
Lo más corriente es comenzar a entrenar el cobro en forma de juego con una pelota de tenis. Está bien, pero cuidado con abusar de la pelota ya que al botar y rodar motiva en exceso al perro y puede crearle ansiedad, que normalmente se suele traducir en boca dura, de modo que las pelotas sólo al principio.
Jesús Barroso de la Iglesia | 23/01/2009
Pasaremos enseguida al dummy, que es un saquito de unos 20-30 cm de longitud y 7-8 de grosor hecho de tela fuerte y relleno de serrín, trapos cortados o incluso de plumas de perdiz, becada o codorniz. El dummy tiene la ventaja de tener una densidad parecida a una pieza de caza, es decir no es algo duro. El cachorro muerde y nota cómo se deforma el dummy, no bota más que lo justo, no rueda en exceso y al caer queda como una pieza de caza muerta. El siguiente paso sería ponerle al dummy algún ala de perdiz, zorzal o pato. Esto sería el tránsito del señuelo a la pieza, entra en acción el olfato, ahora el dummy le motivará más que antes. Lo ideal sería comenzar de nuevo a utilizar la flexi para tener control, para evitar que intente arrancar las plumas o llevarse su trofeo.
El apport es de madera o plástico duro o goma, con la forma de una mancuerna de gimnasio. Se utiliza en caso de que el perro no emboque correctamente, es decir si vemos que tiende a coger el dummy de cualquier forma, por ejemplo por un extremo. Con el apport se habituará a embocar correctamente, por el centro.
El siguiente paso son las piezas congeladas, su frialdad y su dureza harán prevenir la boca dura. De nuevo volvemos a recurrir a la flexi en los primeros entrenos, ¿por qué? Sencillo, porque cada vez que aumentamos las motivaciones es posible (siempre recalco la posibilidad de que suceda, no de que suceda siempre, quede claro) que su instinto de posesión, de predación, entre en acción y huya con la pieza. La flexi de nuevo nos ayudará a tener control y evitar la huida.

Por último entrenaremos con piezas reales descongeladas antes de dar el gran paso a las piezas reales calientes o recién muertas. Si hemos hecho hasta ahora todo bien no tendría que haber ningún problema. Si en cualquiera de las fases hemos presionado en exceso (cada perro es diferente y no aceptan lo mismo) y el perro ha perdido interés por el cobro debido, lo recalco, a la presión, normalmente al presentársele la opción de una pieza muerta sin más, el interés por el cobro volverá, pero no cobrará el objeto que se utilizó cuando se presionó, ¿se entiende? El perro aprende por asociaciones, ya lo vimos en su día, y puede asociar un objeto o un lugar con algo negativo o positivo. Las motivaciones nos ayudarán a que esa asociación sea siempre positiva.
El quieto
Es una orden fundamental para el perro de puesto, los lances que se produzcan en el puesto van a depender en mayor o menor medida de la quietud del perro. Además es la base para el cobro a la orden y éste, el cobro a la orden, será un reforzamiento del quieto.
Lo normal es comenzar a enseñar el quieto desde la posición de sentado porque desde esa posición percibiremos mejor la intención del perro de romper la posición y podremos corregir en el momento justo. Precisamente por eso hay quien prefiere enseñar el quieto desde la posición de tumbado. En el caso que nos ocupa y para el fin que ahora estamos enseñando el quieto, es preferible hacerlo desde la posición de sentado ya que así el perro visualizará mejor las piezas que se vayan abatiendo y será una ventaja añadida a la hora del cobro.
La forma es sencilla, como casi todo en adiestramiento, se basa en repeticiones, en paciencia y constancia. Tenemos al perro en posición de sentado, damos la orden de quieto, siempre con la correa puesta, que como he comentado varias veces es la prolongación del adiestrador, nos situamos de frente al perro, le decimos QUIETO y nos separamos un paso, siempre mirándolo, caminando hacia atrás. ¿Esto por qué? Porque el perro domina el lenguaje gestual, con él se comunica y con él nos comunicamos nosotros la gran mayoría de veces sin saberlo, ésta puede ser una de esas veces. Nuestra postura manda un mensaje al perro, en pie y de frente tendremos una posición de líder de estatus jerárquico alfa. Si le damos la espalda la cosa cambia, incitamos a romper su posición sin quererlo, es bueno tener esto presente. Seguimos. Si el perro rompiera su posición, corregimos de inmediato con un NO, seguido de un tirón de la correa y retomamos la posición inicial, habrá ausencia de premio; repetimos hasta que el perro entienda lo que le pedimos, quedarse quieto en posición de sentado, momento en que avanzamos ese paso y le premiamos efusivamente de forma verbal y con premios en forma de comida.

