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Tórtolas y codornices decepcionan en una media veda que salva la torcaz

Una temporada más, una media veda más, los aficionados se despiden de esta época de caza que, definitivamente, parece haber pasado a la historia por lo que fue, pues –a excepción de la torcaz– ni codornices ni tórtolas se han prodigado en los campos salmantinos.

07/09/2017 | Salamanca RTV al día

La sequía ha hecho mella en las poblaciones de ambas viajeras incansables, incluso también en las palomas, pues a diferencia de los últimos años, también se han visto menos.

Si damos la codorniz prácticamente por desaparecida, solo algunos ejemplares que han optado por el sedentarismo y que podemos ver durante todo el año, los escasos ejemplares de tórtola y sus crías de este año aparecieron en las dos primeras jornadas, hasta que las ‘siembras’ de trigo en perdidos y rastrojos dieron lo que tenían que dar. Solo palomas, y el zorro se han mantenido hasta finales de agosto.

Por tanto, aunque falten aún varias jornadas para el cierre, la media veda está bien cerrada para codornices y tórtolas, quedando como únicas opciones torcaces y zorros. De las codornices ya se conoce –desde hace años– que eligieron otros terrenos para procrear, y que muchas de las que pueden encontrarse en los campos salmantinos optaron hace algún tiempo por el sedentarismo, olvidando su carácter peregrino que las traía a nuestros campos con la llegada de la primavera. Las que aún mantienen ese carácter ‘trashumante’ prefieren ahora los terrenos más al norte, con agua y sembrados de regadío que les permiten sacar adelante a su prole en contra de rastrojos de dos centímetros a partir de julio. El campo salmantino no les facilita nada esta tarea, y este es el resultado: cada año menos.

Descenso de tórtolas

En cuanto a la tórtola, la especie continúa en la línea descendente de los últimos años, una tendencia este año más notable como consecuencia de la sequía, que ha afectado también de manera importante a la cría de la perdiz. Los pasos tradicionales, zonas de alimento o agua, sirven de muy poco por no decir de nada, y solo con el cebado de rastrojos o barbechos se consigue que entre alguna, aunque cada vez los resultados son más escasos por el motivo de que se trata de una práctica muy extendida y el reparto del número de ejemplares es mayor. Este año, además, la sequía ha hecho el resto, cifras exiguas sin que en la mayoría de los casos se haya podido alcanzar el cupo de seis pájaros a pesar de ser los primeros días. En términos generales, la temporada de tórtola puede considerarse decepcionante.

Paloma torcaz también a la baja

La paloma torcaz es una de las especies que había mantenido cierta regularidad los últimos años. Pues bien, también sus poblaciones han acusado la falta de agua, por lo que su caza está siendo más dificultosa de lo habitual dado su alto instinto de supervivencia y la escasez de ejemplares.

Aumento de zorros

Pero si ha habido una especie que parece sobreponerse a todas las dificultades, esa es el zorro, pieza que cada año adquiere nuevos seguidores en esta época de caza, pues además de ser atractiva en términos venatorios, la reducción de sus poblaciones contribuye a que se mantengan otras como conejos, liebres o perdices, y eso, en los tiempos que corren para la caza menor, siempre es agradecido cuando llega finales de octubre.

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