Investigaciones cinegéticas

¿Qué es investigar? Mi amigo y maestro ALLUÉ-ANDRADE me enseñó que investigar es «Aplicar y desarrollar el instinto de buscar y el placer de encontrar». Más tarde, la experiencia y la soledad misma del investigador me hicieron añadir… «sin esperar mayores recompensas». Por tanto: instinto, placer y generosidad.

José Miguel Montoya Oliver

15/11/2017 | 8145 lecturas

Los modelos de investigación básicamente son:

1º/ Investigaciones clásicas. Basadas en las búsquedas racionales: en la observación, la reflexión y el diálogo. Concluyen sobre aspectos comunes o generales, inicialmente válidos en todas partes y siempre. En el caso de la caza, casi todos los progresos en el estado de los conocimientos y en las siempre fundamentales “reglas del arte”, han sido logrados mediante este modelo; siendo gestores, cazadores y guardas los principales autores de estos avances, que se han ido difundiendo mediante el “boca a boca” y a través de los medios de comunicación cinegética.

2º/ Investigaciones experimentales. En dos formatos bien diferenciados:

Protocolos experimentales baconianos. Experimentos científicos, rígidamente protocolizados, orientados al logro de unas conclusiones concretas. Sensiblemente: desde una hipótesis inicial hasta una tesis final. Como las investigaciones clásicas, pretenden concluir sobre aspectos comunes o generales, válidos en principio en todas partes y siempre.

Protocolos experimentales heurísticos. Experimentos científicos, protocolizados mediante modelos flexibles, continuos y permanentes, desarrollados en régimen de ensayo y error. En realidad, el modelo de ensayo y error subyace bajo cualquier forma de investigación; pero, a diferencia del caso anterior, ahora el ensayo no concluye nunca. Siempre revisables, los avances logrados a través de estos protocolos, y a diferencia de los anteriores, tienen un marcado carácter local, instantáneo y utilitario: aquí, ahora, y para esto.

Protocolos experimentales baconianos

Pese a su enorme predicamento actual, sus resultados, publicados usualmente en forma de papers científicos, están muy limitados en materia de manejo cinegético (manejo = ordenación + gestión) por razones de:

1º/ Transferencia espacial. Porque las condiciones de un coto no se repiten nunca en otro. Cada coto es un universo único en lo legal, social, ecológico, técnico y económico, y exige por tanto sus propias soluciones. Los resultados obtenidos en un “coto piloto” son muy difícilmente trasferibles a otro.

2º/ Replicación temporal. Por la imprevisibilidad y erratismo temporal de las reacciones que en el medio natural presenta la caza. Si se repite lo mismo en el mismo coto, probablemente no se obtendrán iguales resultados que la vez anterior.

3º/ Análisis e interpretación de datos y resultados. Por las obvias dificultades de toma de datos en el medio natural, y de análisis e interpretación de los resultados en lo que concierne a las relaciones causa-efecto. Correlación (lo que se ve o se cree ver) no siempre es causa-efecto (las causas buscadas). Suele darse el caso de que las verdaderas causas sean otras, bien distintas de las que inicialmente aparecen como tales.

4º/ Evolución. No pueden existir en materia de manejo de caza, unas conclusiones definitivas, al estar sometido el manejo, en cada lugar y momento, a una permanente evolución: legal, social, técnica, ecológica y económica.

Protocolos experimentales heurísticos.

El experimentalismo heurístico lo describió magistralmente BECKETT: «Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor». El rastreo de la verdadera sostenibilidad del manejo, en cada coto y momento, debe realizarse siguiendo protocolos experimentales heurísticos. Modelos estos de aproximación, revisión y progresión, característicamente inconclusos, y demasiado poco estimados y valorados hoy por buena parte de la comunidad científica, tal vez demasiado alejada del ámbito del manejo práctico.

¿Qué es la heurística?

