Desde mi Tronera

Cada año vienen menos oscuras golondrinas

Me empecé a fijar en la disminución de tan poéticas aves a partir de mayo del año 2010 cuando por las hoy tan corrientes y extemporáneas olas de frío y calor, en este caso de frío, murieron muchos miles de golondrinas en el Norte Peninsular. Por cierto, que la citada mortandad no fue la primera. Ni mucho menos. Los obsequios del cambio climático parece que son todos para mal.

07 sep. 2012 - 6.368 lecturas - 5 comentarios

El caso es que voy a muchos lugares y creo encontrarme con efectivos suficientes, cual es el caso de en El Rocío (Huelva), pero me paseo por mis pueblos de Castilla y hablando con unos y con otros, comprobamos con estupor todos nosotros que de unos años a esta parte van disminuyendo de forma preocupante. Y lo que es peor, se las ha perdido ese amor y respeto que siempre se las tuvo como consecuencia de esa leyenda que dice que le quitaron las espinas de la cabeza de Nuestro Señor.

Recuerdo que de niño anidaban en el cuarto carro de mi casa en Fuente Andrino (Palencia) y mi madre cubría con sacos la maquina de beldar a zancada y la de segar mediante tracción animal, pues sus cagadas eran corrosivas y muy difíciles de quitar. Y eso que cuando puede la madre recoge el saco fecal de su descendencia, pero no tiene tiempo para recoger tantos sacos fecales y dar de comer a una prole que cuando menos son cinco y a veces más. ¡¡La de horas que me habré tirado yo debajo de los nidos de golondrina viéndolas cebar a su inquieta y bullanguera prole!! Bueno, el gato también las observaba, pero por distintos y aviesos motivos. Hacían el nido en el madero del caballete del citado lugar de forma que a sus muchos depredadores les fuera difícil acceder a un nido bien construido de barro con una mullida de plumas de gallina de nuestro corral. Pero el gato era muy cuco. Él sabía que cuando les salían los cañones a los golondrinos, a veces eran tan voraces que por imprudentes se caían el nido y entonces él, como era ateo, se los zampaba en un santiamén. A los perros se les puede educar, pero a los gatos no, son como son y si quieres que se coman los ratones hay que aceptarles y respetarles tal cual sin menguarles su personalidad. Cosa que no me parece mal si se controlan debidamente, pero ahora con el abandono rural hay gatos asilvestrados por doquier y hacen un daño monumental, sobre todo a las aves que nidifican en el suelo y en los tejados. Por eso no creo en esos planes cinegéticos de aprovechamiento que no tienen en cuenta a los gatos con o sin propietario. Así nos va. A lo que hemos llegado. La sociedad urbanita no sabe de lo que es capaz un gato.

En mis vacaciones y periplos por el sur de España, me he encontrado con muchas urbanizaciones que estratégicamente ponen un hilo electrificado para que no hagan nido las golondrinas en los lugares querenciosos. Y eso, siempre lo he considerado como un insulto a la naturaleza, pero ahí están y nadie dice o hace nada al respecto que no sea quejarse y trincar subvenciones so pretexto de anillamientos cuyas técnicas ya están superadas pudiéndose hacer seguimientos fidedignos hasta de las abejas de forma informatizada a través de la implantación de microchips a nivel individual. Miren ustedes, los insectos tales como las abejas son imprescindibles para polinizar. Dicho de otro modo, si desaparecieran los insectos voladores, se acabaría la humanidad. Y aquí se juega con soluciones parciales sin importarnos la cadena trófica ni nada de lo que ella lleva aparejado.

El nido de golondrina tiene que ser inaccesible para: gatos, ratas, culebras, meloncillos, lagartos, mustélidos en general, cernícalos, lechuzas, mochuelos y sobre todo para las urracas, pues yo las he visto hacer verdaderas acrobacias aéreas en aras de llevarse el contenido de los nidos de golondrinas. Las urracas han invadido las ciudades de la noche a la mañana. Y ante situación tal, nadie hace un plan anual de seguimiento y viabilidad de las poblaciones de las ciudades para nivelar lo desnivelado por nuestra mala actuación en el mundo rural. Aquí se creen que con contratar a matabichos profesionales que maten ratas, ratones y palomas de cualquier especie, está todo arreglado y lamentablemente hay más especies que administrar en las ciudades que en un campo quemado y envenenado por una agricultura, ganadería y montes tratada de forma irracional. Oigan, que en los pequeños pueblos de Castilla se refugian las pocas perdices autóctonas que quedan en convivencia con los zorros que crían guardando las distancias, claro está.

