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Crónicas de caza

Dos compañeros, una noche de aguardos y dos jabalíes enormes

Una noche inolvidable. Así la describen dos amigos y compañeros cazadores. Ambos consiguieron su gran jabalí en el mismo coto, con escasas horas de diferencia. Uno de ellos ha sido medalla de oro con 119 puntos.

20/11/2020 18:09:58 | CdC | Archivado en:  Crónicas.

Espera dos jabalíes enormes medalla oro

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Los cazadores son Rafael Castillo y Eduado Vílchez, amigos y compañeros de coto. Ellos mismos son los que nos cuentan cómo vivieron aquella noche del 21 del pasado mes de septiembre.

Era nuestra segunda semana de aguardos de las dos que nos dan en la sierra del coto social del pueblo. La semana anterior estuvimos dando un paseo mirando rastros y vimos que había dos zonas en las que había unas buenas pisadas de dos buenos machos. Así que el lunes 21 quedamos por la tarde para realizar un aguardo.

Como siempre, nos dijimos que si para la 1:00 horas no había entrado nada, nos llamaríamos y recogeríamos. Nos fuimos cada uno para nuestro puesto y nos deseamos suerte, nunca pensando que esa noche iba a ser única.

Rafael y el gran macho precedido de una piara

Después de despedirnos sobre las 20:30 H me coloque en mi puesto. Para las 21:00 h. escuche ruido por encima sobre unos 200 metros. Empezaron a bajar poco a poco hasta que dieron la cara para las 21:30 h. Les encendí la luz y vi que era una gran marrana acompañada de sus rallones. Apagué la luz y siguieron como si nada en el mismo sitio. sobre las 21:50 h. la piara salió en estampida y el monte se quedó en total silencio.

De buenas a primeras se escuchó un fuerte crujir de las ramas y ahí fue donde volví a coger mi rifle monotiro outfitter .308 y visor Nikon Stirling cargado con munición Hornady SST 165 gr.

Sobre las 22:20 decidí que sería el momento de volver a encender la luz ya que estaba escuchándolo por la zona que me daría posibilidad de realizar un lance. Al encenderla. Ahí estaba, mirando fijamente hacia el frente, dándome el lado, el cual no dude en apuntarle y apretar el gatillo. Fueron unos segundos en los que no dudé y, tras el disparo, el jabalí cayó fulminado sobre el sitio. Fui hasta él y me di cuenta de que era el marrano del que días anteriores habíamos visto sus pisadas.

Como vi que era grande y no podía moverlo solo, esperé en el puesto para ver si mi compañero tenia ocasión de realizar otro lance en esa misma noche.

Eduardo y un cochino de 119 puntos

Pues, al igual que mi compañero, me fui al puesto, que estaba bastante retirado del suyo y situado en una cañada, donde había unas piedras grandes, donde pude ubicarme, ya que allí solía hacer aire al caer la noche y debajo de esas piedras no me daría el aire.

Estuve toda la noche esperando y no escuchaba nada. Es más, no escuché ni el disparo de mi compañero Rafael, que luego me dijo que había sido pronto.

Sobre las 00:00 horas miré el reloj y, viendo que estaba tranquila la noche y pensando que no iba a entrar nada, decidí de llamar a mi compañero. Pero de pronto escuché por donde mismo había llegado yo al puesto unas grandes pisadas con golpes secos. Era el marrano que estaba esperando.

A ocho metros de mí

Poco a poco se fue acercando cada vez más y más hasta ponerse a tan solo ocho metros escasos detrás de unas matas donde me encontraba en el puesto. Tenía el rifle encima de mis piernas y no quería moverme para no hacer ruido. Lo dejé y poco a poco se fue hacia el lugar de tiro, dándome la espalda, hasta que se puso de lado y pude coger mi rifle Titán 6 de cerrojo en calibre .30-06, cargado con balas Sellier&Bellot de 180 gr y visor Pentaflex Cazorla 2.5x10x50. Encendí mi linterna y apunté a la cepa de la oreja y cayó en el sitio.

Medalla de oro con 119 puntos

Al momento, me llamó mi compañero Rafael, que escuchó el disparo, y le informé de todo. En ese momento me dijo que él también había tirado. Me preguntó que si necesitaba ayuda y le dije que sí, que era un buen macareno y tenía unas inmensas navajas, las cuales han dado oro con 119 puntos.

Llevamos el marrano al coche y fuimos a por el suyo, que también portaba un magnifico trofeo. Allí fue cuando empezamos a darnos cuenta de la noche tan increíble que habíamos pasado los dos, como dijimos al principio…. una noche inolvidable.

 

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