Jerarquía social, base del adiestramiento

Jesús Barroso de la Iglesia

 

Se han vertido ríos de tinta sobre el tema que titula este artículo, han sido muchos los autores que han tratado el tema de la jerarquía social en los cánidos a través de publicaciones gráficas o audiovisuales, quizás el primero en ser capaz de llegar al gran público fue Félix Rodríguez de la Fuente a través de su serie televisiva El Hombre y la Tierra.

En los capítulos dedicados al lobo hizo especial hincapié a la organización interna de una manada, organización que se basa totalmente en una pirámide jerárquica formada por un jefe o individuo alfa en la cúspide de la pirámide y sujetos gregarios desplegados de arriba hacia abajo dependiendo de su rango en la manada. ¿Y qué tiene esto que ver con nuestros perros de caza?, se preguntará más de uno. Nuestros perros descienden del lobo y aunque han sido transformados a nuestro antojo a través de una cría seleccionada, siguen manteniendo unos instintos básicos, innatos y muy arraigados. Todos los perros, absolutamente todos, tienen instinto de predador y todos mantienen instintivamente el esquema de jerarquía social.

Tal vez lo entendamos mejor si aplicamos a nuestro compañero de caza, me refiero al perro, la definición que una vez escuché a una persona con más cosas de perro que de persona. Decía que «un perro es un lobo-hombre». Hemos humanizado al lobo hasta convertirlo en perro, lo hemos confundido de tal forma que nos ve como elementos de su ancestral manada, su confusión es tal que se ha hecho gregario a su líder, a su jefe, al sujeto alfa de su manada, la manada humana.

Los perros nacen perros y mueren perros, por tanto hay que tratarlos como a tales si es que queremos entenderlos

Ahora los problemas vienen porque estamos humanizando al perro y eso es lo peor que se puede hacer, la base de una buena educación canina es la socialización del perro que conlleva irremediablemente la jerarquización. Parece ser que de esto último nos hemos olvidado, la mayoría de los problemas que se dan hoy día en perros es precisamente porque el perro no tiene un líder que lo trate como a un gregario, el perro tiene un dueño que lo trata como un igual y en el universo canino la igualdad no existe, es la ley del más fuerte. Parece mentira que algo tan simple y tan básico lo estemos dejando de lado ¿tendrá la culpa el señor Walt por hacer llorar a Bambi o hacer reír a Pluto?

Quién sabe, lo cierto es que los perros nacen perros y mueren perros, por tanto hay que tratarlos como a tales si es que queremos entenderlos. ¿No somos los seres superiores debido a nuestro intelecto? ¿Porqué pretendemos entonces que un perro nos entienda cuando lo más simple es lo contrario, es decir, entenderlos nosotros a ellos? Esto conlleva irremisiblemente estudiar las pautas de comportamiento y actuar del mismo modo que lo haría un perro para lograr establecer una jerarquía. Logrando esto tenemos allanado el camino de la educación y la convivencia con nuestro perro.

 

Socialización y jerarquización

Hay un periodo crucial en la vida de un cachorro para la posterior convivencia con los humanos, o mejor dicho, para la posterior óptima convivencia con los humanos, sobre todo si la función que el cachorro desempeñará en un futuro es la caza. Me refiero a la socialización, periodo en el que muchas veces se oye que se produce la impronta, pero la mayoría de los etólogos coinciden en que no existe impronta en los mamíferos superiores. En cualquier caso la impronta se refiere a un periodo crítico que después no vuelve a repetirse a lo largo de la vida del animal.

¿Cómo socializamos? La mayoría de las veces lo hacemos sin querer, el simple hecho de separar al cachorro de la madre y hacerlo dependiente de nosotros porque somos quien les da de comer y de beber, con ese acto ya estamos socializando. Para hacerlo bien conviene:

  1. 1º. Tener contacto con el cachorro: Tocarlo, acariciarlo.
  2. 2º. Darle de comer de nuestra mano: Con este acto estamos creando un vínculo afectivo con el cachorro que será positivo, pero con el cual podremos ver también su carácter y su status jerárquico .
  3. 3º. Dar de comer espaciadamente: Nunca todo de golpe, de este modo acentuamos la dependencia, es como cuando el perro tiene sed y le proveemos de agua que para él sacamos de una chistera mágicamente, nos convierte en seres superiores a los que nos tendrán respeto y como ya he dicho y es crucial, DEPENDENCIA.

Efectivamente, ese status jerárquico es innato, se hereda, para que me entendáis me refiero a la dominación o sumisión como referencia en el carácter de un perro.

Hay que tener muy en cuenta que ese status, ya sea dominante, ya sea sumiso, no se puede cambiar, el perro dominante lo será toda su vida, nuestra misión está en hacer una buena JERARQUIZACIÓN y dominar al dominante, con eso conseguimos ser su líder pero no erradicamos su actitud.

 

Cómo hacerlo

Normalmente si socializamos bien, la jerarquía está establecida, pero… siempre hay un pero, se pueden dar casos de individuos con un marcado carácter dominante a los que hay que tratar con cierto tacto y método.