No ignoro el gran índice de mortandad que propician esos venenos que se dispersan desde avionetas para matar moscas, mosquitos y todo lo demás. Resulta que donde se vierten tales venenos tienen las golondrinas sus lugares para beber, recoger el barro de los nidos y para comer a costa de los mosquitos que los venenos matan en aras de un turismo que siempre fue pan para hoy y hambre para mañana, y, no nos engañemos, el veneno agrícola y leñero surte un efecto letal sobre su condumio. Bueno, y de las aguas envenenadas por otras causas, mejor no escribir.

El gravísimo problema de las golondrinas es el desmantelamiento del mundo rural, pues a ellas les gustaba anidar más en los pueblos que en la ciudad. Desmantelamiento que ha traído consigo el deterioro de sus lugares de nidificación y ha dado acceso indebido a una plaga de depredadores a la que antes se les ponía el coto necesario para que se circunscribieran a vivir en los lugares que la naturaleza les había demarcado. De lo contrario se les esperaba, se les mataba y a otra cosa. Miren ustedes, pronto la barbaridad que se está cometiendo con cargarse el mundo rural nos pasará factura. Sepan que los incendios habidos y por haber, en su mayor parte, son consecuencia del abandono del mundo rural. Y esto no ha hecho más que empezar.

Otra de las cosas que he observado con rabia y con mucho dolor, es como las “sas marías” de los pueblecitos capitalinos o del chalet adosado la emprenden a escobazos con el nido antes de que lo terminen para que no ensucien su joya de hormigón armado y jardincillo de plantas alóctonas.

Este su seguro servidor ha escuchado con atención a una “sa maría” como le contaba que con el palo de enjalbegar las destruía los nidos para que no cagaran encima de los coches de sus hijos cuando venían de la ciudad. Oigan, que el ministerio de la cosa se gasta un pastón en una propaganda que no sé cómo se administrará, pero que él mismo dice en el Atlas de las Aves Reproductoras de España que la cosa va mal. Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga. Oigan, que al “señor Manuel” de no sé donde le pillan cogiendo cuatro pajarillos y sale en la prensa nacional más que los abundantes ladrones de bancos y cajas de ahorros quienes nos han llevado a una crisis que nadie sabe cuándo y cómo se superará (si se supera). Los nidos que se destruyen dejan un cerco delator que imposibilita negar tal deleznable acción. Nada. Es más fácil multar al de la red de libro y el cimbel. A este último, si se descuida, carga hasta con el desaguisado de Bankia. Como debe de ser.

En el Atlas de las Aves Reproductoras de España alojado en la web del ahora denominado Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en su página 385 dice textualmente: «Una de las posibles causas de la disminución de sus efectivos pudiera ser el despoblamiento rural, al quedar sus lugares preferidos para la cría abandonados y en muchos casos destruidos (Möller, 2001), y ser invadidos por depredadores, principalmente ratas y Lechuza Común como ha sucedido en otros países. Otra causa de su descenso puede achacarse al uso intensivo de insecticidas que merman su potencial reproductor (Cabello de Alba, 2002b). El programa Swallow Project de EURING siguedes de hace años la dinámica espacio-temporal y otros aspectos de su biología en algunos países europeos, incluida España, circunstancia que puede aclarar un poco los problemas de la especie en este aspecto, como ya ha sucedido en otros países (Rubolini et al., 2002).Florentino de Lope». Ya, pero a mí no me basta con que documentalmente y tan grandes sapientes me den la razón en un libro de tan alto parangón. Yo, como ciudadano de a píe que soy, me gustaría saber lo que se está haciendo en pro de la especie.

