Armas y Complementos

Blaser K95, el gusto por lo ético y exquisito

La perfección en un solo disparo

Hay cazadores no muy puestos en temas de armas, quienes cuando miran por primera vez un Blaser K95, fruncen el ceño, se encogen de hombros y mueven la cabeza de un lado a otro en forma de negación. Quizás en ese momento se estén preguntando ¿para qué comprarme un arma así? Un solo disparo, sin expulsor y un precio no al alcance de todos los bolsillos. Sin embargo, al instante, una vez se echan el arma a la cara espetan una exclamación de asombro y fascinación. De alguna que otra boca, torcida segundos antes, han salido palabras como ¡es quizás la cosa más dulce que me he encarado, sin comparación!

Antonio Adán Plaza

Fotos: Blaser y autor

06/05/2020  |  3031 lecturas

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Heredero de la más pura tradición armera centroeuropea y con una importante inspiración en las armas artesanales austriacas destinadas a la caza en alta montaña, el Blaser K95 está en la cima de los monotiros desde el comienzo de su exitosa vida.

Allá en 1995 fue cuando esta excelsa obra maestra de Blaser irrumpió en el mercado como un arma innovadora, pero respetando las más sagradas tradiciones de las armas basculantes. Desde ese mismo momento ha marcado un estilo único tanto por sus finos acabados, como por una técnica construcción diferente a la del resto de rifles del mercado. Dicha conjunción lo catapultó a la cima de los monotiros más prestigiosos del mundo. De esto hace ya 24 años, y el K95 sigue estando en la cúspide de su categoría.


Su pieza de bloqueo quizás sea el alma del monotiro. Le aporta simplicidad, precisión y solvencia.

Originariamente las armas de un solo cañón solían ​​ser las elegidas por cazadores menos pudientes que no podían pagar un arma combinada, las más usadas y revolucionaras en otras épocas. Poco a poco estas se fueron imponiendo sobre las armas dobles, gracias a su menor peso y manejabilidad, especialmente cuando de caza activa se trataba. Fue este el punto de inflexión de la popularización de armas basculantes de un cañón, hasta convertirse en lo que son hoy.

Actualmente los rifles monotiro representan la forma más clásica y deportiva de practicar caza con armas de fuego. Un arma de un solo disparo, con la que no cabe error, para culminar el objetivo marcado. Esto a priori parece fácil, pero deben darse una serie de premisas fundamentales para que una y otra vez, sin importar los años, los disparos efectuados y las condiciones en las que se hagan, rindan con fiabilidad y precisión. El K95, incuestionablemente, lo hace posible, junto con otros factores que lo ensalzan en exclusividad.

Precisión, seguridad, confianza y versatilidad son lo cuatro sólidos pilares en los que se basa la configuración del K95.


La incorporación de un excelente gatillo directo es una cualidad imprescindible para que el disparo sea preciso.

Lo primero que destaca es su acción basculante, fabricada en un sólo bloque de aleación ligera de aluminio aeronáutico, siendo extraordinariamente robusta. En ella descansa la que quizás sea el alma del K95, su pieza de bloqueo. Fuerte, fiable, está diseñada para poder soportar las presiones de recámara más altas y es un factor vital para la precisión legendaria del rifle. El disponer de esta pieza tiene la ventaja de que el bloqueo de la recámara no se hace sobre el plano frontal de la báscula. Queda aligerada mediante esta pieza intermedia que encaja directamente el cañón haciéndolo mucho más sólido. Esta pieza se puede extraer de una forma sencilla y rápida con el fin de inutilizar el arma (pues tiene la aguja percutora integrada) o limpiarla exhaustivamente.


Los cañones K95 son intercambiables. Están disponibles en numerosos calibres y en diferentes versiones. La stutzen o caja larga es una de la más apreciadas y particulares.

Tan importante fue la incorporación de esta pieza que desde que su patente expiró hace años, varios reconocidos fabricantes alemanes y austríacos la han replicado para producir rifles basados en este sistema.

A todo esto hay que añadir que tanto cañones y recámara están amartillados en frío, favoreciendo que sean perfectamente concéntricos.

