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Crónicas de caza

Remata una hembra de jabalí con un trofeo impresionante

«Había oído hablar de algún caso, pero nunca había visto con mis propios ojos una hembra de jabalí con semejantes defensas», declara para Club de Caza Daniel Vera Pérez, el joven cazador que tuvo la suerte de conseguir un trofeo rarísimo de una cochina tras un apasionante agarre.

30/05/2019 14:38:53 | CdC | Archivado en:  Crónicas.

Hembra de jabalí con un trofeo impresionante

Hemos hablado con este cazador de aquel día de caza en la Sierra de Ronda. Nos ha contado cómo se produjo el lance en el que consiguió uno de los trofeos más extraños a los que puede aspirar un cazador en nuestro país. «Fue en una montería al lado de mi pueblo. Yo iba con un compañero que tiene una rehala. Tras unas horas cazando el monte, sobre media mañana empezaron a llamar los perros en unos zarzales».

El cochino no rompía

Hasta ese momento, todo hacía indicar que en aquellas matas los perros habían descubierto el encame de un gran macho, de esos que no abandonan el abrigo del monte fácilmente y plantan cara a los perros.

Pero esto no fue exactamente así, como nos cuenta Daniel: «Viendo que el cochino no rompía, sospechamos que se trataría de un verraco. Por ello, comenzamos a correr. Instantes después escuchamos que lo habían agarrado y que no chillaba. Fue entonces cuando entramos y fue rematado sin problema alguno y con la suerte de no haber tocado a ningún perro».

Un trofeo muy curvo

Lo primero en lo que se fijaron los cazadores fue en la extraña forma del trofeo del jabalí: «Tenía los colmillos tan curvos que era imposible que hiciera daño», reconoce Daniel. «Un compañero que venía en nuestra mano se dispuso a ayudarnos a sacarlo de allí, a pesar de que pesaba sobre 60 kilos, pero estaba metido en un mal sitio y necesitábamos ayuda».

¡Es una cochina!

En ese momento fue cuando este compañero descubrió la realidad de aquel animal: «Cuando lo sacamos, nos dijo: ¡No os habéis dado cuenta de que es una cochina! Para nosotros fue una grata sorpresa cuando lo vimos. Jamás habíamos visto una cosa parecida.

»Ya en la junta sacamos las fotos y llegamos a la conclusión que era una vieja cochina con una malformación. Sin duda, un día que nunca olvidaré», concluye Daniel.

 

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