A la cada vez más abundante cigüeña, cuya depredación es monumental, se la invita a venir y se llenan nuestros villorrios de señuelos para aquerenciarlas, pero a las golondrinas se las echa o se las destruyen los nidos porque cagan como cualquier mortal.

Lo que jamás entenderé es como para cazar o no cazar una especie que suscite interés venatorio se llevan a cabo planes de gestión, de aprovechamiento y la madre que lo parió. Pero esos mismos planes de gestión y conocimiento de la evolución de las especies no se hacen en las ciudades y villorrios de España. ¿Por qué? ¿Todavía hay que pagar más?

 

5 comentarios

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10 sep. 2012 15:53
chemamuri
Hola Miguel Ángel:
Me alegra volver a leerte.
Recuerdo nuestras salidas a codornices de hace 20 o 30 años y las que hacemos en el presente y se me cae el alma al suelo.
Entonces caminabamos por el rastrojo y levantavamos un montón de mariposillas blancas,saltamontes y otros muchos insectos,por este motivo teniamos un montón de golondrinas rondando alrededor.
Los perros jóvenes aprendián rápido con ellas a diferenciar un pájaro de una codorniz y se centraban mucho antes en la caza.
Cuando salimos ahora no levantamos nada mas que polvo,bueno alguna codorniz también, el sabado nos cenamos las codornices de esta media veda,creo que fueron 24.
Las prepara mi padre con fritada y caracoles,tiene una mano increible y 80 años de experiencia
Bueno Miguel Ángel un placer volver a leerte,gracias.
Un saludo

10 sep. 2012 16:54
+5
Delibesino
Delibesino
Sus palabras transpiran respeto y compromiso por el campo, lo cual es de agradecer. Pero, como usted sabe, podría haber hablado de muchas especies (golondrinas, mochuelos,alcaravanes, tórtolas, codornices, etc). Es decir, el problema es estructural. Como entenderá, un modelo de pais donde la codicia de banqueros y multinacionales se impone al porvenir de las personas, figurese en que lugar situa la conservación del campo. Los pozos secan los arroyos, las autopistas y AVEs fracturan y llenan nuestros cotos de alquitran, los venenos inundan los cultivos. Sin embargo, uno merodea los foros cinegéticos y parece ser que el mayor problema del campo son los ecologistas. El hedor a icoherencia se hace a veces insoportable.

Aunque a muchos les joda, ecologistas y cazadores tenemos un enemigo común: aquellos que ven el campo como fuente de billetes y no como la belleza en su máxima expresión.

Vayamos mas allá de la sintomatología: CUI BONO

Un saludo

10 sep. 2012 17:48
Fuente Andrino  
Queridos amigos y lectores, quisiera que al recibir la presente estéis bien y que la suerte os acompañe por doquier, por mi parte yo quisiera, en primer lugar, pediros perdón por la tardanza en escribiros aun cuando todo tiene su explicación.
En primer lugar quisiera deciros que en julio me dediqué de lleno a las esperas nocturnas al jabalí con nulos resultados pues NI SIQUIERA DISPARÉ. Al llegar agosto me fui a mi segunda residencia en Saldaña (Palencia) y me dediqué a visitar a mis familiares, a pescar cangrejos en el Canal de Castilla con mucho éxito (como todos los que sabían poner bien los reteles) y a cazar codornices con escasos resultados. Dándole fuerte y despacio logré capturar cuatro el primer día. Tres por la mañana y una por la tarde. Pero hete tú aquí que como todos los años se me ocurrió beber agua en una fuente con un baso militar de campaña que me regaló un buen amigo militar ya difunto. Me dijo hace muchos años, mira, este baso me lo dio mi padre y se pasó con él toda la guerra de Marruecos, te lo voy a dar a ti para que cuando vayas a cazar y bebas en él, te acuerdes de mí, y desde entonces así lo hice ya que cuando me lo regaló el cáncer le tenía minado. Nunca me pasó nada por beber en fuentes aparentemente no contaminadas. Pero en esta ocasión, el primer día de la codorniz me entraron unas correntías por la noche que luego se complicaron con mi enfermedad de Crohn y me tuvieron postrado unos días con sus pertinentes secuelas. A la enfermedad hay que plantarle cara no postrándose en la cama para dar pena o para satisfacer nuestra complacencia. Por eso cacé todos los días que pude con una media aritmética que no llegaba a la unidad. Pensé venirme para Vitoria, pero me dijeron que por aquí la cosa andaba igual.
Al llegar el día 31 de agosto vine a Vitoria y tuve que hacer los artículos de las revistas, motivo éste por el que no me dio tiempo a nada más, pues me gusta hacerlos bien y todavía está abierta la media veda. Ahora, mientras llega la pasa de la paloma torcaz me dedicaré al té de roca y a cosechar andrinas. No estoy seguro de coger un precinto de corza, que de corzo es caro para mi bolsillo. Esto es de miedo, los corzos están causando accidentes, daños, etc. etc. y los metidos a orgánicos no bajan el precio y se quedan sin utilizar los precintos. No se dan cuenta de que muchos cotos no les quiere nadie ni regalados y que las carteras grandes se han terminado. Bueno, las grandes no van a por la corza de Isla Perejil, pongo por caso.
UN ABRAZO

