Una nueva sentencia de la Audiencia Provincial de Álava, que sienta jurisprudencia, vuelve a remover las confusas aguas de los accidentes de tráfico provocados por especies cinegéticas. Los hechos: un corzo procedente de un coto con aprovechamiento cinegético de menor causa un accidente. El seguro del conductor da parte a la Diputación para que se haga cargo del siniestro, pues al ser una especie de caza mayor, el coto, de menor, no es responsable del hecho. La Diputación se niega a abonar los costes. Juicio.
Y surge la polémica sentencia: el Tribunal hace responsable al titular del coto o al dueño del terreno, pues su responsabilidad "abarca los daños causados por los animales de caza que procedan del mismo, sin distinguir entre distintos tipos de animales o de aprovechamiento administrativo, pues al margen del tipo de licencia gubernativa de su titular lo cierto es que, salvo prueba en contra, el dueño del aprovechamiento cinegético (y con más claridad del terreno de donde proceda el animal, a falta de aquel titular) lo es de toda la caza que en él se encuentre (máxime cuando no cabe administrativamente más que optar por uno de los dos tipos de explotación —caza mayor o menor—), sean animales con cierta estabilidad o hábitat en el terreno de procedencia o sean animales de paso.
Esta sentencia ha convulsionado a los cazadores alaveses, y a los del resto de la Península, por las consecuencias que puede acarrear. Primero, porque para este Tribunal lo mismo da que el coto tenga un tipo u otro de aprovechamiento, pues será siempre responsable de cualquier percance que cause una especie catalogada como cinegética que atraviese sus terrenos. Y, segundo, porque hace caso omiso de las modificaciones de la Disposición Adicional Novena por la cual los daños sólo serán exigibles cuando el accidente sea consecuencia directa de la acción de cazar o de una falta de diligencia en la conservación del terreno acotado.
Las consecuencias de esta sentencia son claras: los cotos pueden verse desprotegidos ante un percance con cualquier especie de caza que se produzca en las carreteras colindantes a sus terrenos, y por lo pronto, este acotado alavés, adjudicatario de un aprovechamiento de caza menor, ya es de forma firme responsable del accidente de tráfico ocurrido con un corzo.
Publicado el 02/07/2008 10:57:46 |
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Me dijo un amigo que había que quitar más hierro que plomo a la nota de prensa elaborada por el CSIC, que salió a finales de mayo hablando de contaminación en codornices escabechadas. La nota hacía referencia a un estudio realizado en el IREC por Rafael Mateos y otros, en el que llegaban a la conclusión de que el plomo se transfiere y contamina a la caza menor y, según aseveraban en uno de los subtítulos de la noticia, un solo perdigón por pechuga intoxica la carne por encima de los niveles máximos establecidos por la UE.
Siempre que aparece una noticia de este tipo —me refiero a las que ponen en un brete algún flanco de nuestra actividad venatoria— la RFEC, como entidad responsable, está obligada a investigar e informar de la verdadera dimensión del asunto, evitar alarmas injustificadas y recomendar lo que a su entender parezca más prudente. Y esto es lo que hizo, además de extrañarnos por la noticia, ya que no se ha dado ningún caso de saturnismo que conozcamos en España, ni en Europa, por comer caza escabechada, que parece es la que se contamina con plomo por reacción de éste en medios ácidos.
El plomo es un metal que siempre ha ido asociado a la caza desde que a finales del siglo XIV se inventasen las armas de fuego con munición de ese metal. Las intoxicaciones humanas por plomo estaban controladas desde mediados del siglo XIX, pues el saturnismo (saturno era el nombre antiguo del plomo entre brujos y alquimistas) era una enfermedad que padecían metalúrgicos, pintores, fontaneros y trabajadores de algunas industrias químicas. Cada vez están reduciéndose más algunas aplicaciones del metal de cara a disminuir la peligrosa contaminación. En este sentido ha sido especialmente significativo que hace pocos años se eliminaran de las gasolinas los antidetonantes con base de plomo, que esos sí que han contaminado en cantidades peligrosas para la salud. Pues ni en esos años de acumulación ambiental de plomo, se conoce que algún cazador de esos oficios tuviera problemas sanitarios comiendo caza escabechada.
