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Crónicas de caza

Cuatro años tras el gran jabalí: un rececho al macareno más escurridizo

Eugenio Mateo nos cuenta cómo consiguió abatir al gran jabalí que anhelaban todos los cazadores de su sociedad. Además de causar mucho daño en los cultivos de aguacate, este jabalí les había dado esquinazo durante años.

25/05/2020 19:23:44 | CdC | Archivado en:  Crónicas.

Cuatro años tras el gran jabalí

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Eugenio Mateos es un cazador malagueño que el pasado lunes cumplió el sueño de todos los compañeros de la sociedad que preside. Los terrenos del coto que gestionan, en Alcaucín, junto a la reserva de la Sierra de Tejada y Almijara, servían a este macareno de refugio ante los repetidos intentos de los cazadores locales de hacerse con un ejemplar tan espectacular.

Cuatro años tras este macareno

Eugenio nos cuenta que habrá salido de espera y rececho más de 20 veces en los terrenos donde este jabalí se había dejado ver alguna vez. Cuatro años donde los compañeros de la Sociedad de Cazadores Castillo de Zalia han visto en varias ocasiones al macareno, pero ninguno le había ganado la partida a un animal sumamente escurridizo.

Hacen mucho daño a las siembras

El cazador nos cuenta cómo fue la noche de caza. Comenzó a las 21 horas. Ese día, el pasado lunes, decidió acudir a un paso, pero no llevaba mucha fe consigo. Más de tres horas después el jabalí pasaba a 180 metros del cazador. Se dirigía hacia una zona cultivada del término municipal. Los jabalíes la castigan mucho. Allí encuentran huertos, olivos, viñas, verdura, pero en estas fechas, el abono que echan a las tierras de aguacate les gusta mucho, y las levantan, haciendo mucho daño.

Un lance a 180 metros

Pero esa noche este jabalí no destrozaría más huertas. Eugenio lo pudo ver gracias a su linterna. Encaró su rifle y disparó la bala del calibre .300 WM. El impacto estuvo muy colocado, justo entre la paletilla y el cuello.

En ese momento, la emoción invadió al cazador, que veía cómo el macareno caía y pateaba tras unos matojos. Aún sacó fuerzas para alejarse varios metros, obligando al cazador a pistearlo tras dejarle enfriar.

La caza, algo esencial en la zona

Jabalí en romana

El cazador nos cuenta que, debido a que los jabalíes cuentan con la reserva en la sierra tan cercana, en la zona tienen que esforzarse para intentar controlar las altas poblaciones de las que disfruta la especie. No solo ocasionan daños en los cultivos. También acceden a las zonas verdes de las urbanizaciones y causan cuantiosos destrozos en ellas.

Por esto, varios socios acuden habitualmente a los recechos y esperas. «Hay que ayudar en todo lo que podamos a los agricultores y al pueblo», nos asegura Eugenio. «Solemos abatir unos veinte ejemplares cada temporada de esperas, pero posteriormente, durante la temporada general, abatimos otros tantos en la modalidad de al salto. Vamos en grupos de hasta ocho cazadores con un máximo de 15 perros».

Un jabalí excepcional

Eugenio nos cuenta que está acostumbrado a abatir jabalíes. Los cazadores de la sociedad abaten los jabalíes que pueden para reducir los daños. Pero cuando este escurridizo ejemplar se puso delante, el cazador no dudó ni un instante y lo abatió.

En la romana, su peso apuntó a 135 kilos. «Tenía el pelo aún de invierno, e impresionaba más aún verlo», nos dice el cazador malagueño. Aún no han efectuado las mediciones oficiales, pero tiene 8,5 centímetros de colmillo por fuera, y bastante grosor.

 

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