Logroño

La caza tiene un toque femenino

Casi nació con una escopeta de caza junto a su cuna. Karla Anguiano Cendrero se convirtió el miércoles en la primera mujer participante en el Campeonato de Caza Menor con Perro, una prueba que cumple en esta edición sus primeros cuarenta años de vida.

10/11/2017 | La Rioja.com | JOSÉ IGNACIO GASCO

La caza tiene un toque femenino «La afición por la caza me viene desde niña, desde que nací, me crié con ella y me apasiona, por lo que suelo acompañar a menudo a mi padre y a mi hermano», explica la joven fuenmayorense de 31 años que, además, es profesora de inglés en una academia. «No conozco en La Rioja a ninguna mujer cazadora, pero seguro que las habrá», asegura para confesar que «a todo el mundo le choca».

El miércoles debutó en el XL Campeonato de Caza Menor con Perro de La Rioja, cuya primera prueba se celebró en la localidad serrana de Viniegra de Arriba y que proseguirá pasado mañana, domingo, en Villoslada de Cameros. Con el morral vacío de piezas a la conclusión de la primera jornada, Karla resume su estreno: «No las vi ni volar, así que no llegué a disparar la escopeta, pero la experiencia fue buenísima y recorrí varios kilómetros por un terreno que era durísimo».

«Estoy nerviosa, pese a que no me juego nada y solo voy por la afición y la experiencia», admite, deseosa de volver a reencontrarse este próximo domingo con sus rivales, pero, a la vez, compañeros. En el campeonato participan otros 19 cazadores, todos ellos varones. «No tengo ningún miedo, en todas las aficiones tiene que haber de todo. Lo importante es ver piezas y abatirlas, incluso, muchas veces, es cuestión de suerte», defiende, para recordar que «el año pasado, una mujer con la que iba mi padre de juez quedó ganadora del Campeonato de España, en Castillejo de Robledo (Soria)».

Nada la desanima -«El año pasado, al no presentarse ninguna mujer en La Rioja, pude acudir de forma directa al Campeonato Nacional, aunque quedé muy mal, fatal, porque no vi alguna pieza», admite- y confianza le sobra: «Tengo mucha afición y estoy muy preparada físicamente, ya que suelo andar mucho porque salgo muchísimo a cazar, sobre todo con mi padre; unas veces le echo las piezas a él y otras me las manda él a mí, nos las repartimos», relata junto a su inseparable compañera, una perra pointer, cachorrita de un año y de un blanco inmaculado, por eso la bautizó 'Snow', nieve en inglés.

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