El estudio parte de un supuesto recreado en el que se cocina con vinagre una pechuga de codorniz de 18 grs. a la que se añade cuatro perdigones. No indica la nota del CSIC de qué calibre, aunque hay notable diferencia en masa de plomo entre perdigones de 4ª y 10ª. Una codorniz entera con una dosis de plomo equivalente a las del ensayo requeriría llevar encima veinticuatro perdigones del mismo calibre. Los que cazamos codornices sabemos que si a una codorniz la aciertas con esa perdigonada —cosa que sólo puede ser a mucha menor distancia de la que recomiendan las buenas prácticas cinegéticas—, la codorniz queda destrozada por el disparo y sólo encuentras algún trozo de codorniz y plumas en el aire. Para que el perdigón no atraviese al ave y quede incrustado entre la carne por falta de energía, es necesario disparar a determinada distancia. Pero a esa distancia en la que el perdigón no tiene energía suficiente para atravesar a la codorniz, la apertura entre perdigones no permite concentrar a veinticuatro de ellos en una silueta de codorniz que es inferior a medio decímetro cuadrado. La codorniz cae generalmente con uno o dos perdigones, por lo que plantear un supuesto de veinticuatro perdigones incrustados, me parece posible, pero muy excepcional.
Da la impresión de que la noticia en esas fechas ha aprovechado, más que una investigación bromatológica —que seguro que también—, la oportunidad mediática de la guerra entre fogones que mantienen en estos días dos notables cocineros, Santi Santamaría y Ferrá Adriá, a la que se han sumado todos los cocinillas que en el mundo han sido.
Dejando estas impresiones personales de gastronomía os comento, aunque para muchos sea algo muy conocido, que el plomo para cartuchos no pasa de un mínimo porcentaje del consumo mundial. La utilización de plomo para baterías de coche y acumuladores representa el 60%, la utilización en pigmentos y aleaciones otro 15 %, y el 25% restante se utiliza en cerámicas, cubiertas de cables, pesca, armamento y municiones de caza. El plomo utilizado en la caza en todo el mundo estimo que representa menos de un 3% del consumo mundial calculado en 2.800.000 Tm. Excepto en situaciones concretas no es el plomo de las municiones el más peligroso para el hombre.
Otro frente abierto por el plomo es el de la intoxicación de anátidas. Hasta hace unos años no llegaron las primeras alarmas denunciando los envenenamientos de patos por plumbismo al tragarse perdigones que encuentran entre limos y gravas del fondo de los humedales donde se haya cazado. La peligrosidad del plomo para algunas anátidas es consecuencia de que engullen los perdigones al confundirlos con los chinarrillos que las aves meten en la molleja para su digestión (gastrolitos) y como consecuencia se producen sales de plomo, que envenenan a la acuática si antes no ha expulsado el perdigón por vía fecal.
La ley 42/2007 de Patrimonio y Biodiversidad, contestada y conocida por los cazadores como la Ley del Plomo, prohíbe portar o utilizar en los humedales 30 grs. de plomo en un cartucho de caza. Sin embargo, permite transportar y dispersar por ese mismo humedal cualquier cantidad de plomo, también con forma de perdigón, si se usa como lastre de aparejos de pesca ¿Ustedes entienden esto del plomo?
Como responsable del plomo que vierto, he vertido al ambiente y me he tragado durante mi vida cazadora, no tengo ninguna conciencia de culpabilidad. Los poderes públicos que representan a la colectividad o las industrias mundiales que se enriquecen vendiendo perdigones deberían haber buscado ya una alternativa asequible al plomo. Creo que, como siempre, los únicos intentos están hechos por los cazadores. Por esto, digo y he dicho sobre aquella nota de prensa lo que honestamente me sugirió el asunto sin eufemismos ni necesidad de barnizar noticias y menos aún camuflar datos, por cierto ya publicados, de investigaciones que aparentemente son serias y los cazadores responsables estamos obligados a tener en cuenta. Si no lo son, pronto podremos contrastarlas. No he entendido el alboroto interno alrededor de una noticia que fuera de nuestro consumo apenas ha tenido recorrido. Bajo mi punto de vista, si lo hubiera tenido me daría lo mismo. Creo que informar adecuadamente es propio de una entidad responsable y seria. Y si algún medio intitula para impactar con la anécdota, en vez de con el fondo de la noticia, está en su derecho. Quienes no van a estar nunca justificados son los que desde fuera y desde dentro quieren matar a los mensajeros.
