Editorial

¿Malestar en el mundo de la caza?

Se está convirtiendo en algo habitual en los últimos tiempos ver en los distintos medios de comunicación del sector cinegético y, sobre todo, en Internet y las redes sociales, una queja generalizada por parte de distintas entidades.

Denuncian lo que se ha convertido en una práctica habitual ante cualquier iniciativa que pretendan poner en marcha en defensa de la caza y de los cazadores, y que no es otra que el freno a éstas, mediante campañas de desacreditación, recurriendo a resquicios legales sin sentido o repercusión seria de cara a dichas iniciativas o, sencillamente, mediante las trabas más originales, imaginativas, absurdas y patéticas. Y, lo que es más triste, pudiendo muchas de ellas, al parecer, tener su origen en las diferencias que han aparecido entre los actuales responsables de alguna de las entidades que representan al colectivo y aquellos candidatos que buscan cambios y renovación en determinados puestos relevantes en los máximos organismos de estas entidades que regentan el mundo cinegético.

Son cada vez más el número de personas que defienden los cambios y la modernización de un sector, siempre a favor de todos los cazadores y la caza, los que, al parecer, se encuentran y sufren lo que, en ocasiones, llegan a calificar de verdaderas zancadillas, incluso dentro del entorno de sus propias instituciones y por parte de los rectores del sector que, acomodados, prefieren un inmovilismo anacrónico y sin sentido en el mundo cinegético actual, que pide a gritos una renovación.

A campañas de descrédito de determinados personajes en comunidades autónomas, como la catalana, han seguido otros frenos a distintas iniciativas en aras de buscar un cambio y una modernización en algunas de las estructuras institucionales que existen en el mundo cinegético.

El último caso, de momento, ha sido el sufrido por la Federación Andaluza de Caza ante sus próximas elecciones, con un recurso sin sentido interpuesto ante el Comité Andaluz de Disciplina Deportiva, que se ha visto obligado a acordar la suspensión cautelar del proceso electoral de dicha federación en tanto se resuelva el recurso interpuesto, ralentizando un proceso y causando, por tanto, un trastorno tan importante como innecesario dentro de una institución que cuenta con una imagen modélica dentro del mundo federativo, gracias al buen trabajo realizado en los últimos años bajo el mandato de su actual presidente, José María Mancheño, junto a un destacado grupo de colaboradores y delegados.

Que aparezcan estas situaciones, como sucede en la política, en el mundo de las empresas e, incluso, en los entornos familiares, no debería ser algo que nos extrañase, pues, llevando a término esa expresión que establece que todo depende del color del cristal a través del que se mira, es comprensible que en cualquier actividad humana existan distintas opiniones y posturas sobre cualquier aspecto, estando todos convencidos de que la nuestra es la mejor.

Lo que es triste, sea en la actividad humana que sea deporte, política, laboral o familiar, es que las situaciones nos den a conocer unas formas de actuar en defensa de los intereses de cada uno, que no son precisamente lo que todos pondríamos de ejemplo para nuestros hijos.

Cuando empezamos a ver que alguna de las partes utiliza la mentira o el silencio para defender sus argumentos; cuando en una entidad o empresa empezamos a ver ceses o despidos injustificados por el simple hecho de que alguien no interesa; cuando en determinadas personas o grupos que han de buscar el bien de un colectivo aparecen sólo egoísmos y satisfacciones personales; cuando comienzan los rumores de amiguismos, enchufes, puestos para familiares o repartos de beneficios; cuando personas enfrentadas hacen pensar en alguna razón extraña que las hace pasar, de repente, a confraternizar olvidando el pasado; cuando vemos carreras por tener una buena posición de cara al futuro; cuando, en determinadas situaciones, comienzan los rumores, aparecen los escándalos, los cotilleos, las críticas y los comentarios sutiles, el inconformismo generalizado y la protesta universal… Además de sentir tristeza, si es en un tema que nos preocupa o nos gusta, como puede ser la caza, sólo hay una cosa clara que podamos hacer, pues, como bien dirían nuestros mayores, cuando el río suena, agua lleva.

Algo falla y algo debemos tratar de cambiar, arreglar o intentar mejorar. Por respeto a nosotros mismos, por lealtad a nuestra pasión, la caza, por ese compañerismo que defendemos en nuestro sector, no podemos quedarnos esperando que sean otros los que solucionen los problemas. Debemos colaborar. La caza y sus problemas son de todos y nos necesita a todos para ser como todos queremos y nos gustaría que fuese.

 

Club de Caza (3663 lecturas) 

 

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