uno mismo. Al final va a ser que lo de la Cifuentes fue una pardillada. Miguel
07 ene. 13:23
Alhucema
Que yo mismo sepa, sepan todos y así esté oficialmente reconocido, la primera Ordenación Cinegética Integral de la R.N. de Caza de Sierra de la Culebra (Zamora) la realizó el ingeniero de montes D. Juan de Dios Martin Aparicio, en 1974-75, actualmente jubillado y Presidente de la Cámara Minera gallega...
Por lo demás, para nada de acuerdo con su exposición, que como siempre no es sino pura palabraría partidista vacía de cualquier contenido veraz y consistente semejando un difícil equilibrismo de aparentar conocimiento y tratamiento técnico sustentado sobre una inverosimil jerga pseudotécnica. Su modo de proceder habitual en toda su trayectoria, por otra parte.
10 ene. 20:25
Igor24
Igor24  
Estimados lectores: Quiero dar una breve opinion. El profesor Montoya podra estar o menos acertado en su exposicion, pero que ha dedicado tiempo a estudiar estos asuntos es innegable, por lo que cuando menos merecen reflexion sus afirmaciones. Alhucema, piense usted que raramente aciertan las afirmaciones que sentencian absolutamente un asunto, ello es debido a la tambien innegable relatividad de todo, incluida la realidad. Respecto al tema, yo suelo hacer otra afirmacion innegable: La media de mejores trofeos de ciervo abatidos en la peninsula iberica se esta consiguiendo desde hace muchos años en La culebra donde mayor densidad de lobo hay tambien. Conclusion que hasta un tonto veria: El mejor regulador/gestor de la caza es el lobo, afectando asi a todo el ecosistema; EL LOBO ES EL MEJOR GUARDA O AGENTE MEDIOAMBIENTAL, sin coste publico sobre esos servicios por lo que su valor positivo para la sociedad y el medio es incalculablemente favorable.

Nos toca a nosotros, unico predador por encima del superpredador lobo, adecuar su población para que siga trabajando gratis para nosotros. Por supuesto, se pueden obtener mas beneficios con el resto de aprovechamientos del lobo, avistamientos, etc. (es muy relativa la diferencia entre usos y recursos). Con buena intencion, voluntad y sentido comun no es tan dificil; pero a dia de hoy no interesa resolver el problema pues sirve de distraccion politica, LO QUE NO SE HACE ES PORQUE NO SE QUIERE. (perdon por no poner tildes, el programa no me deja). Saludos y buena caza para todos. Vídeo para recordar: https://www.youtube.com/watch?v=dB1KKBpYxvE

13 ene. 08:54
josemiguelmontoyaoli
Muchas gracias por tu apoyo amigo Ígor. Ya ves, hay gente que al amparo del anonimato se comporta de esta forma. Creo que no debo contestarle, porque se contesta solo. Lo que comenta sobre mi compañero Martín Aparicio es una semi-verdad que tampoco pienso comentar, y que no afecta a lo que le comenté a Maxi. Bueno, repito mi agradecimiento, y te envío un fuerte abrazo. Miguel
14 ene. 20:24
Alhucema
¿Semi-verdad?...
¿Hablamos pormenorizando/analizando toda ésa su trayectoria, con todas las implicaciones y matices, vínculos y consecuencias?...
Trayectoria, ésa la suya, inculcada y empapada de envolver con ése "barniz técnico" a la mera palabrería e interés personal y sectario, dobde los números cuando los hubo no eran sino mera signatura más de la desbordante palabreria hueca.
Trayectoria, y talante, ésos los suyos, que culminaron en su "ópera prima", el Informe sobre el incendio de 2005 en Riba de Saelices (Guadalajara), de su autoría y como peritación de parte contratada por el abogado Solano de la acusación particular en la causa correspondiente.
¿Hablamos, contamos y desmenuzamos todas las "semi-verdades"? ¿Las de las circunstancias de ese propio contrato de Renatur, S.A. para hacer esa Ordenación de la Culebra hace 30 años o más?¿Las de todos y cada uno de lops contratos con particulares dueños/gestores de cotos de caza mayor del entoreno de Los Alcornocales /Cádiz)? ¿O también de esas otras "contratas" obtenidas, el cómo y porqué y los resultados, con empresas "públicas" de la Junta de Andalucía?...
O de muchas otras cosas más
¿Hablamos de la consecución/designación de su puesto de profesor en la ETSIM (Madrid)?
Podemos hablar de todo eso y de mucho más. Podemos contar "semi-verdades" incluso de cómo y porqué estuvo presente en toda esa miriada de charlas, convenciones, seminarios y cursos que alude estuvo. Incluso, incluso, podemos mirara y analizar todos sus escritos que no son pocos. Por ejemplo, aquél artículo e la revista MONTES donde identificaba el ecologismo con el "movimiento gay", despreciándolo y ridiculizándolo...
15 ene. 09:01
josemiguelmontoyaoli
Alhucema, eres una lástima de persona.
15 ene. 21:37
Alhucema
Sienta lástima por usted mismo, sería mucho más adecuado. Usted es el actor y popular, no yo.
Lastimoso, eso sí, es este status sociopolítico, académico y profesional que consiente/facilita, cuando no en algún caso hasta promueve, alaba y encumbra, que personas como usted puedan medrar y medren. A costa del bien común y el progreso general.

 

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