Publicado el 25/06/2008 11:10:14 |
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El próximo día 28 de junio son las elecciones a la presidencia de la Real Federación Española de Caza. Dos candidatos se presentan con dos posturas muy diferentes y que todos nuestros lectores han podido conocer en profundidad en las entrevistas publicadas en la revista La Caza y su Mundo y en esta web.
Andrés Gutierrez ha optado por romper el modelo federativo hasta ahora vigente proponiendo un cambio de ciento ochenta grados, atreviéndose a exponer unas ideas valientes en pro de los cazadores y de la caza, que, sin embargo, le podrían llegar a costar las elecciones.
Ignacio Valle prefiere, como él mismo ha confesado, hacer «experimentos, pocos» y, en tal caso, «con gaseosa», cuando lo que necesita la caza es evolucionar hasta convertirse en champán. Su programa electoral se basa en que las directrices de la Real Federación Española de Caza sean marcadas por los presidentes autonómicos, y que la Real Federación quede encargada de las competiciones, de las relaciones con los diversos ministerios y los organismos europeos, y de su fundación, FEDENCA, pero que de la caza se ocupe cada comunidad autónoma, cuando lo que la actividad cinegética está demandando es un frente unido en defensa de nuestros intereses comunes.
Parece claro que los cazadores deben ser la prioridad de ambos candidatos y, sin duda, mantener el actual modelo federativo es olvidarse de los que cada fin de semana salen al campo, porque es bastante evidente que a los aficionados a la actividad cinegética les preocupa más gestionar bien sus cotos, que sus perros no sean considerados animales de producción o que se acabe con los brotes de sarna de los rebecos, que el número de perdices que es capaz de abatir un deportista de la caza en un campeonato; y si no, que nos lo pregunten a todos los que estuvimos el pasado día 1 de marzo en la exitosa manifestación celebrada en la capital de España.
Por todo esto, Andrés Gutiérrez no ha debido desdecirse, y mucho menos sentirse vilipendiado —según las noticias extraoficiales que nos han llegado—, por las repercusiones que ha tenido la entrevista que le realizamos en nuestra revista. Si sus ideas no son respaldadas, matar al mensajero no es la solución. Hay que seguir adelante. Su proyecto es rompedor, valiente y con clara apuesta de futuro, siempre y cuando las cosas se hagan como mandan los cánones: de frente y cogiendo al toro por los cuernos.
El proyecto de Federación del actual presidente pretende que los cazadores sean los responsables de lo que pasa en sus cotos, con sus perros, con sus armas, con sus especies cinegéticas o con su tan ansiada licencia de caza única. El Sr. Gutiérrez Lara ha debido mantener la cabeza bien alta cuando se ha encontrado con el rechazo total y absoluto de casi todos los presidentes de las federaciones autonómicas que ven peligrar sus privilegiadas posiciones con su nueva Federación Española de Caza y que prefieren un presidente-coordinador de las comunidades autónomas, con poco poder, en lugar de un sistema presidencialista, confederativo, que nada malo tiene, pues las principales democracias europeas se rigen por él, siendo votado por todos los ciudadanos.
Desgraciadamente, según el modelo electoral vigente en la Real Federación Española de Caza, la candidatura de Gutiérrez o Valle será decidida por los asambleístas designados por cada autonomía y no por cada uno de los cazadores españoles (como también propone Gutiérrez en su Federación, donde los compromisarios se elegirían en un congreso democrático, abriéndose así al resto de la sociedad).
El próximo día 28 de junio ellos, los asambleístas, son los que tienen la palabra…
José Luis Casado y Amparo Ampuero
Publicado el 12/06/2008 12:48:59 |
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En los meses de marzo, abril y mayo, año tras año y desde hace más de treinta, se habla en todas las revistas especializadas en caza y conservación de repoblaciones.
