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Bandos de perdices con y sin perdigones: ¿Qué hace el cazador para favorecer la cría de nuestra patirroja?

Desde los avistamientos de los primeros pollos de perdiz hasta hoy, muchos factores influyen en el éxito que alcanzan las madres a la hora de sacar adelante a esas polladas. En esta ocasión, pedimos a un cazador albaceteño que nos cuente su experiencia. Y nos la ha enviado en vídeo.

05/08/2019 12:23:30 | CdC | Archivado en:  Gestión.

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¿Qué hace el cazador para favorecer la cría de nuestra patirroja?

Las imágenes corresponden a dos acotados. Uno en Villarobledo, Albacete, y otro no muy lejano. Lo que Sebastián, de la Peña Los Menores, quiere explicarnos con la comparación entre sendos entornos, es que una gestión de predadores estudiada y llevada a cabo con exactitud y profesionalidad favorece en gran medida el desarrollo de las polladas de perdiz.

En estos casos, el autor de los vídeos, un experimentado cazador que, además, junto a otros miembros, se ocupa de la gestión del acotado que ostenta la peña, nos describe el contenido de estos.

Las semanas más críticas que influyen en el éxito de la cría de la perdiz son aquellas en las que los pollos aún no pueden utilizar el principal mecanismo de defensa del que hace uso la especie: el poderoso vuelo que deja atrás a la práctica totalidad de sus predadores.

A las dos semanas de vida, los pollos cuentan con un primer plumaje del que pueden hacer uso, pero sus vuelos son cortos y torpes. Cuando cumplen el mes desde que nacieron, el plumaje color pardo con moteados les permite completar vuelos son más largos. Pero hasta que esto llega, los pollos de perdiz son muy vulnerables.

Es papel del cazador intentar realizar las acciones que la normativa contempla para gestionar los predadores que, por ciclo vital, también se encuentran en el periodo que más necesidades alimenticias les exige.

Coto 1: perdices con pocos pollos, solo uno o sin pollos

Es el caso de lo que nos cuenta Sebastián en los vídeos. EL primero de ellos recoge una perdiz adulta con un único pollo. No había más. Este cazador dedicó un tiempo a buscar o esperar a que más pollos se reunieran con la madre, pero esto no sucedió, como podemos comprobar en el segundo de los vídeos grabados a estas perdices

Perdices sin crías

A pesar de que podría tratarse de toradas, es decir, de perdices macho juntas al no haber criado o al haber concluido la época de cría, este cazador nos explica que entre estas perdices también hay hembras sin pollos. El vídeo ha sido grabado el mismo día que los dos anteriores, por lo que dudar de que las perdices se encuentran en época de cría está descartado.

Coto 2: un coto gestionado día a día, con polladas numerosas

Entre los muchos recorridos que Sebastián realiza cada semana por su coto, suele grabar los bandos que va encontrando cuando estos cruzan los caminos. Este vídeo ha sido grabado con pocos días de intervalo con respecto a los anteriores.

Sebastián nos explica que las perdices y sus pollos suelen sufrir algunas bajas, es lo más normal, pero el porcentaje de estas bajas es mucho menor que en las otras fincas visitadas.

Nada menos que diez pollos apeonan junto a su madre con un tamaño que en pocos días será igualón.

¿Quién es el culpable?

Sebastián tiene clara la respuesta a esta pregunta: «el culpable es el cazador y gestor de los cotos. La caza, como nosotros la entendemos, no es llegar octubre y cargar la escopeta. La caza supone permanecer pendiente del campo y de sus necesidades cada día del año.

Nosotros invertimos mucho tiempo en el control de predadores. Hacemos uso de los permisos que nos conceden para el control del zorro con arma de fuego. Las esperas y los ganchos se han revelado como muy eficaces en este sentido».

Sebastián reconoce que invierte mucho tiempo en la modalidad de esperas: «me pongo en las querencias, zonas de agua, donde les haya visto… Casi cada tarde salgo al coto».

En este sentido, este cazador nos cuenta que en el coto de Villarrobledo están llevando a cabo una gestión muy buena, consistente en la instalación de unas zorreras artificiales. Consisten en enterrar tubos de hormigón colocados en forma de calles en las zonas más querenciosas de los zorros. Se cubren por piedra. Es un trabajo nada sencillo. Con unos perros especializados, como sucede en este caso, el jagd terrier, el método ofrece muy buenos resultados.

Aparte del control de depredadores, nos preocupamos de que los comederos y los bebederos estén llenos todo el año. Esto es algo fundamental para el éxito en la cría de la perdiz.

 

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