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Crónicas de caza

Caza un jabalí con arco a rececho y tienen que desbrozar el monte para llegar a él

Chema es un cazador que ha encontrado en el arco el arma perfecta para su pasión: los recechos estivales de jabalí. El precioso entorno de Villaviciosa, muy cerca de la costa asturiana, se ha convertido en escenario de unos recechos inolvidables con capturas y lances inolvidables.

14/09/2019 12:37:00 | CdC | Archivado en:  Crónicas.

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Jabalí con arco
Jabalí con arco
La desbrozadora fue imprescindible
Jabalí con arco
Flecha, guarda, profesional del desbroce y el perro. Todos clave en la recuperación del jabalí

Chema Pezón es un experimentado cazador que hace cuatro años decidió probar el arco como arma para ir tras los jabalíes de Villaviciosa. También le apasiona cazar con perros de rastro, cada vez más. Y cada vez coge menos el rifle, como nos confiesa: «Llega un momento en que te apetece algo más, y el arco te lo ofrece ese tú a tú con el animal, una caza más íntima, primitiva».

Recechos de jabalíes machos contra daños a la agricultura

El cazador nos cuenta que «aquí no caza nadie con arco. Yo empecé hace cuatro años. Puedo recechar el jabalí una vez al año, cuando concluye la campaña del corzo. Sobre todo, para reducir los daños que ocasionan en la agricultura, y siempre con los machos adultos como objetivo».

Este año, Chema ha tenido la fortuna de poder abatir dos jabalíes el mismo día. El arquero nos cuenta cómo es la zona en la que caza: «Aquí en Asturias, estamos cerca de la costa, en Villaviciosa. Tenemos muchísimo jabalí. Te puedo contar que el año pasado en batida se abatieron 608 jabalís en la temporada. Y esto a pesar de contar con cupos reducidos de cuatro, cinco o seis jabalíes, según la zona».

Recehos de amanecida y al atardecer

Chema tenía sábado, domingo y lunes para cazar. La manera de ir tras los jabalíes nos la describe el arquero: «Aquí los recechos de jabalí consisten en salir a cazar al amanecer, durante dos horas más o menos, porque puedes sorprender alguno que va de vuelta al encame. Es una buena opción para poder vivir un lance ante algún buen jabalí.

»Por la tarde vamos otras tres horas, hasta que anochece. Porque, con el arco, cuando oscurece, pierdes toda la visión que con un buen visor de un arma de fuego puedes conseguir alargar.

»Nosotros no cebamos, pero por las fechas en la que cazamos el jabalí así, los animales andan mucho a las manzanas, que aún están muy verdes, así como a las frutas, a las ciruelas, que este año hubo muchas, a las fresas».

Lances apasionantes

«De esta manera, el primer día tiré sobre dos jabalíes, pero los fallé. El segundo día hubo más suerte y alcancé con la flecha al primero que pude tirar por la mañana. Marchó herido y tuvimos que entrar con una desbrozadora al lugar donde se acostó, porque se metió en un matorral tres metros de altura.

»El último día de caza llegamos a un prado donde había una jabalina con cuatro rayones chiquitines. Saqué el teléfono para grabarlo, y en ese momento me di cuenta de que entraban otros cinco por el lado de arriba. Eran cuatro jabalíes medianos y otro más grande.

»Se puso a comer manzanas y lo esperé. Bajo las últimas luces de la tarde, conseguí acertarle y vi que dejaba un rastro de sangre. Siguiéndolo, llegamos a un matorral enorme. Ante esto, decidimos volver al día siguiente a cobrarlo. Soltamos un perro verificó que el jabalí continuaba allí. Estaba muerto, pero no podíamos llegar a él. Tuvimos que recurrir a la desbrozadora para poder entrar a cobrarlo».

Disparos hasta 60 metros

Chema nos cuenta que la distancia máxima a la que tira a los jabalíes es de 60 metros: «De 60 metros de distancia para abajo podemos decir que es una distancia asumible». También preguntamos al arquero que es lo más importante para acercarse a un jabalí a esa distancia. Nos contesta que «lo importante es considerar el aire y ser muy muy silencioso y mimetizado, ya que estamos hablando de acercarnos mucho a un animal salvaje. Hay que ser sigiloso y tener mucha paciencia.

»Por la mañana, cuando van al encame, se van a guardar, por lo que es más fácil que te descubran. Pero por la tarde salen a comer. Entonces, si los dejas, se entretienen comiendo, momento en el que bajan la guardia. Es cuando les puedes entrar con más garantías».

¿Por qué el arco?

Esta es la razón que ha llevado al cazador asturiano a elegir el arco en sus recechos de jabalí: «Paso mucho tiempo en el monte ayudando a la guardería en recechos de corzo, de jabalí, ya que soy el presidente de la Asociación de Cazadores de Villaviciosa.

»A esto se suma que un amigo sevillano que viene a cazar aquí desde hace muchos años, de procedencia americana, me introdujo en el mundo del arco. Me dejó probar y desde entonces no he podido dejarlo. Y cada vez, asumiendo nuevos retos: este año voy a intentar cazar un rebeco con arco en Asturias. Será en noviembre».

 

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