Consejos, métodos, nuevas experiencias y una y mil maneras de poner un conejo, una liebre o una perdiz en el campo, para que haciendo los equilibrios que sólo Dios sabe y esquivando mil situaciones, pueda reproducirse y llegar a adulto para la apertura de la próxima temporada y el posterior aprovechamiento de los cazadores.
Tenemos buenos expertos, muchos que nos han enseñado sus experiencias, como José Luis Garrido, Jesús Nadal o Jesús Llorente a los que cito por conocer personalmente y haber tenido el placer de escuchar y comentar temas relacionados con su gestión en varios cursos y seminarios.
A la perdiz roja (Alectoris rufa) también la conocemos como patirroja, perdigacha, la reina y otras tantas denominaciones como lenguas se hablan en nuestro país.
Pero seguro que también les suena lo de perdiz autóctona, brava, salvaje… de las de antes, de verdad, autentica, de campo… o del terreno.
El Doctor en Ciencias Biológicas Jesús Nadal las denominó perdices de bote, o perdices de plástico al referirse a las producidas en granjas para las repoblaciones. Alertando con ello del peligro que pueden llegar a tener para las de campo.
Los mayores expertos del país coinciden en que la mejor repoblación que se puede hacer es La natural. Ello se consigue con una correcta gestión cinegética o, lo que es lo mismo, caza inteligente y sostenible y que yo añado, de mucho sacrificio.
Las perdices de mi coto son del terreno ¿Por qué?
-Porque se siembra para la caza y se mantienen todo el año puntos de agua.
-Porque se vigila y custodia el campo y, si es necesario, se controla el exceso de predadores.
-Porque contribuimos económicamente con los agricultores para que usen productos ecológicos menos agresivos para la fauna y no a la quema de rastrojos ni márgenes.
-Porque están limitadas las escopetas, los días de caza, el horario y las capturas.
-Porque la temporada 2006-2007 no cazamos la perdiz al no haber criado bien. Máxime en un año bueno no cazamos más de 6 fiestas con cupo de 3 perdices por socio/día.
En definitiva, la mentalidad del socio es la de disfrutar de la perdiz con una caza natural y silvestre, en un plan muy amistoso, no de competición, y al tener conejos, zorzales, patos y torcaces abundantes, se reparte muy bien la temporada.
La buena armonía impera en nuestra sociedad, y pienso que ello beneficia a nuestras perdices y al resto de la fauna cinegética. Hace muchos años, más de veinte, que hemos optado por una caza social y
de sacrificio y, créanme, funciona.
Publicado el 11/06/2008 22:18:02 |
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Nadie puede poner en duda el éxito logrado por el mundo cinegético y agrario con la pasada manifestación multitudinaria celebrada en Madrid y su gran repercusión popular. Pero la realidad última, por mucho que nos empeñemos, es que no hemos avanzado significativamente en nuestro intento de trasladar una imagen más positiva a la sociedad sobre lo que realmente es la caza y la positiva influencia de los cazadores en la conservación de la naturaleza.
Y lo digo por un hecho que en las últimas semanas ha ocupado amplio espacio en múltiples medios de comunicación. Me refiero a la campaña desatada contra el actual ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo. Pero no es por sus aciertos o desaciertos al frente del ministerio, no es por su gestión al frente de un departamento tan importante como éste, no es por su adscripción política o por sus declaraciones sobre sus filias o fobias políticas. No, ni mucho menos. Es simplemente porque es cazador. Leña al mono, que es de goma.
Lleva muchísimos años cazando, desde antes de tener responsabilidades políticas. Pero todo vale cuando se trata de alguien que tiene la nefasta afición venatoria. La izquierda, en los altos niveles del poder, en términos generales, en otros tiempos siempre ha tenido un cierto complejo de reconocer la caza, quizás por reminiscencias del pasado político español. Pero aquí y ahora no es de recibo. Se puede cazar o se puede no cazar. Pero no descalificar por descalificar.
Somos bastantes más de un millón de cazadores, y según el actual espectro político, podemos asegurar que más de la mitad de ellos posiblemente voten a partidos de izquierda. ¿Y qué? Una de las cosas que hemos dejado claro en el 1-M es que la caza no es de derechas ni de izquierdas, de señoritos o de multimillonarios.
