Editorial

Gracias Frank, tu discurso no cambiará a los radicales, pero retumba en la sociedad

Lo que hiciste ayer, Frank Cuesta, tiene mucha más repercusión de la que podemos pensar. Hoy, una gran parte de este país está hablando de lo que realmente es el animalismo radical, de lo que realmente es Pacma y de cómo actúa esta gente.

Lo has definido a la perfección: odio. Odio al ser humano. Y sinvergüenzas. Dos palabras que algunos llevamos mucho tiempo ligando al sector radical animalista, y que ahora ha escuchado toda España.

«Si no entienden la Naturaleza, no van a poder ayudar a los animales».

Esta frase es la que define una parte y otra de esta polémica. Unos, que no entienden, y otro, tú, Frank Cuesta, que te has remangado y has pisado monte. Una frase que resume la filosofía que te ha llevado a investigar, en primera fila, desde dentro, el mundo de la caza. Te has acercado a conocer a cazadores, la labor que desempeñan en el medio rural, has investigado el mundo del galgo, de la caza mayor, de la menor.

Y, ante la oleada de críticas, de insultos, de difamaciones, en lugar de arrugarte, das la cara de nuevo y te defiendes con el mejor ataque: la verdad. Una verdad que ha vuelto a sacar, en 16 minutos, lo peor de estos desalmados desquiciados, pero que también te ha definido como persona y como profesional.

Mientras unos llenan sus teclados de la mierda que les resbala por los dedos, otros difunden tu imagen como alguien que defiende sus ideas a muerte, pero que antes hace algo que pocos tienen la inteligencia de llevar a cabo: empaparse de aquello de lo que van a hablar.

A muchos no nos sorprende que una persona que conoce la Naturaleza (con mayúscula), que la ama hasta jugarse la vida en lo más salvaje de ella y que pocos más conocen, que pone su cara delante de gente que no tiene aprecio por la vida humana para rescatar animales de una muerte segura, no nos sorprenden que hayas querido sumergirte en lo más profundo de la caza de este país.

Y tampoco me sorprende, como periodista, que hayas querido dar voz a los que más duramente critican la actividad cinegética. Porque la realidad se mira desde diferentes perspectivas. Y el diálogo, como bien dices en esos 16 minutos que todos ya hemos visto, debe convertirse en el primer paso para buscar soluciones, consenso, comprensión.

También sabes que esas palabras que diriges a la presidenta y su pareja, a esos cuyo único objetivo es la poltrona política que les pague las facturas el resto de sus vidas, y a esos «perros» y «perras» (por favor, que me perdonen mis adorados canes, porque el símil es muy injusto para ellos) que son tan descerebrados como para creer y seguir las directrices de estos vividores, todos ellos no escucharán. Podrán oír, pero no escucharán.

Su radicalismo les lleva a ignorar todo lo que no vaya en consonancia con esos postulados de odio.

Pero con eso ya contamos. Lo que quiero agradecerte es, antes de ver esos capítulos sobre la caza en España, que tu mensaje esté retumbando por toda la sociedad de este y de otros muchos países. Que, aunque muchos lo hayamos dicho anteriormente, ese mensaje definitorio de Pacma y del animalismo radical hoy ha sido escuchado de manera masiva.

Y este país, hoy, gracias a ti, ha escuchado que la caza, guste o no, es necesaria.

 

Club de Caza (3241 lecturas) 

 

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