10 sep. 2012 18:25
Fuente Andrino  
CHEMAMURI, muchas gracias por leerme. Merece la pena salir a la red sólo por ser tenido en cuenta por personas como tú.
En primer lugar quisiera pedirte que no pienses que soy un mojigato por lo que te voy a contestar, pues tus razones están sobradas de verdad y despiertan en mí, vivencias muy difíciles de explicar.
Si hace 20 ó 30 años me hubiesen dicho que en el coto de Valderrábano (Palencia) el primer día, empleándome a fondo, sólo iba a hacer cuatro capturas con dos perros, hubiese pensado que mi interlocutor era un orate o que yo me despertaba de un mal sueño. Pero ha sido así.
Me llega al alma lo que dices de los insectos en los arroyos, linderas y rastrojos. Mira, toda mi vida he capturado saltamontes para las perdices y he cogido hormigas de ala por esta época para los cepos. Pues bien, con cazamariposas y todo me las veo y me las deseo para cazar cuatro saltamontes famélicos. Y … aun cuando no quiera hacer títeres jugándomela con los cepillos, te diré que hoy tendría que tirar mucho de estilográfica (azada) para coger hormigas de ala. El sábado por la tarde fui a La Rioja, concretamente a Cenicero y San Asensio a recorrer con el coche los caminos y los lugares donde hace años cogía las hormigas de ala que quería. ¡¡¡No había ni homigueros!!!. Y como te decía, de mojigato tengo poco y me fijaba en las mariposillas de los rastrojos. Lo hacía así porque un fraile de mi convento decía que hasta las mariposas de las polillas eran preciosas y yo, como se portaba muy bien conmigo, le cogía todas las que podía. Antes, cuando veía una caja de cerillas, siempre me venía a la mente los muchos años que las llevaba en el bolso para naturalizar mariposas. El bueno del fraile, ya difunto, me decía que no le capturara repetidas, que eso era hacer mal a la Naturaleza. Pero ahora apenas se ven mariposas. Pero si mi grillo, que ninguna temporada me ha faltado en la ventana, para cabreo de los vecinos, me lo tuve que traer de Galicia este año porque por aquí apenas quedan. Y si yo te contara los que capturaba hace 20 años para pescar a grillo vivo truchas en el puente del pantano de Villarreal, tal vez no te lo creerías. Son muy belicosos entre ellos y tengo todavía unas cajitas divididas en compartimentos separados y bien ventilados para que llegado el momento nadaran como mihuras. Bueno, en el citado pantano ya no hay truchas, ahora sólo hay lucios, mejillones cebra y percasoles.
Mira, a riesgo de aburrirte, te contaré que un día de agosto de este año fui a rezar a la tumba de mis abuelos enterrados en Fuente Andrino (Palencia) cuyas tapias del cementerio están caídas. Pues bien, iba yo despacio en mi todo terreno recordando las pocas tierras que regaron con sudor y sangre mis antepasados, obligados luego a emigrar, y vi en la carretera que va de Villasarracino a Fuente Andrino pollos de abutarda con sus madres comiendo saltamontes en las cunetas de las carreteras, pues según me dijeron, faltaban saltamontes, cosa que yo sabía. Me dijeron que si quería coger algún pollo de perdiz, que me fuera al camino de servidumbre de la autopista del Estado que pasa por Villaherreros, a dos kilómetros de Fuente Andrino. Qué allí, donde la sal no había matado todo bicho viviente, había algo de lo de antes …
Jamás he tenido perros para todo como los cusquejos esos que tenían sobre las cejas una especie de promontorio cubierto con pelo marrón. Cuando algún cazador dejaba algún perro de raza porque no valía, le sacábamos chispas en cuatro días. Y ahora … ¿Qué harían los galgos que permanecieron en casa durante muchas generaciones si las liebres se las cargaron so pretexto de los topillos?
Yo, de cocina no sé nada. Pero soy un cosechador de caracoles de los que en su momento tal vez publique algo al respecto. Pero otra cosa. Para capturar alguno hay que meterse en el casco urbano de los pueblos y en muchos de ellos sueltan perros y atan cantos y una vez más, los caracoles están al lado de las autopistas. ¿Y las ranas …? El campo es un desierto y cada vez va a más.
Muchas gracias y no te enrollo más, pero la triste soledad que casi se palpa en los pueblos de Castilla por la ausencia de gorriones, golondrinas, vencejos y demás familia, da que pensar que algo estamos haciendo mal, muy mal. Lo que me extraña es que sólo lo percibamos nosotros, que somos los malos de la época y del agro.