Cientos de miles de españoles cazamos y exigimos un respeto, para nosotros y para la actividad cinegética.
Publicado el 04/06/2008 10:08:44 |
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Han transcurrido casi tres meses desde el histórico 1 de Marzo y, salvo de aquella primera y aparentemente positiva reunión en el Ministerio nuevo, no se han facilitado noticias de que se haya avanzado lo más mínimo, ni tan siquiera de que se hayan reunido nuevamente ni de que esté previsto hacerlo en fechas próximas.
Supongo que ahora estarán más ocupados y preocupados con las elecciones internas que en cualquier otra cosa de interés general, sin tener en cuenta que SUS elecciones ni nos afectan ni solucionan los problemas que había que solucionar y que motivaron la pasada manifestación.
Igualmente se publicaron unas sorprendentes declaraciones del Presidente de la RFEC sobre la creación de la FEC dedicada solamente a la caza y con participación directa de los cazadores que tampoco han tenido contestación ni continuidad.
Ahora terminan de publicarse las declaraciones del candidato a la presidencia de la RFEC Ignacio Valle, actual presidente de la Federación Cántabra de Caza, en las que deja muy claro su carácter continuista, que las directrices de la RFEC las marcan las autonomías, que la caza es un deporte, que la RFEC está para organizar competiciones deportivas, para llevarse lo mejor posible con los ministerios de los que depende, y que los presidentes autonómicos no se van a hacer el “harakiri” para que la RFEC se adapte al programa pro-caza del actual presidente y al nuevo sistema de elección de representantes en el que los cazadores se pueden ver más integrados. Parece ser que uno quiere hacer cambios importantes y el otro quiere el sillón y dejar las cosas más o menos como están.
Y lo que queremos los cazadores ¿es que no les importa?
Nos estamos aproximando a la apertura de la media veda, y no se sabe nada sobre lo que se va a poder cazar, ni cómo, ni dónde. Luego vendrán las prisas e incluso la anunciada convocatoria para otra manifestación, pero me pregunto ¿con qué fuerza moral se va a convocar si es que finalmente se hace? ¿Quienes participarán en esta ocasión? ¿Dónde quedó el espíritu de La Castellana?
¿Es que nadie imagina lo que más de un millón de cazadores bien liderados pueden conseguir?
Ante la gran oportunidad desaprovechada solo veo dos caminos: Llorar como hizo Boabdil al marchar de Granada, o encontrar a alguien capaz de liderar una nueva nave que nos saque de la tempestad y fije el rumbo hacia un buen puerto. Y esa nave no parece que vaya a ser la RFEC ni sola ni acompañada por las Federaciones Autonómicas, así que se hace necesario construirla y encontrar a los tripulantes más idóneos para esta aventura.
El voto de confianza que públicamente le di a la RFEC, efectivamente fue propio de un iluso. Me venció el espejismo del cambio positivo y me avergüenzo por ello.
Publicado el 28/05/2008 11:46:52 |
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Hace unos años alguien se puso manos a la obra en realizar un estudio sobre la importancia social y económica de la actividad cinegética en el panorama productivo español. No me cabe la menor duda que quien impulsó esta medida lo hizo con la mejor de las intenciones, con objeto de poder obtener una defensa adicional en el actual marco de rechazo social que sufre nuestra afición.
El poder demostrar los dineros que genera, los puestos de trabajo directos e indirectos, la incidencia en sectores muy dispares, su acción sobre las poblaciones rurales normalmente deprimidas y el potencial efecto fijador de estas poblaciones en sus áreas de origen, son motivos loables para proyectar una imagen que los más normales urbanitas, fracción social imperante en nuestra actual demografía, no tienen ni por asomo.
Lo que ocurre es que no siempre algo bien intencionado tiene unos efectos buenos a su vez, ni tampoco está claro que por bien intencionado que sea estemos ante un hecho interesante o correcto.
El pretender que la caza es una actividad económica más, y encima tratemos de magnificar esta importancia puede salirnos muy caro, o utilizando otra expresión «nos puede salir el tiro por la culata».