Otra de las ventajas que hace de Blaser un arma precisa es su ingenioso sistema de montaje. El cañón y el visor forman una unidad que garantiza un disparo exacto. Las bases del visor están situadas encima de la recámara, propiciando una altura de montaje realmente baja. De esta manera el cañón queda libre para moverse y el punto de impacto permanece constante. Sencillo pero genial a la vez. Disponer de un arma de este tipo con un sistema de montaje tan sencillo y efectivo nos ahorrará muchos disgustos y dinero, pues otros sistemas o mecanizados empleados en este tipo de rifles resultan más complejos y costosos.

Por último, nada tan esencial como disponer de un buen gatillo, imprescindible para que el disparo sea preciso y en el instante concreto que elijamos.


La acción basculante, fabricada en un sólo bloque de aleación ligera de aluminio aeronáutico, es extraordinariamente robusta.

Si hablamos de seguridad, su sistema de amartillamiento manual está considerado como uno de los mejores, pues ninguna fórmula convencional ofrece la misma seguridad que los muelles reales sin tensión. Con tan sólo accionar hacia delante el seguro, tensionamos el percutor y lo dejamos listo para abrir fuego. Con otro sencillo toque lo desplazamos para atrás en caso de no querer disparar, relajando completamente el sistema. A su vez, cuando se acciona la palanca de apertura de la báscula, automáticamente se pone en posición de seguro.

Su versatilidad reside en la propia modularidad del arma. No sólo por separar en dos por su báscula, sino que ofrece una intercambiabilidad sencilla de cañones y calibres. Los cañones K95 están disponibles en numerosos calibres y diferentes versiones, sin necesidad de modificación alguna del arma. En pocos segundos se puede pasar de un calibre a otro, o incluso de configuración. Su facilidad de montar y desmontar nos ayudará enormemente en su transporte, así como en las labores de limpieza obligatoria que debemos destinar a cualquier arma.

Existe 25 calibres diferentes para el K95, que van desde el .22 Hornet al 10,3x60 R y se puede elegir entre dos perfiles de cañón con cinco medidas de longitud (dependiendo del calibre) y 11 acabados diferentes, sin contar los grabados de animales o arabescos que se ofrecen para sus pletinas en los distintos modelos. En resumen, seguro que habrá un Kipplauf 95 para el gusto de cualquier cazador.


Piezas tan exclusivas y lujosas como este K95 Baronesse pueden adaptarse a los gustos y necesidades de cada cazador.

Pero las sensaciones que un arma transmite durante nuestras jornadas venatorias serán esenciales para decantarnos en su elección. El K95 presenta un equilibrio óptimo. La excelente distribución de peso (sólo 2,4 Kg.) ayuda a un manejo intuitivo, así como con a un encare rápido y agradable.

Sus medidas, peso y proporciones lo convierten en el rifle perfecto para cacerías físicamente exigentes. Su manejabilidad nos posibilitará tenerlo listo para disparar en segundos, activando su percusión de una forma silenciosa y con un resultado extremadamente preciso.

Es por ello que se ve tanto en nuestra época corcera, a la vez que lo sitúa entre los rifles de cabecera de los más avezados y reputados cazadores de montaña.

Y es que el Blaser K95 se ha demostrado su valía en las situaciones de caza más exigentes durante décadas. Encarna la caza en su forma más elemental, tradicional y deportiva, pero letal en manos de un cazador con temple y ganas de sentir emociones en un solo disparo.

Por tanto, si lo que buscas es un arma sutil, distinguida, práctica y precisa, pues gustas de la elegancia y una funcionalidad superior que emana de la más tradicional escuela armera centroeuropea, sin duda deseas un K95.


Las bases del visor están situadas encima de la recámara, propiciando una altura de montaje realmente baja, aún con visores de gran campana. De esta manera el cañón queda libre para moverse y el punto de impacto permanece constante.

La prueba

Tras veinticuatro años liderando el mercado de las armas basculantes de un solo cañón, las pruebas y test por las que ha pasado el Blaser K95 podrían llenar revistas enteras de esta cabecera.

Por esta razón voy a hablar de las dos últimas cacerías que realicé con este arma tan particular y que tanta aceptación y furor causa entre los cazadores españoles.

Coincidiendo con la época del celo del corzo, a primeros de agosto de 2018, me desplacé junto a mi novia a Polonia para disfrutar de unos días de caza y turismo.