El siguiente paso es separarnos dos pasos, misma forma de operar, corrección si rompe, premios si no, y así poco a poco hasta conseguir una distancia de unos 5 o 6 pasos (importante utilizar una correa larga). En ese momento pasaremos a separarnos del perro formando un círculo alrededor. Esto incita y pone nervioso al alumno, corregimos si rompe. Habrá que hacerlo por fases como al principio, es decir, doy un cuarto de vuelta y premio si hay quietud y retomo el ejercicio, pero ya no premio en el primer cuarto, paso a premiar si hay quietud al llegar a la media vuelta, ¿ok? Así hasta conseguir dar una vuelta de 360º a su alrededor. Hasta ahora la correa ha sido nuestra herramienta de corrección unida a la forma verbal NO, ahora pasaremos a soltar la correa, en principio dejándola puesta pero sin sostenerla nosotros, y finalmente obraremos sin correa.
Conseguido esto podríamos decir que tenemos la orden de quieto asociada, esto es, el perro entiende lo que le pedimos y obedece en circunstancias digamos normales o típicas para él, que ha entrenado en lugar tranquilo y sin distracciones. Ahora debemos consolidarla y para ello induciremos al perro al fallo, es decir, meteremos motivaciones para ver su reacción. Por ejemplo desde la posición de sentado y una vez ordenado el quieto amagamos para salir corriendo. Lo normal es que el perro rompa su quietud, momento en el que corregimos, ya no necesitamos la correa, ahora la corrección verbal será nuestra aliada. Logrado este paso podríamos decir que tenemos la orden de quieto consolidada, ¿no? Pues NO.
El cobro a la orden
Ahora desde la posición de sentado y orden de quieto (lo normal es que ya no haga ni falta dar la orden de quieto, los perros suelen asociar órdenes juntas a base de repetirlas, y para él la posición de sentado a estas alturas será ya QUIETO) le arrojamos el dummy o apport. Seguramente ésta sea una motivación demasiado fuerte y rompa su quietud, prueba de que no teníamos el quieto bien consolidado. El cobro a la orden por tanto va a ser un paso más para consolidar el quieto. Ahora nos va a ser muy sencillo. No hay que enseñar nada, es decir, no necesito condicionar una nueva asociación, ya está hecha, sólo hay que reforzarla. ¿Cómo? De la misma forma que comenzamos, deberemos volver a la correa, a nuestra herramienta de apoyo y corrección, posición de sentado, lanzamos el dummy y si rompe sujetamos con la correa mientras repetimos NO y QUIETO. Ahora el premio serán los mismos que antes, caricias y buenas palabras unidas a la orden que tanto espera, COBRA. Lo normal y dependiendo de lo pasional que sea el ejemplar en pocas sesiones tendremos el cobro a la orden asociado, pero necesitamos consolidarlo. Si os dais cuenta hemos dicho que los perros suelen asociar dos órdenes cuando se repiten en tiempo y forma, unidas. Bien ¿no puede ser que después de varios entrenos el perro omita el quieto para salir a cobrar? Pues claro que sí, es algo que puede ocurrir, estamos repitiendo siempre la misma pauta: sienta, quieto, cobra. ¿Cómo prevenimos entonces? Espaciando en tiempo la orden de cobrar. Viene bien que a veces seamos nosotros los que vayamos a cobrar el dummy y desde el lugar en que lo cogemos lo lancemos de nuevo. Es una nueva motivación para el perro, ya que nosotros estamos lejos, volveremos al lado del perro y entonces ordenaremos que cobre.
Por último, la última fase antes de pasar al disparo, sería practicar con piezas reales, ya sabéis, primero congeladas, luego descongeladas.
El respeto al disparo
Como creo estáis apreciando, el adiestramiento del perro de puesto, bueno como cualquier tipo de adiestramiento específico, se basa en una cadena de ejercicios, unos complementan y van consolidando los anteriores. Antes de meternos de lleno con este ejercicio quiero recordar que es fundamental la habituación del perro o del cachorro a los disparos, lo recuerdo por si alguien se despista. Debemos tener presente que si hemos cazado con anterioridad al perro, que sería lo ideal, y ya ha asociado disparo a cobro de pieza, el disparo para él será la motivación máxima. Pero eso no debe desanimarnos, siempre y cuando hayamos seguido bien las fases de adiestramiento. Ahora al igual que en anteriores ejercicios se trata de consolidar algo que ya tiene aprendido, posiblemente nos costará un poquito más como acabo de apuntar, pero es sencillo.

Los pasos a seguir son los mismos que con cualquiera de los anteriores ejercicios. Debemos volver al principio, esto es, correa y dummy serán de nuevo nuestras herramientas, lanzamiento de señuelo, disparo y corrección con correa y verbal NO, repitiendo hasta conseguir quietud total, momento en que sin soltar, pasamos a piezas de caza congeladas y finalmente a piezas de caza descongeladas. Por último entrenamos sin correa, sólo corrigiendo verbalmente si el perro lo requiere.
Para terminar esta segunda parte y como apertura a la tercera, donde trataremos la búsqueda guiada en el cobro y el entrenamiento de cobros múltiples, quiero apuntaros un pequeño detalle que se me ha pasado. En cualquier momento en que necesitemos corregir al perro, debemos retomar la POSICIÓN INICIAL, esto quiere decir que si el perro avanza un paso para romper su posición, no bastará con corregirlo y pararlo, debemos echarlo ese paso hacia atrás, para que entienda que pido quietud precisamente ahí. Puede haber, siempre digo puede, perros que con nuestra cercanía buscan liberarse de la presión a la que están siendo sometidos, deberéis observar bien eso y cortar y liberar a tiempo. Pues con esos perros es necesario ser firmes, de lo contrario fracasaremos en el adiestramiento.
Artículo cortesía de la revista Perros de Caza
Comentarios (8)
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26/01/2009
26/01/2009
y grasias por tu paciencia.
30/01/2009
Por lo demás perfecto.
Un saludo, Pere.
02/02/2009
05/02/2009
.
01/08/2009
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