Para empezar el tratar de justificar una acción o actividad por su importancia económica es un gran error. Existen múltiples actividades o industrias que tienen una gran magnitud pero no por ello son justificadas, hasta el punto en que incluso pueden ser perseguidas por la ley. Hablo como ejemplo de la producción y comercialización de drogas, pero hay muchos más ejemplos en los que aunque no sean contrarios a la ley sí plantean serias objeciones éticas.
En segundo lugar el tratar el asunto de la caza bajo esta perspectiva hace que nos metamos de lleno entre las actividades mercantiles, industriales o empresariales —como cada uno quiera— alejándonos mucho de la realidad básica de la caza; el hecho de que la caza simplemente es una actividad de ocio. Fíjense que incluso huyo de considerarla un deporte, porque a la vista de lo que en la actualidad significa esto, estaríamos otra vez dentro de la consideración de una industria, actividad mercantil o empresarial.
¿Y todo esto a qué viene? Pues muy sencillo. En el mundo de las rehalas se están viviendo en la actualidad muchas tensiones y conflictos, que yo creo que provienen de la situación expuesta anteriormente, cuando a alguien se le ocurrió como mejor defensa de nuestra actividad levantar acta del dinero que se movía. Además, de ser mala defensa ante nuestros detractores, es mala imagen la que damos ante los que se pasan el día viendo como hincarle el diente al contribuyente.
Los perros de rehala ahora son considerados animales de producción, cuando toda la vida han sido animales de compañía dedicados a un fin específico, como lo son todos estos animales. Y esto viene causado porque a alguien se le ocurrió ponerse a mirar y posteriormente airear cuando dinero movemos entre todos.
Esto es un primer paso. Después vendrá la licencia fiscal, la asignación de módulos, la declaración de hacienda, la factura con IVA, los puestos pagados con factura, etc.
Mal favor nos han hecho. En el mundo de la montería le ha tocado ahora la china a una de las partes más sacrificadas, las rehalas, pero al final nos va a tocar a todos, desde el primero hasta el último.
De aquellos polvos, vienen estos lodos.
Publicado el 27/05/2008 15:55:27 |
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Mi vida cinegética ha estado muy vinculada a especies muy concretas de caza menor, entre ellas la codorniz a la que he cazado con muchos métodos, incluyendo con un saco de yute y el Pipo, un perro ratonero que tenía de chaval y se metía entre el montón de mies, por el otro lado de la morena, para empujarlas. Ahora cazo codornices en primavera para el anillamiento, con reclamo y red, y en media veda, como todos, con perro y escopeta. Pero siempre me ha preocupado mucho la gestión de este maná que cada año palpalea en las tierras de panes y con el que ha veces no somos lo sensibles que debiéramos. Es una de las cazas más placenteras, sobre todo para los que vamos a la tercera y los que vayan a la cuarta edad, por ser caza sosegada y deportiva; también es la mejor escuela para los que se inician porque el lance es muy bello y menos frustrante para los noveles pues suele ser caza exitosa en eficacia de disparo y entrada al morral. Y además es una delicia gastronómica. Por todo esto, y por las jornadas gloriosas que da su caza a quienes vamos a ellas, creo que deberíamos estar más pendientes y solidarizados con ese millón de avecillas africanas que nos siguen visitando cada año, para dejar su fiebre y multiplicar aquí a la especie. La prolífica codorniz proporciona casi millón y medio de capturas cada temporada en España.
Lo cierto es que los cazadores federados llevamos controlando codornices con diferentes proyectos desde 1992, cuando iniciamos el CAZDATA en Castilla y León, que aún continúa activo con la labor. Desde 1997 anillamos codornices con la Delegación Burgalesa de Federación de Caza de Castilla y León, dentro de diferentes proyectos, entre ellos los promovidos por FEDENCA para toda España, como el de Caza Sostenible en Especies Migradoras (2004-2010) al que hemos tenido que renunciar a partir del 2006 por falta de presupuesto y coincidencia con otros anteriores de coste mucho más prudente, Anillamiento de Codornices en la Península Ibérica 2002-2011, que da respuesta suficiente a los objetivos de los cazadores federados, junto con un tercero que ha venido realizando un grupo conservacionista en la provincia de Madrid. Desde 1997 hemos anillado con los diferentes proyectos alrededor de trece mil codornices y de ellas 11.129 dentro del proyecto último de Anillamiento en la Península Ibérica que a partir de este año se llamará de «anillamiento nacional de codorniz» ya que se incorporan anilladores de Tenerife, Menorca y Ceuta.