Al principio hablaba de la humanización del perro como gran error, precisamente eso es lo que no debemos hacer, al perro hay que tratarlo como a un perro y no como a una persona. ¡Ojo! Que no se trata de maltratar al cachorro o adulto, simplemente se le trata como lo haría su madre —establecemos un matriarcado— o como lo haría el líder de una manada. ¿Pero cómo?

Bien, en otros artículos hemos hablado de los gestos y del tono de voz, hemos hablado y tratado la forma en la que un perro aprende, que es por asociaciones, bien inducidas, bien autoexperimentadas; recordando esto lo tenemos fácil, vamos a poner como ejemplo un cachorro al que le damos de comer, metemos la mano en el plato y nos gruñe o nos intenta morder. Si dejamos pasar esa actitud lo tenemos crudo, aunque es algo típico en humanos, pero una madre canina o un líder nunca dejarán pasar esa actitud, este es el momento donde se establece una jerarquía, debemos actuar como lo haría la madre del cachorro. Obviamente no le vamos a dar un mordisco al cachorro, pero sí podemos cogerlo por el pellejo del cuello y zarandearlo bruscamente a la vez que cambiamos el tono de voz. Si persiste en los gruñidos podemos incluso darle un cachete o un pellizco en la oreja que le produzca dolor. ¿Que es cruel? La naturaleza también lo es y los animales más aún, siempre desde una perspectiva humana claro, insisto en que debemos cambiar esa perspectiva, si no mejor no tener perro.

Con una sola experiencia de este tipo la jerarquía quedará establecida en un cachorro dominante, pero no todo es color de rosa, como ya dije habrá individuos que persistan en su actitud, la dominancia, el status social no lo vamos a eliminar jamás, ya he dicho que lo cambiamos a un rango inferior al nuestro, lo dominamos, y esos individuos que persisten en su actitud, con esos deberemos mantener nuestra superioridad casi de por vida. Va a ser un pulso permanente, a la menor nos retan y con que dejemos pasar una, podemos dar al traste con el trabajo de muchos meses.

El adiestramiento es una herramienta perfecta para mantener nuestro status sobre el del perro, para seguir siendo el alfa. Si recordáis otros artículos míos, habréis leído que hablo sobre pautas de obediencia en ciertos momentos primordiales, pero a los que no le damos toda la importancia que debiéramos. Vamos a recordar de nuevo a los lobos. Cuando corren o andan por sus territorios siempre va delante el sujeto alfa, el líder, el dominante. Si otro miembro de la manada intentara pasar delante, ¿creéis que el líder lo permitiría? No. Este ejemplo nos sirve en lo que estamos tratando. El momento de abrir la puerta de la perrera, la puerta de casa, la bajada del remolque… debemos controlar ese momento, sobre todo si tratamos con un ejemplar de carácter dominante. El hecho de salir a su antojo, de pasar primero el umbral de la puerta, él lo traduce como un triunfo, va a ser el principio de su supuesto reinado , y nosotros sin tener ni idea. He visto perros que al ser corregidos en situaciones como las expuestas han comenzado a obedecer mucho mejor que lo hacían antes.

Aparte del adiestramiento tenemos la otra gran herramienta de jerarquización que es la dependencia con la comida y el agua. Con perros dominantes no debemos utilizar comederos y bebederos automáticos, con ellos perdemos parte de la batalla para conseguir el liderazgo, debemos darle nosotros la comida y hacer que coma cuando nosotros digamos. Otra vez entra en escena la crueldad, que debemos desechar, lo repito por enésima vez. Le damos el pienso o el agua al perro y lo acostumbramos a que coma o beba a la orden, tampoco debemos excedernos en el tiempo de espera, bastan unos segundos pero que sea cuando nosotros digamos.

Os deseo suerte con vuestro perro, si alguien tiene algún problema de conducta con su perro, puede adivinar a qué se debe y nunca es tarde para remediarlo, aunque como siempre digo, el adiestramiento o las modificaciones de conducta tienen una dificultad directamente proporcional a la edad del perro.

 

Sensei
Artículo cortesía de la revista "Perros de Caza"

 

Comentarios (4)

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Articulo de gran ayuda
toby_18
21/01/2007 15:49:10
Gran articulo sensei. Yo por suerte estos conceptos los tengo muy estudiados de paletos 2006 y de otros articulos, pero le vendra bien a mi madre para que se de cuenta que es un perro y no una persona.

Un saludo,
jerarquizacion
rafael de paula
22/01/2007 21:03:06
Hola sensei:
Muy bueno, claro y al grano. Me gusta leer tus articulos y comentarios.
JERARQUIZACIÓN=OBEDIENCIA
apatrida
27/01/2007 0:10:08
Perfectamente de acuerdo cn las fórmulas y con tu artículo amigo.

Un saludo.
Apátrida.
De mucha utilidad
icaro1
31/01/2007 9:40:43
Gracias Sensei una vez mas por hacernos participes de tus experiencias y conocimientos ,a veces los pequeños detalles son la base de un buen trabajo y con este articulo lo has demostrado .
Gracias una vez mas.

 

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