La heurística fue utilizada y preconizada por EINSTEIN. Destacaremos:

1º/ Creatividad. Se considera la heurística como un rasgo característico de los humanos, que puede describirse como el arte y la ciencia del descubrimiento y la invención, o la de resolver problemas mediante la creatividad y el pensamiento lateral o pensamiento divergente (DE BONO).

2º/ Recetas metodológicas. Algunos grandes autores científicos han destacado la fertilidad de la heurística, al entender por tal a una estrategia, método, criterio o truco, usado para hacer más sencilla la solución de problemas difíciles. Desde la genialidad de lo aparentemente sencillo, el matemático PÓLIA estableció sus conocidas recetas heurísticas:

  • a) Si no consigues entender un problema, haz un esquema.
  • b) Si no encuentras la solución, haz como si la tuvieras, y mira qué puedes deducir de ella razonando a la inversa.
  • c) Si el problema es abstracto, prueba a examinar un ejemplo concreto.
  • d) Intenta abordar primero un problema más general. Es la “paradoja del inventor”: el propósito más ambicioso es el que tiene más posibilidades de éxito.

3º/ Características.

  • a) La vía heurística es particularmente útil, cuando el conocimiento en una materia es escaso o incluso nulo. ¿Y qué sabemos del manejo de cada coto?
  • b) No necesariamente tras un experimento heurístico se alcanza un resultado positivo. Más aún: el fallo es tan previsible que hasta podría calificarse de inevitable; pero muchas veces (casi siempre) los “impublicables” errores enseñan tanto o más que los aciertos. Aunque esto pueda llegar a escandalizar a algunos, el manejo perfecto ni existe ni puede llegar a existir.
  • c) Se trata de lograr una solución bastante, no necesariamente la mejor, y no necesariamente general; mucho menos aún permanente. Tan solo estamos tratando de lograr una solución suficiente, bajo la pauta genérica de que Lo mejor es enemigo de lo bueno. Buscamos soluciones para el coto y el momento del manejo, y para el problema concreto a resolver. Más adelante, probablemente se consigan adecuar y mejorar, poco a poco, estas soluciones propias del aquí, ahora, y para esto.

4º/ Causalidad. No es demasiado importante descubrir porqué funciona una solución (causas), la heurística tan solo aspira a lograrla (soluciones). Los porqués indudablemente estarán ahí, tal vez podrán acabar siendo detectados; pero no nos urgen tanto los porqués como el cómo. Los efectos van pues por delante de sus causas.

5º/ Rapidez. El uso de metodologías heurísticas permite resolver más rápidamente problemas asimilables a otros conocidos, y en caza las urgencias son muchas.

Protocolos de manejo e investigación heurística. Red de cotos

No es lo mismo observar, estudiar e investigar en materia de biología, ecología, zoología o sanidad de los animales objeto de caza, que hacerlo en materia de manejo cinegético: soluciones aquí, ahora y para esto. Lo racional, lo baconiano y lo heurístico, deberían convivir y complementarse; pero hoy se están marginando los aspectos heurísticos. De aquí la escasez de avances en investigación cinegética aplicada.

En principio, el manejo cinegético de cada coto está ya protocolizado técnica y científicamente por su propio proyecto de ordenación cinegética y por su gestión posterior. Aunque estamos todavía lejos de una situación ideal, nuestros cotos constituyen una red de miles de experimentos heurísticos locales, ya protocolizados y gestionados con mayor o menor acierto. Establecer un algoritmo único para todos ellos (entrada de datos básicos, proceso de cálculo común, y salida normalizada) sería un paso esencial. Tal vez esos gestores, cazadores y guardas que hoy gestionan la caza en España, tan solo precisan un mayor reconocimiento, y una mejor cooperación técnica y científica. La mejor y más económica oportunidad científica está “ahí” al servicio inmediato de cada coto. Solo falta aprovecharla, y para ello hay que bajar de la “torre de marfil” e integrar a gestores, cazadores y guardas: hablar su “idioma” y conseguir su ayuda.

José Miguel Montoya Oliver

 

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