Los cazadores federados somos los únicos que costeamos estos proyectos y deberíamos acometerlos entre todos los cazadores, una vez conscientes de que no los promueven las administraciones que son quienes deberían hacerlo. Eso sí, luego nos imponen las fechas, métodos, normas y formas para cazar codornices. Creo que en determinados asuntos nos falta un punto de rebeldía, a pesar de lo recios que parecen ser algunos en este gremio.
Es importante que los cazadores nos solidaricemos con la especie que tanta satisfacción nos da. Es imprescindible que quien recoja una anilla la entregue en los servicios de caza de la provincia o en la estructura federativa. También necesitamos reconducir los orígenes de las muestras biológicas que recibe el proyecto. Los cazadores han respondido muy bien, mandando una pata y un ala de codorniz, pues se han recibido en estos años 19.006 muestras, pero demasiado concentradas y las necesitamos desde toda España, pues ello nos ayudará a conocer a través de este proyecto científico, en qué semana han nacido las codornices enviadas desde cada territorio, con una precisión bastante asombrosa. Y este dato es muy importante.
Este último proyecto de anillamiento nacional, único que mantenemos vigente, ha tenido seis años ya de rodadura y para esta temporada se reconduce con nuevas directrices. Ya no es tan determinante el anillamiento cuantitativo y lo es más el cualitativo. Con las nuevas normas se anillará en diez estaciones, repetidas sistemáticamente cada diez o quince días. Con los datos que suministra este procedimiento se conocerán los flujos de codornices durante la época de cría en todos los puntos de España donde anillamos.
La dirección científica del reconducido proyecto la llevan Jesús Nadal, Carolina Ponz y Blanca Benedí. La coordinación federativa la sigue haciendo Santiago Iturmendi. Las anillas han sido de la propia fundación federativa hasta recibir las del MMA que nos proporciona la SEO, ya que somos todos anilladores de esta entidad conservacionista, que luego recibe por nuestra parte los datos que obtenemos del anillamiento.
En este proyecto colaboramos 28 grupos con 39 anilladores en 18 provincias. Tenemos previsto para el año próximo el intercambio de datos con anilladores de Portugal y de Francia a los que propondremos anillar con directrices idénticas a las de este proyecto y además tenemos posibilidad de anillar desde Ceuta en Marruecos. También ajustaremos los equipos de anillamiento de manera que dispongamos de anilladores en todas las provincias costeras de Andalucía y en las del Pirineo que nos faltan para detectar cada año la entrada de codornices en la península en el momento en que se produzcan y la llegada al Pirineo antes de pasar a Francia.
Un problema creciente que se viene detectando con el anillamiento es la hibridación entre la coturnix coturnix y la coturnix japónica, como consecuencia de las sueltas que se hacen en los cotos intensivos principalmente. Como es conocido, estamos en la última etapa del proyecto para determinar los procedimientos válidos de análisis genético para conocer la hibridación de perdices. De salirnos como esperamos, propondríamos a las administraciones el control de las diferentes granjas de codorniz para que estas sueltas cumplan con las directivas europeas y con las leyes nacionales y autonómicas sobre la obligatoriedad de preservar el patrimonio genético de las especies. Los cazadores nos estamos gastando el dinero para buscar la herramienta y exigiremos a las administraciones que velen por el respeto a la pureza genética que, hasta la fecha, ni en perdiz ni en codorniz se cumple.
Publicado el 26/05/2008 9:43:08 |
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Andrés Gutiérrez, presidente de la Real Federación Española de Caza, se ha descolgado con unas declaraciones digamos que inesperadas, sobre todo por lo que de novedosas y rupturistas tienen. Hasta ahora, la RFEC se ha sustentado en su condición de defensora a ultranza de la actividad cinegética como deporte; a día de hoy, su presidente niega la mayor: La caza no es un deporte. Dicho esto, lo que viene después es un corolario de este cambio de filosofía. Habla el Sr.Gutierrez de la creación de una nueva organización inscrita en el Ministerio del Interior a la que sus promotores han llamado Federación Española de Caza, lo que indica una clara estrategia. Además los firmantes de la escritura de constitución son todos, o casi todos, miembros de la Real Federación Española de Caza.