Este país centroeuropeo, el cual me acogió cinco veces anteriormente, es uno de mis favoritos para cazar corzos. Su combinación de terrenos ondulados, tierras de cultivo y frondosos bosques, lo hacen un paraíso perfecto para el hábitat del pequeño cérvido y su rececho.

La elección del equipo la tuve clara desde el momento en que confirmé la cacería. El peso de la misma recaería en el Blaser K95 Luxus del .270 Win., con el que estoy tan familiarizado, en especial para esta modalidad y especie. Para la ocasión le monté un Zeiss V8 4,8-35x60 ASV LR regulado para la munición Geco Express de 130 gr. Todo un equipazo para disparar a cualquier distancia, e incluso en condiciones de escasa luz, que es cuando acostumbran a moverse lo corzos más viejos y esquivos.


Cazar con un K95 es cómodo, práctico y te aporta un extra de confianza. Tal vez sea por sólo disponer de un disparo, pero creo que me concentro aún más y los tiros van mejor colocados.

Cazar con un K95 es cómodo, práctico y te aporta un extra de confianza. Tal vez sea por sólo disponer de un disparo, pero creo que me concentro aún más y los tiros van mejor colocados.

El arma transmite seguridad y solidez, a pesar de su liviano peso. En sí misma te carga de responsabilidad a sabiendas que lo que tienes entre manos es uno de los monotiros mejor configurados de los últimos tiempos.

Su manejo es sencillo, con un encare rápido e intuitivo, gracias a su sistema de montaje excepcionalmente bajo, lo que permite localizar los animales de una forma instantánea. Una ventaja a la hora de hacer disparos casi a tenazón sobre aquellos animales que descubren nuestra presencia.

Durante los días de caza por aquellos parajes puede hacerme con cuatro bonitos corzos con otros tantos lances bien llevados y ejecutados. Observar, valorar y acechar un corzo, para un apasionado de estos animales, colma de emoción y nervios. Pero a la hora de ejecutar el disparo, la confianza en el rifle es esencial. A mí el K95 me la da.

Con cuatro disparos a diversas distancias y sin necesidad de abrir la báscula para recargar el arma, puede hacerme con un póker de bonitos corzos polacos.

La última salida realizada con este arma fue en un ambiente diferente, pero donde el K95 se mueve a las mil maravillas. Tocaba cazar hembras selectivas de montés, y nuevamente el monotiro del .270 W. salía al campo.

Tras una larga jornada en la que nos costó dar con el animal adecuado, subiendo y bajando canchales, hoyas y pedrizas, llegó el momento de probar la contundencia del esbelto Kipplauf. Más de 240 metros distaban de nuestra posición al grupo de hembras y jóvenes machos que pastaban tranquilamente en un prado entre los piornos. Buen apoyo, 12x aumentos y un disparo preciso como el bisturí del mejor cirujano dejaron a la vieja cabra inerte sobre su huella.


Enfrentarte de tú a tú a la pieza, a sabiendas que sólo cuentas con una oportunidad es emocionante, ético y deportivo.

Por regla general, los disparos en este tipo de cazatas se hacen a pieza parada, con tiempo sobrado para colocarnos y buscar un apoyo idóneo. Es aquí donde un cazador experimentado, el mayor usuario de estas armas, sabe tomar las decisiones más adecuadas en cuanto a seleccionar la posición, lugar de tiro y tomarse los segundos necesarios para apuntar concienzudamente. Sabe que un solo disparo basta, pues la confianza en el K95 es absoluta.

Enfrentarte de tú a tú a la pieza, a sabiendas que sólo cuentas con una oportunidad es emocionante, ético y deportivo. Cazar con un K95 no es jugar a una sola carta. Aquí el azar no vale. Blaser no deja nada en el aire y cuando se trata de precisión, la baza está ganada.

Finalmente, si tuviera que poner una objeción a este maravilloso rifle es que no existe en versión sintética, algo que por una parte desluce y rompe su religión, pero que indudablemente es más práctica para jornadas exigentes por terrenos complicados. Pero por suerte Blaser ha reconsiderado la insistencia de muchos de sus clientes y recientemente ha sacado una versión de su monotiro con un acabado más apropiado para las cacerías más duras. Pero de ello os hablaré en otra ocasión.