MUCHAS GRACIAS
10 sep. 2012 18:49
+1
Fuente Andrino  
DELIBESINO, permítame que le de las gracias por citarme una frase latina preciosa que pronunció Cicerón y que por desgracia ahora nos vamos como perrillos falderos al Inglés de la tecnología sin corazón.

No me trate de usted. Corríjame cuando me equivoque y ayúdeme, pues de sus palabras se desprenden razones bien sazonadas.


Qué razón tienes. No soy capaz de hacer una fotografía de una tórtola común en Álava y en Palencia, veo pocas y a destiempo.
Antes, en cada caseta de viña o de las eras de mi pueblo había un nido de mochuelo. No se cogía porque comía ratones. Pero me gustaba contemplar esas bolitas blancas que bufaban si les acercabas la mano. Bufaban y bajaban un ala igual que las lechuzas, no así los cernícalos que dicho sea de paso, tanto el primilla como el otro han menguado si no han sido capaces de meterse en las ciudades.

En estos momentos el Estado está fraguando un proceso de desaparición de las juntas administrativas, entidades locales o juntas vecinales. Entes todos ellos que pertenecen a un ayuntamiento que a su vez quieren refundir en ayuntamientos grandes (pero sin corazón). La desamortización de Mendizabal al lado de lo que se fragua es una chiquillada. La roturación y confusión de los caminos y cordeles de la Mesta, que se hizo durante la dictadura, es una mera travesura al lado de lo que se está fraguando. Nuestras juntas administrativas con una participación del cien por cien de los vecinos en las elecciones son el último vestigio e los concejos abiertos. Ni la dictadura se atrevió a tocar una tradición que se pierde en la noche de los siglos. Las entidades menores tienen propiedades de prados, pastizales, tierras de labor, monte, edificios, y un largo etcétera que si pasa a manos del Estado se lo venderá a quienes todos sabemos y desaparecerá el Mundo Rural para que pueda haber en España fincas donde puedan cosechar como en Estados Unidos o Rusia, quince cosechadoras en formación de punta de flecha. CUI BONO?: MUY FACIL, mande la formación política que mande, se beneficiaran los grandes capitales ajenos al Mundo Rural. O sea: los perceptores de Bankia, los que mandan en los mercados y quienes, en definitiva, han creado esta crisis totalmente artificial para que no puedan darse casos tales como que los cazadores de a píe digan “esta boca es mía” o que lleguen a hacer sus hijos una carrera superior fuera del convento.

UN ABRAZO Y QUEDO A SU DISPOSICIÓN.
Miguel ngel Romero Miguel Ángel Romero Ruiz es colaborador habitual de publicaciones cinegéticas.

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