El proyecto que el presidente de la RFEC explicita parece apasionante y definitivo —sobre todo para él— pero como dice el refrán, «una cosa es predicar y otra dar trigo». En principio el primer toro que el Sr. Gutiérrez tiene que lidiar es el de las elecciones a la presidencia de la federación —la antigua— y nos encontramos con la paradoja que le tienen que elegir personas que, o no van a estar unos meses más tarde o, a los que queden, les va a pedir que renuncien a sus baronías y privilegios y se presenten en un congreso de cazadores para ser elegidos democráticamente. Primer ejercicio de seducción.
Posteriormente tiene que convencer a todo el mundo que esta nueva organización no es un remedo de la Oficina Nacional de la Caza, es decir, un conglomerado de siglas en torno a una mesa, y que, efectivamente, es una única organización confederal —a estilo de un sindicato— cuyos componentes se estructuran, por comunidades, en ramas federales y en ramas confederales, a nivel nacional. Segundo ejercicio de persuasión.
Más tarde tiene que pasar a 400.000 afiliados —imprescindibles para la financiación del proyecto— de una organización a otra. Lógicamente deberá ser con el consentimiento de los afectados, para lo que necesitará la colaboración de toda la actual estructura federativa. Tercer ejercicio de comunicación.
Más tarde deberá organizar un sinfín de congresos —por lo menos autonómicos— que desembocarían en el Congreso Confederal de la Caza, en el que se elegirían los representantes de los cazadores a nivel nacional. Cuarto ejercicio de liderazgo.
Mucha y grande es la tarea que tiene por delante el actual presidente de la RFEC. Va a necesitar ambición, convencimiento, voluntad, perseverancia y mano izquierda. Veremos.
Lo que parece claro es que, el día uno de Marzo, significó algo más que una reivindicación puntual del mundo de la caza. Visto desde hoy pueden entrar dudas qué fue primero; es decir, si Andrés Gutiérrez ha planteado la creación de la Federación Española de Caza después del éxito de la manifestación o si necesitaba un coup de force para sacarla adelante. En cualquier caso, si lo lleva a buen puerto, el mundo de la caza habrá dado un gigantesco paso adelante.
Publicado el 29/04/2008 9:06:24 |
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En abril, además del cambio de Gobierno, con la creación de un nuevo ministerio en el que se suma Agricultura y Medio Ambiente, además de otras competencias, y en el que tendremos a partir de ahora puestas las esperanzas todos los cazadores, me ha llegado un email de Jesús Nadal, bien conocido en los ámbitos universitarios, cinegéticos y de gestión de las especies de caza, en el que daba la voz de alarma y lanzaba un SOS, que quisiera reflejar aquí.
«Como sabéis, el seco invierno ha hecho que en los secanos del valle del Ebro, y bastante parte de Cataluña —me imagino que también en muchas otras zonas del país—, el cereal no ha crecido y no habrá cosecha. Sin embargo, ahora ha caído algo de agua —poca— y se prevé más, pero esta agua no permitirá recuperar al cereal en estas zonas, la cosecha está perdida. Sin embargo, sí permite el crecimiento de la flora arvense —amapolas, brasitas…—. Esta flora haría posible tener abundante caza y vida silvestre. Sin embargo, los agricultores están obligados a aplicar herbicidas, porque de lo contrario corren riesgo de no cobrar la PAC. Estos días se van a pulverizar gran cantidad de toneladas de herbicidas sin sentido. Es urgente hacer una llamada para intentar evitarlo o paliarlo. Vuelvo a insistir en la importancia de las negociaciones con Agricultura y que los técnicos de fauna silvestre podamos plantear medidas para aplicar la PAC de forma ecocompatible».
Creo que es una llamada a tener en cuenta, ahora que las especies cinegéticas están en plena actividad reproductora.
Publicado el 27/04/2008 12:29:43 |
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